SAN JOSÉ, ESPOSO DE MARÍA

19 de Marzo

 

Homilía

Reflexión a las lecturas

 

SUGERENCIAS PARA LOS CANTOS
 

Entrada: Bienaventuranzas; Ciudadanos del cielo; Una nueva vida.

Responsorial: 'Su linaje será perpetuo, Por siempre yo cantaré.

Antes del evangelio: Señor, tú tienes palabras.

Comunión: 'Servid al Señor; Señor, Dios nuestro; Andando por el camino.
 

 

MONICION DE ENTRADA.

Celebramos la Eucaristía en la fiesta de S. José, el esposo de María. Patrono de la Iglesia universal.

José es para nosotros, como Abrahán, modelo de creyente. Su fe se fortalece, como la de María, de la observación de todo lo que veía en Jesús, meditándolo en su corazón.

Con estos sentimientos celebramos la Eucaristía.

 

O esta otra

MONICION DE ENTRADA. José de Nazaret es el hombre bueno y justo, el siervo fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia. Para celebrar su fiesta nos reunimos hoy, en este viernes, escucharemos la Palabra de Dios y compartiremos el Pan de la Eucaristía. El recuerdo de José, su ejemplo, nos llena de alegría y nos anima a ser más cristianos.

 

PROCESION Y CANTO DE ENTRADA

 

SALUDO

En el nombre del Padre...

 L gracia y la paz de Dios esté con todos vosotros.

  

A. Penitencial: Con actitud sencilla y humilde, nos ponemos en la presencia del Señor, y confiados nos alegramos de ser perdonados.

 Jesús, descendiente de David, Hijo de Dios. Señor, ten piedad. Erruki, Jauna.

 Jesús, nacido de María, confiado al cuidado de José. Cristo, ten piedad. Kristo, Erruki.

 Jesús, tú que haces parte de tu familia a cuantos aceptan la voluntad de Dios. Señor, ten piedad. Erruki, Jauna.

 

Dios, nuestro Padre, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos acompañe hasta la vida eterna.

 

GLORIA. Alabamos a Dios con toda la creación, diciendo: "Gloria a Dios en el cielo"

 

COLECTA. OREMOS. Oh Dios, que elegiste a San José como esposo de la Madre de tu Hijo, Jesús, concédenos la gracia de tener como intercesor en el cielo al que admiramos como protector en la tierra. Por NSJC, tu Hijo...

 

Monición a las lecturas

La fiesta de San José, al finalizar la Cuaresma, nos ayuda a encontrar un modelo de respuesta generosa a la llamada de Dios. José es semejante a Abrahán en su fe incondicional. Hombre justo y fiel a quien Dios quiso escoger para ponerlo al frente de su familia; creyó contra toda esperanza y en silencio cumplió la voluntad de Dios.

 

 Primera lectura

José, el esposo de María, es el descendiente de David en el que se cumplen las promesas de Dios. Escuchemos ahora, en esta primera lectura, las palabras del profeta anunciando esas promesas.

Segunda lectura

José es el hombre que ha vivido la llamada de Dios con una fe plena, convencida. Ha vivido esta llamada como Abrahán, el padre de los creyentes, la vivió también. En la fe de Abrahán, en la fe de José, se mira y se fundamenta el pueblo de los seguidores de Jesús.

 

CREDO. Ahora todos juntos hacemos profesión de nuestra fe rezando el Credo.

         

Oración universal: En esta fiesta de San José, recordando a todas las personas entregas al servicio de los demás, le presentamos a Dios nuestro Padre, las necesidades de la humanidad.

1.- Por toda la Iglesia de Dios, para que como San José, sea fiel a la Buena Noticia que le ha sido confiada. Roguemos al Señor.

 2.- Por los padres de familia. Para que pongan mucho cariño y entrega en la educación de sus hijos, y puedan vivir familiarmente todas las situaciones de la vida. Roguemos al Señor.

 3.- Por los carpinteros y por todos los que, como José, viven del trabajo manual. Para que realicen su labor con dedicación y puedan vivir dignamente. Roguemos al Señor.

 4.- Damos gracias por la vida de nuestras misioneras y misioneros, y pedimos al Señor que siga influyendo en nuestras comunidades, para que nuestro compromiso misionero permita la continuidad de nuestra presencia evangelizadora entre los más pobres y necesitados. Cantamos.

 5.- Por todos nosotros. Para que esta fiesta de San José, al final de la Cuaresma,  nos llene de alegría y nos ayude a vivir con esperanza cristiana. Roguemos al Señor.

 Te lo pedimos por JNS.

 

 O estas otras

Oración universal: Con actitud de sencillez y confianza, al igual que San José, presentemos a Dios las necesidades de nuestro mundo:      

 - Por la Iglesia. Para que reconozca sus pecados con humildad, viva la auténtica conversión, y se fíe más de las promesas de Dios que de sus propias seguridades. Roguemos al Señor.

- Por quienes, cerca o lejos de nosotros, padecen la pobreza, la injusticia, la explotación o la exclusión, y no pueden gozar de una vida digna. Para que sepamos defender sus derechos y darles motivos para la esperanza. Roguemos al Señor.

 - Por quienes tienen poder para influir sobre la paz y la guerra, la justicia y la opresión. Para que hagan posible un mundo más justo donde todas las personas quepan sin distinción ni privilegios. Roguemos al Señor.

 - Por quienes caminamos estimulados por la esperanza de la Pascua. Para que esa motivación nos lleve a vivir el Evangelio con autenticidad, y nos haga capaces de contagiarlo con gozo. Roguemos al Señor.

 Te bendecimos, Padre, porque siempre nos escuchas. Líbranos de nuestra sordera y danos un corazón que escuche y ame de verdad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

 

 O estas otras

Ofrendas: Concédenos, Señor, que podamos servirte en el altar con un corazón puro como san José, que se entregó por entero a servir a tu Hijo, nacido de la Virgen María. Por Jesucristo nuestro Señor.
 

Padrenuestro: Como hermanos de Jesucristo, y miembros de la familia de los hijos de Dios, oremos con fe a nuestro Padre.
 

Postcomunión: Oremos (pausa): Señor, protege sin cesar a esta familia tuya, que ha celebrado la festividad de san José participando en la Eucaristía; y conserva en ella los dones que con tanta bondad le concedes. Por Jesucristo nuestro Señor.
 

O

POSCOMUNION. OREMOS. Alimentados con el pan de la Eucaristía, te pedimos, Señor, que, por el testimonio y la intercesión de San José, vivamos dispuestos a realizar tus planes sobre nosotros. Por JNS.

 

Despedida: Felicidades a todos los que hoy celebráis vuestro santo. Y que el recuerdo y el ejemplo de san José nos anime a todos a vivir con alegría el camino de Dios.

 

HOMILIA
 

De San José podemos decir  que solamente tenemos una descripción de su vida resumida en dos palabras: fue un “varón justo”.

 Sin embargo estas dos palabras que se dicen textualmente de San José son suficientes para reconstruir la vida de un gran santo y un destacado personaje.

 San José tiene el perfume de la humildad; se define siempre en la relación con su esposa y con su hijo.

 No le gusta el protagonismo, sino el trabajo sencillo y el servicio oculto.

 San José tiene la gracia de la prudencia, pondera las situaciones, da valor a lo más importante y, cuando no entiende el misterio, prefiere retirarse silenciosamente. Nada de críticas ni discusiones.

 San José tiene la luz de la fe. Se fía de las personas y se fía sobre todo de la palabra de Dios, aunque no entienda. Esta fe le lleva, como a María, a una obediencia difícil y comprometida.

San José tiene el encanto del respeto y de la fidelidad. No entiende, pero respeta a su mujer. Para él la persona está por encima de la ley y de la sospecha. Respeta a la persona y a las situaciones.

 San José tiene la grandeza del amor. Un amor hecho acogida, solicitud, paciencia, generosidad y entrega. Explicado el misterio, acepta sin condiciones. El amor que sentía por María se purifica y crece. Y por el hijo se gastará del todo.

 La celebración de la fiesta de San José nos ofrece un ejemplo de santidad alcanzable por nosotros: su humildad, su fidelidad, su entrega a Dios y a la familia, nos están diciendo que ante Dios solamente son válidos estos títulos y cualidades y no los valores que puede otorgar la sociedad en la que vivimos.

 

DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

 

[Texto oracional, para después de la comunión.]

 

Sólo Dios puede dar la fe...

pero tú puedes dar testimonio de ella.

 

Sólo Dios puede dar la esperanza...

pero tú puedes devolverla a tu hermano.

 

Sólo Dios puede dar el amor...

pero tú puedes enseñar a amar.

 

Sólo Dios puede dar la paz...

pero tú puedes sembrar la unión.

 

Sólo Dios puede dar la fuerza...

pero tú puedes animar al desanimado.

 

Sólo Dios es el camino...

pero tú puedes señalárselo a otros.

 

Sólo Dios es la luz...

pero tú puedes hacer que brille a los ojos de todos.

 

Sólo Dios es la vida...

pero tú puedes hacer que florezca el deseo de vivir.

 

Sólo Dios puede hacer lo que parece imposible...

pero tú puedes hacer lo posible.

 

Sólo Dios se basta a sí mismo...

pero prefiere contar contigo.

 ¡Gracias, Señor!

 

 

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