Lectura de la 1ª Carta de S. Pablo a
los Corintios 13, 4-8, 13
El amor es comprensivo, el amor es
servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal
educado ni egoísta; no se irrita, ni lleva cuenta del mal; no se alegra
de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites,
cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no
pasa nunca. Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza, el amor.
Mirad, de ellas, la más grande es el amor. Buscad, pues, sin descanso en
vuestras vidas el amor.
PALABRA DE DIOS – TE ALABAMOS,
SEÑOR.
Lectura del Evangelio según S.
Mateo 5, 13-16
Vosotros sois la sal de este mundo.
Pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo seguirá salando? Ya no sirve más
que para tirarla a la calle y que la gente la pisotee. Vosotros sois la
luz del mundo. No se enciende una lámpara para meterla debajo de la
mesa, al contrario, se la pone en alto de manera que alumbre a todos los
que están en la casa. Pues así debe alumbrar también vuestra luz delante
de los demás, para que todos vean el bien que hacéis y alaben por ello a
vuestro Padre del cielo.
PALABRA DEL SEÑOR – GLORIA A TI,
SEÑOR JESUS
Celebrante:
Pidámosle a Dios Padre que nos ayude a hacer las cosas bien.
Lector:
Para que Dios ayude a padres y padrinos en la tarea de hacer crecer la
vida y de ser ejemplo de fe viva y cercana, para este niño.
Roguemos al Señor.
Todos:
Te rogamos óyenos.
Lector:
Para que, con la fuerza de Dios, todos ayudemos a transformar nuestra
sociedad en un lugar donde haya justicia, verdad, libertad, amor y paz.
Roguemos al Señor.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Para que la parroquia, donde celebramos nuestra fe, sea una gran familia
donde las niñas y los niños se sientan como en casa. Roguemos
al Señor.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Para que este niño aprenda de los mayores que hay más alegría en dar que
en recibir y que toda solidaridad es fuente de felicidad. Roguemos
al Señor.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Guarda, Dios Padre nuestro,
a esta familia y ayúdales a ellos y a nosotros. Por JNS.
Todos:
Amén.
Celebrante:
Son muchísimos los que en la
historia han vivido, desde sus funciones y tareas, el proyecto de
Jesús. Recordamos algunos de ellos como protectores de este niño.
-Santa María de Nazaret, madre de Jesús y ama de casa.
Todos:
Ruega por nosotros.
-San José de Nazaret, padre de Jesús y carpintero de
oficio. Ruega por nosotros.
-San Juan Bautista, primo de Jesús y profeta de Dios.
Ruega por nosotros.
-San Pedro y San Pablo, discípulos de Jesús y pioneros
del Evangelio. Rogad por nosotros.
-San Francisco de Asís, sencillo y fraterno, que vivía
con pocas cosas. Ruega por nosotros.
-Santa Isabel de Hungría, reina y con quien los pobres se
sentían a gusto. Ruega por nosotros.
-San Ignacio de Loyola, contemplativo y activo, creador
de fraternidad., Ruega por nosotros.
-Santa Teresa de Ávila, monja escritora, y unida a Jesús.
Ruega por nosotros.
-San Juan de la Cruz, pequeño y valiente, poeta y
místico. Ruega por nosotros.
San Francisco Javier, misionero de Jesús.
Ruega por nosotros.
San Isidro, labrador y hombre de oración.
Ruega por nosotros.
San Valentín de Berriochoa, pelotari, obispo y mártir.
Ruega por nosotros.
El agua puede tener en sí, algo de
amenazador, ser un instrumento de muerte. Pero el agua viva de la fuente
simboliza la fecundidad que, en medio del desierto, hace florecer un
oasis de vida.
Dios Padre, que te sirves del agua para significar la
vida nueva y la integridad de quienes quieren seguir los pasos de Jesús,
te pedimos, ahora, que la eficacia del Espíritu Santo descienda sobre el
agua de esta concha.
Que esta
agua realice en este Bautismo lo que significa: Sumergirse en los lazos
de la muerte para morir al pecado y salir de ellos para una vida nueva,
como la de Jesús, limpia y verdadera.
4
RENUNCIAS
Y PROFESION DE FE
Celebrante:
Queridos padres, padrinos, familiares y amigos: En el Bautismo, este
niño que habéis presentado a la Iglesia, va a recibir, por el agua y el
Espíritu Santo, una nueva vida que brota del amor de Dios.
Vosotros, por vuestra parte, debéis esforzaros en
educarlo en la fe, dando ejemplo, de tal manera que este niño
experimente en su vida la misericordia de Dios y crezca en él día a día.
¿Estáis dispuestos a ello?
Todos:
Sí, estamos dispuestos.
Declaremos, pues, públicamente, nuestra renuncia a todo
lo que se opone a la vida nueva de Jesús.
Celebrante:
¿Renunciáis a creeros superiores a los demás: a vivir en el abuso, en la
violencia, en la intolerancia, en la discriminación racial, el cinismo,
el egoísmo y el desprecio a los diferentes?
Todos:
Sí, renunciamos.
Celebrante:
¿Renunciáis a inhibiros ante las injusticias del mundo, lejanas y
cercanas, por cobardía, pereza, comodidad o ventaja personal?
Todos:
Sí, renunciamos.
Celebrante:
¿Renunciáis a la envidia, al odio, a la pereza, a la cobardía, a la
tristeza, a la desconfianza, a la falta de fe, de esperanza y de
caridad?
Todos:
Sí, renunciamos.
Celebrante:
¿Creéis en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Todos:
Sí, creemos.
Celebrante:
¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa
María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está
sentado a la derecha del Padre?
Todos:
Sí, creemos.
Celebrante:
¿Creéis en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia católica, la comunión
de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos
y en la vida eterna?
Todos:
Sí, creemos.
¿Queréis, por tanto, que
vuestro hijo sea bautizado en la fe de la Iglesia que juntos acabamos de
proclamar?
Padres:
Sí, queremos.
|
Yo te bautizo en el nombre
del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo.
|
Nik bateatzen zaitut
Aitaren eta Semearen eta
Espíritu Santuaren izenean.
|
El
óleo perfumado hace referencia a una costumbre existente en Israel que
consistía en ungir con aceite a determinados personajes el día en que se
les encomendaba una misión. Hoy, la Unción en el Bautizo, indica el
encargo de una misión para este nuevo cristiano:
vivir según el Evangelio, practicando la justicia.
Celebrante:
Que por este aceite consagrado, símbolo de vigor, Dios te comunique la
fuerza del Espíritu Santo para cumplir tu misión de bautizado en
igualdad y dignidad.
Celebrante:
Ya eres nueva criatura y has
sido revestido de Cristo. Este lienzo blanco sea signo de tu dignidad de
cristiano. Ayudado por la palabra y el ejemplo de los tuyos, vístelo
hasta la vida eterna.
Todos:
Amén.
8 LA ENTREGA DEL
CIRIO: LUZ
Recibid
la luz de Cristo.
Celebrante:
A vosotros, padres y padrinos, se os invita a haceros luz y a iluminar
el camino de vuestro hijo y ahijado. A toda la comunidad cristiana se le
pide comportarse como hijos del día, desterrando todos los
comportamientos oscuros. ¿Estáis dispuestos a ello?
Todos:
Sí, estamos dispuestos
EL PADRENUESTRO –
GURE AITA
Jesús enseñó
a sus discípulos a nombrar a Dios como Padre, “Abba”. Además les enseñó
cómo era su “corazón”: generoso, misericordioso, bueno… Todo un programa
de vida. Enseñádselo a vuestro hijo rezándolo con él como lo hacemos
ahora juntos:
|
Padre nuestro que estás en el cielo
Santificado sea tu nombre
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día.
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
Y líbranos del mal. Amén. |
Gure aita, zeruetan zarana:
santu izan bedi zure izena,
etor bedi zure erreiñua,
egin bedi zure naia,
zeruan bezela lurrean bere.
Emoiguzu gaur
egun ontako ogia.
Parkatu gure zorrak,
geuk bere gure zordunai
parkatzen dautsegun ezkero;
eta ez gu tentaldira eroan
baiña atara gagizuz gatxetik.
|
El Señor
bendiga a esta madre, para que siga haciendo posible la vida de su hijo.
El Señor bendiga a este padre para que junto, a su
esposa, transforme su hogar en una comunidad de amor.
El Señor bendiga a estos padrinos, para que allí donde
vivan sean ejemplo de vida cristiana para este ahijado que hoy
apadrinan.
El Señor bendiga a esta comunidad con la abundancia de su
paz y su ternura.
Y la bendición de Dios misericordioso: Padre, Hijo y
Espíritu Santo descienda sobre vosotros.
Podéis ir en paz y cumplid vuestros compromisos aceptados
en el Bautismo.
BAUTIZO
EN FEMENINO
CELEBRACIÓN del bautismo
La llegada
de esta niña es un motivo importante de alegría y celebración. Es la
vida que irrumpe como proyecto en medio de nosotros. Nuestra tarea, como
familia y comunidad, es darle un nombre y hacer que crezca en paz y
dignidad humana: que su vida se logre en plenitud. Ese es nuestro
compromiso humano y cristiano. Por eso a los padres os pregunto:
Celebrante:
¿Qué nombre habéis elegido para esta niña?
Padres:
Celebrante:
¿Qué pedís a la Iglesia de Dios para vuestra hija?
Padres:
El Bautismo.
Celebrante:
Esta niña, al recibir el Bautismo, participará de la vida de Jesús
Resucitado. A vosotros, padres, os tocará primero cultivar la vida que
hoy recibe mediante la educación cristiana. A ella le tocará, más tarde,
mantenerla en un mundo probablemente poco propicio a la fe. A nosotros,
como comunidad cristiana, nos corresponde, hoy, orar por esta niña
pidiendo al Señor que este sacramento del bautismo le ayude a vivir con
honestidad, con responsabilidad, a ser cariñosa, sensible a Dios,
compasiva con los que sufren y miembro vivo de la Iglesia y de su
pueblo.
¿Estáis dispuestos a educar así a vuestra hija en la fe
para que, ame al Señor y al prójimo, como Cristo nos enseña en el
Evangelio?
Padres:
Sí, estamos dispuestos.
Celebrante:
Y vosotros, padrinos, ¿estáis dispuestos también a vivir en cristiano y
a ayudar a sus padres en esta tarea?
Padrinos:
Sí, estamos dispuestos.
Celebrante:
la comunidad cristiana te recibe con gran alegría. Yo,
en su nombre, te signo en la frente con la Cruz de Cristo Salvador. Y
vosotros, padres y padrinos, hacedle también la señal de la Cruz.
Lectura de la 1ª Carta de S. Pablo a
los Corintios 13, 4-8ª, 13
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no
tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni
egoista; no se irrita, ni lleva cuenta del mal; no se alegra de la
injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin
límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa
nunca. Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza, el amor.
Mirad, de ellas, la más grande es el amor. Buscad, pues, sin descanso en
vuestras vidas el amor.
PALABRA DE DIOS – TE ALABAMOS,
SEÑOR.
Lectura del Evangelio según S.
Mateo 5, 13-16
Vosotros sois la sal de este mundo.
Pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo seguirá salando? Ya no sirve más
que para tirarla a la calle y que la gente la pisotee. Vosotros sois la
luz del mundo. No se enciende una lámpara para meterla debajo de la
mesa, al contrario, se la pone en alto de manera que alumbre a todos los
que están en la casa. Pues así debe alumbrar también vuestra luz delante
de los demás, para que todos vean el bien que hacéis y alaben por ello a
vuestro Padre del cielo.
PALABRA DEL SEÑOR – GLORIA A TI,
SEÑOR JESUS
Celebrante:
Pidámosle a Dios Padre que nos ayude a hacer las cosas bien.
Lector:
Para que Dios ayude a padres y padrinos en la tarea de hacer crecer la
vida y de ser ejemplo de fe viva y cercana, para esta niña.
Roguemos al Señor.
Todos:
Te rogamos óyenos.
Lector:
Para que, con la fuerza de Dios, todos ayudemos a transformar nuestra
sociedad en un lugar donde haya justicia, verdad, libertad, amor y paz.
Roguemos al Señor.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Para que la parroquia, donde celebramos nuestra fe, sea una gran familia
donde las niñas y los niños se sientan como en casa. Roguemos
al Señor.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Para que esta niña aprenda de los mayores que hay más alegría en dar que
en recibir y que toda solidaridad es fuente de felicidad. Roguemos
al Señor.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Guarda, Dios Padre nuestro,
a esta familia y ayúdales a ellos y a nosotros. Por JNS.
Todos:
Amén.
Celebrante:
Son muchísimos los que en la
historia han vivido, desde sus funciones y tareas, el proyecto de
Jesús. Recordamos algunos de ellos como protectores de esta niña.
-Santa María de Nazaret, madre de Jesús y ama de casa.
Todos:
Ruega por nosotros.
-San José de Nazaret, padre de Jesús y carpintero de
oficio. Ruega por nosotros.
-San Juan Bautista, primo de Jesús y profeta de Dios.
Ruega por nosotros.
-San Pedro y San Pablo, discípulos de Jesús y pioneros
del Evangelio. Rogad por nosotros.
-San Francisco de Asís, sencillo y fraterno, que vivía
con pocas cosas. Ruega por nosotros.
-Santa Isabel de Hungría, reina y con quien los pobres se
sentían a gusto. Ruega por nosotros.
-San Ignacio de Loyola, contemplativo y activo, creador
de fraternidad., Ruega por nosotros.
-Santa Teresa de Ávila, monja escritora, y unida a Jesús.
Ruega por nosotros.
-San Juan de la Cruz, pequeño y valiente, poeta y
místico. Ruega por nosotros.
San Francisco Javier, misionero de Jesús.
Ruega por nosotros.
San Isidro, labrador y hombre de oración.
Ruega por nosotros.
San Valentín de Berriochoa, pelotari, obispo y mártir.
Ruega por nosotros.
El agua puede tener en sí, algo de
amenazador, ser un instrumento de muerte. Pero el agua viva de la fuente
simboliza la fecundidad que, en medio del desierto, hace florecer un
oasis de vida.
Dios Padre, que te sirves del agua para significar la
vida nueva y la integridad de quienes quieren seguir los pasos de Jesús,
te pedimos, ahora, que la eficacia del Espíritu Santo descienda sobre el
agua de esta concha.
Que esta
agua realice en este Bautismo lo que significa: Sumergirse en los lazos
de la muerte para morir al pecado y salir de ellos para una vida nueva,
como la de Jesús, limpia y verdadera.
4
RENUNCIAS
Y PROFESION DE FE
Celebrante:
Queridos padres, padrinos, familiares y amigos: En el Bautismo, esta
niña que habéis presentado a la Iglesia, va a recibir, por el agua y el
Espíritu Santo, una nueva vida que brota del amor de Dios.
Vosotros, por vuestra parte, debéis esforzaros en
educarle en la fe, dando ejemplo, de tal manera que esta niña
experimente en su vida la misericordia de Dios y crezca en ella día a
día. ¿Estáis dispuestos a ello?
Todos:
Sí, estamos dispuestos.
Declaremos, pues, públicamente, nuestra renuncia a todo
lo que se opone a la vida nueva de Jesús.
Celebrante:
¿Renunciáis a creeros superiores a los demás: a vivir en el abuso, en la
violencia, en la intolerancia, en la discriminación racial, el cinismo,
el egoísmo y el desprecio a los diferentes?
Todos:
Sí, renunciamos.
Celebrante:
¿Renunciáis a inhibiros ante las injusticias del mundo, lejanas y
cercanas, por cobardía, pereza, comodidad o ventaja personal?
Todos:
Sí, renunciamos.
Celebrante:
¿Renunciáis a la envidia, al odio, a la pereza, a la cobardía, a la
tristeza, a la desconfianza, a la falta de fe, de esperanza y de
caridad?
Todos:
Sí, renunciamos.
Celebrante:
¿Creéis en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Todos:
Sí, creemos.
Celebrante:
¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa
María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está
sentado a la derecha del Padre?
Todos:
Sí, creemos.
Celebrante:
¿Creéis en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia católica, la comunión
de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos
y en la vida eterna?
Todos:
Sí, creemos.