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EL BESO AL CRUCIFICADO
Te veo tan solo clavado en la cruz que me acerco en silencio a postrarme ante Ti, buen Jesús.
Siento tus palabras diciéndome al oído : "Necesito que te aproximes para librarme del suplicio."
Beso tiernamente tus pies amorosos, esos pies manando sangre por los clavos tormentosos.
Mis labios los acarician con suavidad y dulzura, el contacto logra hacerme más limpia y pura.
Toco las heridas empapadas de perdón, me llevas muy dentro junto a mis hermanos en tu infinito corazón.
Marisa Calvo
LO ENCONTRÉ POR EL CALVARIO
Me encontré con mi Jesús subiendo por el Calvario, llevaba la cruz a cuestas y su rostro ensangrentado.
Sus carnes tan lastimadas, su cuerpo tan humillado, lo vi tan solo, tan solo que daba pena mirarlo.
Tristeza había en sus ojos, amargura en su mirada, angustia en su corazón, mucho dolor en su alma.
Los suyos le abandonaron, los de mayor confianza, le negaron muchas veces y le volvieron la espalda.
Jesús mío, ¿qué te han hecho?, ¿por qué contigo se ensañan?, ¿por qué te pegan azotes y te dan de bofetadas?
Mucho te ofendí, Señor, y de Ti me separé, yo la espalda te volví y en esa cruz te clavé.
Tú cargaste con las culpas de todo el género humano y por salvar a los hombres has muerto crucificado.
Lo vi tan solo, tan solo que daba pena mirarlo.
FRANCISCA
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