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Reflexiones y comentarios

Plegaria Eucarística
Oraciones para la Eucaristía ¡No tengáis miedo! Reflexión salmo 117 Domingo de Pascua

 

 

 

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

 

Misa pr. Gl. Sec. Cr. Pf Pasc I: "En este día"

En las PE, embolismos prs. Despedida con doble Aleluya

 

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

 

Entrada. En la mañana de resurrección; Canta con júbilo; Alegre la mañana; Resucitó, resucitó.

Rito aspersión. A las fuentes de agua viva; Un solo Señor.

Gloria. De Angelis.

Salmo. Este es el día.

Aleluya. Canta aleluya al Señor.

Ofertorio. Llevemos al Señor; Al altar donde Tú vienes.

Santo. De Aragüés.

Aclamación al Memorial.

Comunión. Christus vincit; Acuérdate de Jesucristo; Himno a Jesucristo. Acerquémonos todos al altar; Oh Señor, delante de Ti.

Final. Hoy, Señor, te damos gracias; Regina coeli (gregoriano).

 

 

 

PROCESION Y CANTO DE ENTRADA

 

SALUDO

En el nombre del Padre...

Hermanos, sed bienvenidos, en este día gozoso de la Pascua, a celebrar la Resurrección del Señor. Jesús, el crucificado, vive ahora para siempre: ha resucitado. Su paz, su gracia, su amor inmenso, su vida que es nuestra vida, estén con todos vosotros.

 

O

El Amor de nuestro Padre Dios, que ha manifestado su predilección por la Vida en la Resurrección de Jesús, el Señor, y nos da su Espíritu para hacernos sus testigos en el mundo, esté con todos nosotros.

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

Hoy es un día muy especial para la celebración de la Eucaristía. Es verdad que solemos reunirnos todos los domingos, y lo hacemos el "domingo" porque es el "día del Señor", es decir, el día en que el Señor resucitó de entre los muertos.

Hoy, después de los días de Semana Santa, celebramos la fiesta de las fiestas: el solemne DIA DEL SEÑOR.

Un día, tal como hoy, la noticia de la resurrección conmovió al mundo: a los enemigos de Jesús que no se lo querían creer por lo que significaba de fracaso; y a los amigos del Señor que no se lo podían creer por la alegría que entrañaba.

Tanto para unos como para otros ha sido una realidad que nosotros celebramos con inmenso gozo porque:

- es el fundamento de nuestra fe,

- es la base de nuestra esperanza,

- y es la fuerza de nuestro amor.

Con la noticia de que ¡Jesús vive!, también reviven con él la fe, la esperanza y el amor que él proclamó.

Por eso, desde el comienzo de la celebración, proclamamos el himno de alabanza a Dios, invocando a Jesucristo como mediador, sentado a la derecha del Padre: ¡Gloria a Dios en el cielo!...

 

 

MONITOR

 

 

 RENOVACIÓN bautismal. Jesús resucitado nos ha dado su misma vida mediante el Bautismo. Lo renovamos hoy, con  las mismas promesas y con la aspersión del agua.

Declaremos, pues, públicamente, nuestra renuncia a todo lo que se opone a la vida nueva de Jesús.

 

Presidente: ¿Renunciáis al pecado, al mal, a la injusticia, a la violencia y al egoísmo?

Todos:   Sí, renunciamos.

 

Presidente: ¿Renunciáis a la envidia, al odio, a la pereza, a la cobardía, a la tristeza, a la desconfianza, a la falta de fe, de esperanza y de caridad?

Todos Sí, renunciamos.

 

Presidente: ¿Renunciáis a creeros los mejores, a pensar que ya sois cristianos del todo, a quedaros en las cosas y medios y no ir a Dios?

Todos:   Sí, renunciamos.

 

 

O esta otra

RITO DE LA ASPERSIÓN

 

El agua limpia. El agua refresca. El agua da vida. Precisamente por eso el agua cumple un lugar tan importante como símbolo en la Pascua. Nos recuerda nuestro bautismo, que es una forma de recordar nuestro segundo nacimiento, el nacimiento a la fe.  Nos recuerda que también en nuestro bautismo se nos limpió del pecado, y que debemos caminar siempre en una tarea constante de limpieza en la que evitarlo y procurar el bien. Nos recuerda también que en el bautismo Dios nos hizo sus hijos, y que ése es el mayor aliento y refresco que podemos tener cuando nos cansamos en el camino de la vida.

 

Que el agua que vais a recibir os recuerde que sois hombres y mujeres nuevos, y que caminando como tales os veáis llenos de fuerza, de vida y de su aliento, para poder de esa manera manteneros limpios de pecado hasta la vida eterna.

 

  

ASPERSIÓN. (Se asperja con el agua bendita)

 

Un solo Señor y música de fondo, órgano

 

gloria cantado:

GLORIA, GLORIA, ALELUYA

 

RECITAR EL GLORIA

GLORIA, GLORIA, ALELUYA

 

Colecta. Oremos. Señor Dios, que en este día nos has abierto las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concede a los que celebramos la solemnidad de la Resurrección de Jesucristo, ser renovados por tu Espíritu, para vivir en la verdad, la justicia, la libertad, el amor y la paz, y, poder resucitar en el reino de tu Luz y de tu Vida. Por NSJC, tu Hijo...

 

Monición a las lecturas.

Cada domingo, en la Eucaristía, se hace presente entre nosotros Jesús muerto y resucitado, vivo para siempre. Hoy, en el domingo más grande del año, el domingo de Pascua, las lecturas nos anunciarán este hecho decisivo que nos reúne aquí en el templo domingo tras domingo: La vida nueva de Jesús, que nos da vida a nosotros. Escuchemos con atención este anuncio salvador.

 

Primera lectura.

¿De qué hablaban los primeros discípulos tras irse Jesús? Podrían haberlo hecho sobre la experiencia dura de aquellos días en que le crucificaron. O de sus miedos. O de si se podía o no conciliar lo que creían y esa sensación de fracaso e incluso engaño que les quedó. Pero la experiencia de la pascua, de Jesús resucitado, lo transforma todo, incluso su discurso, y se convierte en el acontecimiento fundamental de la fe, porque le da sentido a todo. Escuchémoslo.

 

Segunda lectura.

“Hoy empiezo una nueva vida”, solemos decirnos a menudo. O sea, decidimos morir a lo viejo y empezar desde cero, como un recién nacido… bien, pues hoy todos nosotros empezamos una nueva vida. ¿Y qué debemos hacer para empezarla? Pablo se lo dijo a los cristianos y nos lo repite hoy a nosotros, escuchémosle.

 

Evangelio.

A Jesús le habían enterrado en un sepulcro nuevo, habían corrido una pesada piedra a la puerta, y se habían ido a cumplir con la obligación de descansar el sábado. Pero al llegar el domingo allí se encontraron con la sorpresa. ¿Cuál fue su reacción? escuchemos y veamos cuál es también la nuestra.

 

 

PROFESIÓN DE FE: Hermanos, en este día de Pascua, renovemos todos juntos el compromiso de nuestra fe bautismal.

 

Presidente: ¿Creéis en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?

Todos: Sí, creemos.

 

Presidente: ¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?

Todos: Sí, creemos.

 

Presidente: ¿Creéis en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y en la vida eterna?

Todos: Sí, creemos.

          Esta es nuestra fe, y es una alegría poder proclamarla a viva voz y todos juntos.

 

Oración universal: Oremos a Jesús resucitado, vida para la humanidad entera.

1.- Para que la Iglesia dé testimonio de la resurrección trabajando siempre en favor de la vida, y de una vida digna y justa. Roguemos al Señor.

2.- Para que Jesús resucitado nos contagie su paz, su espíritu de fraternidad, de servicio y de justicia; la fuerza para amar y para perdonar. Roguemos al Señor.

3.- Para que nuestra fe en la resurrección ilumine el misterio de nuestra muerte. Roguemos al Señor.


4. - Para que el gozo por la resurrección de Cristo nos haga compartir nuestra esperanza con quienes sufren por diferentes causas. Roguemos al Señor.

Te lo pedimos por JNS.

O estas otras peticiones

 

ORACIÓN DE LOS FIELES. Jesús ha pasado de la muerte a la Vida. Con la confianza que nos da sabemos partícipes de Su Vida, decimos: ¡Señor, danos tu Vida!

‑ Para que la Iglesia anuncie con valentía la Resurrección de Jesús, el triunfo de la verdad, la justicia y la vida. Oremos.

‑ Para que los cristianos nos dejemos llenar de la luz de Jesús Resucitado y vivamos como testigos del Amor. Oremos.

‑ Para que quienes rigen los destinos de los pueblos apuesten decididamente por la justicia, el desarrollo justo y solidario, y la entrega a los desfavorecidos. Oremos.

‑ Para que nuestra comunidad parroquial, acogiendo la Vida de Jesús, trabaje sin cesar anunciando el Evangelio y la Vida a todas las personas. Oremos.

Danos, Señor, tu Vida, que nos haga auténticos testigos de tu amor. Por Jesucristo.

 

 

ORACIÓN DE LOS FIELES. Dios cumple siempre sus promesas, y hoy, alumbrados por la luz deslumbrante de su Resurrección, nos cuesta menos tener esa confianza. Por eso, sabiendo que Él siempre nos escucha y quiere lo mejor para nosotros, presentémosle nuestros deseos.

 

-Por la Iglesia universal, y por cada una de las iglesias locales y comunidades en que nos reunimos. Para que a pesar de nuestras dudas, desconfianzas o temores sepamos estar en medio del mundo no como los discípulos encerrados por miedo a los judíos, sino como los que salían a la calle a gritar la resurrección de Jesús. Roguemos al Señor

 

-Por cuantos reciben el bautismo. Los niños, que tienen aún su fe como un germen, para que sus padres cuiden esa semilla y la hagan crecer y fructificar. Los adultos que se lanzan a la aventura de la fe, para que en nosotros encuentren ejemplo y apoyo. Roguemos al Señor

 

-Por cuantos siguen atrapados a las cadenas de la muerte. Los que por su tristeza o depresión no le encuentran sentido a la vida. Los que por sus adicciones no consiguen caminar libres y resucitados. Los que sufren en su carne la enfermedad y eso les impide tener el alma resucitada. Los que caminan a oscuras sin encontrar sentido ni plenitud a sus vidas. Para que el sepulcro vacío de Jesús les haga llegar sus mismas palabras: ¡Paz a vosotros!  Roguemos al Señor

 

-Por nuestros difuntos. Para que sigan vivos en nosotros, y para que el Señor les premie con el esfuerzo que en sus vidas hicieron por salir de las tinieblas e ir hacia su luz. Roguemos al Señor

 

-Por nosotros y nuestra Comunidad. Para que la alegría de la Pascua nos contagie a unos y otros, y nos haga vivir haciéndole sitio al resucitado para que Él sea siempre el centro de nuestra Asamblea. Roguemos al Señor

 

Atiende, padre, las súplicas que te presentamos. Las dirigimos a ti con la confianza de los hijos hacia su padre, y lo hacemos por tu Hijos, Jesucristo, que vive y reina, resucitado y glorioso, por los siglos de los siglos.

 

 

Rezar en el silencio de la Comunión

 

¿Qué has visto de camino,

María, en la mañana?.

A mi Señor, glorioso,

La tumba abandonada,

 

Los ángeles testigos,

sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras

mi amor y mi esperanza!

 

Venid a Galilea,

allí el Señor aguarda;

allí veréis los suyos

la gloria de la Pascua.

 

Primicia de los muertos,

sabemos por tu gracia

que estás resucitado;

la muerte en ti no manda.

 

Rey vencedor, apiádate

de la miseria humana

y da a tus fieles parte

en tu victoria santa. Amén. Aleluya.

 

OFRENDAS: Rebosantes de gozo pascual celebramos, Señor, estos sacramentos en los que tan maravillosamente ha renacido y se alimenta tu Iglesia. Por JNS.

 

PREFACIO: Hoy más que nunca debemos dar gracias a Dios nuestro Padre. Jesús, resucitado de entre los muertos, por la fuerza del Espíritu se hará presente entre nosotros como alimento de vida eterna. Hermanos, con toda alegría, comenzamos ahora nuestra plegaria eucarística. (Prefacio I de Pascua, a ser posible cantado).

 

PADRENUESTRO: Unidos a Jesucristo, siguiendo su enseñanza, nos atrevemos a decir:

 

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN: Este es el Cordero de Dios, Cristo Jesús, el vencedor de la muerte, que se nos da como alimento de vida eterna. Dichosos los que ya desde ahora somos invitados a la mesa de su Reino.

 

Poscomunión. Oremos. Al terminar esta Eucaristía, Señor, te damos gracias, y te pedimos que, en medio de las luchas, los sufrimientos y las dificultades de cada día, sepamos poner la mirada en Jesús Resucitado que un día volverá a llevar a su término todos nuestros esfuerzos de liberación. Por JNS.

 

ORACION DE ACCION DE GRACIAS

Nuestro corazón te canta jubiloso, Dios Padre de la vida.

Éste es el día en que actuaste en la resurrección de Jesús; por eso desborda nuestra alegría y nuestro gozo por la vida nueva que fluye a raudales de la cruz y del sepulcro vacío de Cristo.

Gracias, Padre, porque en el bautismo nos hiciste renacer con Jesús a la vida nueva que nos hace hijos de tu amor.

El fuego joven de la primavera y la luz del cirio pascual son los signos alegres del hombre nuevo, liberado en Cristo.

Queremos barrer la vieja levadura del pecado para ser hombres y mujeres nuevos, hijos de tu ternura de Padre, invitados a comer el pan y a beber el vino de la fiesta de tu reino. Amén.
 

 

BENDICIÓN SOLEMNE:

 

-Que el Padre del cielo, que firmó y reiteró con la humanidad su pacto de salvación, os llene ahora de sus bendiciones.

 

-Que su hijo Jesús, el Resucitado, se haga presente en vuestras vidas y os transmita su mensaje de paz.

 

-Y que su Espíritu os sea transmitido como lo fue para los primeros discípulos al conocer la resurrección, como aliento de vida.                                                                                     

 

Despedida. Hermanos, anunciad a todos la alegría del Señor resucitado. Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

 

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