José Antonio Pagola

 

UNAS PREGUNTAS

 

Probablemente tú no rechazas a Dios. Al menos, nunca te lo has planteado así cuando te has ido alejando de la religión. Lo que te pasa es que no aciertas a creer y tampoco ves muy claro para qué te puede servir la fe. ¿Por qué no empezamos por aclarar algunas cosas?

Quizás la primera pregunta que surge en tu interior es muy sencilla: ¿Para qué creer? ¿Cambia algo la vida el creer o no creer?. ¿Sirve la fe realmente para algo?

Esta pregunta sólo es posible cuando sigues pensando equivocadamente, que tener fe es creer una serie de cosas enormemente extrañas que nada tienen que ver con la vida, y no has vivido nunca la experiencia viva de Dios.

La experiencia de sentirte acogido por Él en medio de la soledad y el abandono, sentirte consolado en el dolor y la depresión, sentirte perdonado en el pecado y el peso de la culpabilidad, sentirte fortalecido en la impotencia y caducidad, sentirte impulsado a vivir, amar y crear vida en medio de la fragilidad.

 

  • ¿Para qué creer?

    Para vivir la vida con más plenitud.

    Para situarlo todo en su verdadera perspectiva y dimensión.

    Para vivir incluso los acontecimientos más banales e insignificantes con más profundidad.

 

  • ¿Para qué creer?

    Para atreverte a ser humano hasta el final.

    Para no ahogar tu deseo de vida hasta el infinito.

    Para defender tu verdadera libertad sin rendir tu ser a cualquier ídolo esclavizador.

    Para permanecer abierto a todo el amor, toda la verdad, toda la ternura que se puede encerrar en el ser.

    Para seguir trabajando tu propia conversión con fe. Para no perder la esperanza en el hombre y en la vida.

     

  • ¿Se le puede obligar a uno a creer?
     

    No. Nadie te puede forzar desde fuera para que creas. Te tienes que sentir absolutamente libre. Tú eres el responsable último de tu vida. Eres tú el que tienes que decidir cómo quieres vivir y morir. Lo que podemos hacer es dialogar entre nosotros, compartir honestamente nuestras experiencias y ver si nos podemos ayudar un poco a acertar en la vida.


     

  • ¿Hay que hacer algo para creer?
     

    Sí, desde luego. No basta hablar de estas cosas de manera indiferente o frívola. Tampoco es suficiente dejarte llevar por la tradición. Eres tú el que tienes que aprender a sentirte a gusto con Dios. Pero, ¿qué tienes que hacer en concreto? Para empezar, estar más atento a lo que hay dentro de tu corazón, y atreverte a escuchar las llamadas que te brotan desde dentro.
     

     

  • ¿Hay algún método para aprender a creer?
     

    No. Cada persona tiene que recorrer su propio camino. No hay recetas ni fórmulas mágicas. Lo importante es que seas honesto, que trates de escuchar la vida hasta el fondo y que busques a Dios con confianza. Eso sí, lo tienes que tomar con seriedad y dedicar a esto un cierto tiempo.


     

  • Pero, la fe, ¿no es cuestión de temperamentos?
     

Sin duda, hay personas más sensibles al misterio de Dios y personas menos dispuestas, pero la fe no es un asunto de personas «crédulas» o «sensibleras». No tienes que forzar tu manera de ser. Tú puedes y debes buscar a Dios desde tu propio temperamento. Dios quiere encontrarse contigo tal como eres.


 

  • ¿Se puede creer teniendo dudas?
     

Por supuesto. Para ser creyente no es necesario que resuelvas todos los interrogantes y dudas que te vienen a la cabeza. Lo decisivo es que te relaciones con Dios honestamente. No es más creyente el que con más seguridad habla de los «dogmas» o la doctrina cristiana, sino quien se esfuerza sinceramente por vivir en la verdad ante Dios. Lo importante es que no te engañes a ti mismo ni trates de engañar a Dios.
 

 

  • ¿Para volver a creer hay que sentir algo especial?
     

No necesariamente. Algunos suelen sentir paz y alegría interior; tienen la sensación de estar descubriendo el camino acertado. Pero lo importante no es buscar «experiencias especiales» sino dar pasos prácticos donde se vea tu deseo sincero de descubrir el sentido último de tu existencia: dedicar algún tiempo a reflexionar sobre tu vida, leer el evangelio para conocer mejor a Jesús, rezar...
 

  • ¿Creer es sencillo o es complicado?.
     

Mira, creer es tan sencillo y, al mismo tiempo, tan complicado como lo es el vivir o el amar. A veces te parecerá la única manera de vivir de manera digna y dichosa. Otras veces te puede parecer difícil y duro. Pero, si te encuentras de verdad con Dios, ya no lo olvidarás; si te encuentras con Jesús de Nazaret en el fondo de tu ser, tu vida cambiará, serás diferente.
 

Para conocer más a Jesús, lee un libro sobre él.
 

 



 

 

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