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Los
padres de familia,
primeros
educadores
de
la fe de sus hijos
El
testimonio de vida cristiana, ofrecido por los padres en el seno de la familia,
llega a los niños envuelto en el cariño materno y paterno. Los hijos perciben
y viven gozosamente la cercanía de Dios y de Jesús que los padres manifiestan,
hasta el punto que esta primera experiencia cristiana deja frecuentemente en
ellos una huella decisiva que dura toda la vida. Este "despertar
religioso" infantil en el ambiente familiar tiene, por ello, un carácter
"insustituible".
Esta
primera iniciación se consolida cuando, con ocasión de ciertos acontecimientos
familiares o en fiestas señaladas, "se procura explicitar en familia el
contenido cristiano o religioso de esos acontecimientos". Esta iniciación
se ahonda aún más si los padres comentan y ayudan a interiorizar la catequesis
más sistemática que sus hijos, ya más crecidos, reciben en la comunidad
cristiana. En efecto, "la catequesis familiar precede, acompaña y
enriquece toda otra forma de catequesis".
Los
padres reciben en el sacramento del matrimonio la gracia y la responsabilidad de
la educación cristiana de sus hijos, a los que testifican y transmiten a la vez
los valores humanos y religiosos. Esta acción educativa, a un tiempo humana y
religiosa, es un "verdadero ministerio" por medio del cual se
transmite e irradia el Evangelio hasta el punto de que la misma vida de familia
se hace itinerario de fe y escuela de vida cristiana. Incluso, a medida que los
hijos van creciendo, el intercambio es mutuo y, "en un diálogo catequético
de este tipo, cada uno recibe y da".
Por
ello es preciso que la comunidad cristiana preste una atención especialísima
a los padres. Mediante contactos personales, ENCUENTROS, cursos e,
incluso, mediante catequesis de adultos dirigida a los padres, ha de ayudarles a
asumir la tarea, hoy especialmente delicada, de educar en la fe a sus hijos.
La
familia como ámbito o medio
de crecimiento en la fe
Los padres de familia
son los primeros educadores de la fe. Junto a los padres, sobre todo en
determinadas culturas, todos los componentes de la
familia tienen una intervención activa en orden a la educación de los miembros
más jóvenes. Conviene determinar, de modo más concreto, en qué sentido la
comunidad cristiana es "lugar" de catequesis.
La
familia ha sido definida como una "iglesia doméstica", lo que
significa que en cada familia cristiana deben reflejar los diversos
aspectos o funciones de la vida de la Iglesia entera: misión,.
catequesis, testimonio, oración... La familia, en efecto, al igual que la
Iglesia, "es un espacio donde el Evangelio es transmitido y desde donde éste
se irradia".
La
familia como "lugar" de catequesis tiene un carácter único:
transmite
el Evangelio enraizándolo en un contexto de profundos valores humanos. Sobre
esta base humana es más honda la iniciación en la vida cristiana: el despertar
al sentido de Dios, los primeros pasos en la oración, la educación de la
conciencia moral y la formación en el sentido cristiano del amor humano,
concebido como reflejo del amor de Dios Creador y Padre. Se trata en suma, de
una educación cristiana más testimonial que de la instrucción,
más ocasional que sistemática, más permanente y cotidiana
que estructurada en períodos. En esta catequesis familiar resulta siempre
muy importante la aportación de los abuelos. Su sabiduría y su sentido
religioso son, muchas veces, decisivos para favorecer un clima verdaderamente
cristiano.
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