|
JESÚS
ENVÍA A LOS APÓSTOLES
Si
nuestra vida es de Dios,
somos
iguales tú y yo;
y
si Jesús nos reunió, somos hermanos ¡qué ilusión!
Al
bautizarnos somos ya
la
nueva Iglesia de Jesús,
y
descubrimos qué es la fe
al
acercarnos a su luz.
JESÚS
SIGUE CON NOSOTROS
Y
con nosotros va Jesús,
es
un amigo de verdad;
si
le queremos encontrar
entre
los pobres siempre está.
Si
se reúnen dos o tres,
en
medio El se sentará,
pues
aunque no le puedan ver, el corazón siente que está.
"La
fe no es una opción individual que se vive en solitario.
Ser
creyente es incorporarse a una comunidad,
compartir
la fe con otros creyentes,
formar
la Iglesia de Jesucristo.
Por
muy personal que sea, la fe se alimenta, se purifica y se enriquece en el seno
de esa Iglesia.
Sólo
en su interior se enraíza el creyente en el Evangelio, se nutre en la tradición
apostólica y se expresa en un lenguaje común.
Los
símbolos de la fe, los sacramentos, la celebración, la asamblea cristiana son
"el hogar"
donde crece la fe de cada creyente.
Lo
que necesitamos es comunidades vivas y abiertas que no incapaciten al creyente
para vivir en medio de esta cultura, sino que lo estimulen y sostengan en su
testimonio y confrontación con ella.
Por
ello, vemos con gozo los esfuerzos comunitarios, experiencias, tanteos y
rectificaciones que se van haciendo en el interior de nuestras parroquias y
comunidades cristianas. Construir estas comunidades vivas de fe ha de ser un objetivo irrenunciable en estos tiempos de increencia".
Señor,
que la catequesis sacie
la
sed de conocimiento de los niños,
revelando,
a través de sus intereses y sus experiencias,
el
sentido religioso de las cosas y de la vida.
Que
los eduquen a entrar
en
comunión con el Padre,
a
través de la oración,
y
a adquirir un conocimiento
cada
vez más profundo de tu Evangelio.
Que
los introduzca en la vida de la Iglesia,
mediante
una participación
activa
y consciente
en
los sacramentos.
Que
les comunique el gozo
de
ser tus testigos
en
el ambiente concreto
en
el que viven.
Que
los eduque a responder
cada
vez más personalmente
a
tu Palabra, transmitiendo el gusto por la oración. Amén.
|