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Familia: educar hezi dar emon amar maitatu
soñar amets egin esperar itxaron En la familia en la que el niño tiene la suerte de encontrarse acogido y querido, va adquiriendo la seguridad del afecto y la capacidad de apertura hacia los demás que no son ya una amenaza para la propia estabilidad sino posibilidades de más afecto, amistad y colaboración. Cambia sus mecanismo de defensa y de miedo por los de apertura y relación que le dispone a una integración equilibrada y constructiva con la sociedad a la que pertenece. La experiencia del amor va íntimamente unida a la actitud de servicio y colaboración para buscar el bien de los integrantes de la comunidad familiar.
Lo mismo que la experiencia de Dios lleva a transformar el
perdón y el amor en apertura hacia los demás miembros de la familia
humana y en compromiso por mejorar las condiciones de vida de todos los
seres humanos, entendiendo como hermanos, especialmente de los más
necesitados. |