PARROQUIA DE SAN VICENTE MARTIR DE ABANDO

            UNIDAD PASTORAL ABANDO-ALBIA

                                   48001 BILBAO

             

Bilbao, 9 de Diciembre de 2006

            

Queridos amigos

 Con esta carta me acerco a vosotros en vísperas de Navidad.

 Navidad es una fiesta llena de nostalgia. Se canta la “paz”, pero no sabemos construirla. Nos deseamos “felicidad”, pero cada vez es más difícil ser feliz. Nos compramos mutuamente “regalos”, pero lo que necesitamos es cercanía, ternura y afecto. Cantamos a un “niño Dios”, pero en nuestros corazones se apaga la fe. La vida no es como quisiéramos, pero no sabemos hacerla mejor.

 De tantas cosas, como echamos en falta, a ver si somos capaces de desearnos “paz” y hacerla posible como Dios quiere para todos.

 Felices vosotros y yo si, por lo menos, hacemos lo que está en nuestras manos para poder vivir en paz. Lo demás puede venir como añadidura.

 José María Ruiz de Azúa

Párroco

 

 

1.- Lectura del Evangelio según San Lucas 2, 6-10

 

Y sucedió que, mientras estaban en Belén, se cumplió el tiempo del alumbramiento. Y María dio a luz allí a su primogénito; lo envolvió en pañales y lo puso en un pesebre, porque no se había encontrado alojamiento para ellos en el mesón.

 En unos campos cercanos a Belén había unos pastores que pasaban la noche al raso cuidando sus rebaños. De pronto se les apareció un ángel del Señor, y el resplandor de la gloria de Dios los llenó de luz. Los pastores quedaron sobrecogidos de espanto, pero el ángel les dijo:

 No tengáis miedo, porque vengo a traeros una buena noticia, que será causa de gran alegría para todos: En la ciudad de David os ha nacido un salvador, que es el Mesías, el Señor.

 

2.- Comentario:

 

AHORA PAZ Y SOLO PAZ

 

 

El evangelista que narra el nacimiento de Jesús no sabía cómo transmitir su emoción ante lo sucedido en aquella noche santa. Sólo pudo decir lo que él «escuchaba» en lo íntimo de su corazón. Un canto entonado por ángeles, que venía a decir así: «A Dios gloria, alabanza y agradecimiento sin fin. A los hombres paz y sólo paz».

Es correcto traducir el término hebreo «shalom» por paz, como hacen todas las Biblias, pero es demasiado poco. «Shalom» es la experiencia dichosa de la vida, el placer de vivir, el gozo total que Dios quiere para cada criatura, para cada árbol y cada animal, para cada niño y para cada hombre y mujer.

 «Shalom» es lo que Dios quiere que experimentemos en cada cosa y en cada situación. «Shalom» es salud y bienestar, es casa segura y tierra fértil. Es gozar con la pareja, tener hijos, dormir seguros. «Shalom» es alegría, gozo y armonía interior. «Shalom» es la bendición de Dios: lo que Dios quie­re desde siempre para la humanidad entera. Lo único que explica el nacimiento de ese niño.

 Las sociedades modernas no despiertan necesidad de «shalom» ni anhelo de plenitud. Sólo producen necesidades artificiales que se satisfacen adquiriendo cosas. Hasta en estos días entrañables pretenden convencernos de que la falta de ternura y de calor se puede llenar comprando artículos d regalo.

 Me dicen que vivo en una sociedad del bienestar, pero conozco a mucha gente que se defiende como puede entre la depresión y la resignación. Me aseguran que pertenezco a un religión que es portadora de una alegría universal y siento entre nosotros tristeza, resentimiento y hasta crispación. A parecer, ni los creyentes damos un voto de confianza a Dios

 Y, entonces, ¿qué tengo que hacer yo para vivir con corazón limpio estas fechas de Navidad? Tal vez, muy poco. No escaparme de este mundo ni de esta Iglesia. No vivir de espaldas a los que sufren. Participar en la vida de las personas. No ahogar en mí el placer de vivir. No cansarme de hacer la vida más amable. Vivir dando gloria a Dios y buscando «shalom, para todos.

 Felices vosotros y yo si, por lo menos, despertamos en nosotros el deseo de vivir así.

  

3.- Reflexión personal:

 ¿Soy una persona que transmite paz?

 ¿Cómo me ven en mi familia, mis amigos y en el trabajo?

 

4.- Oración breve recogida del salmo 15, 11:

 

“Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa”. Mt. 8-8

 

“Mis ojos han visto tu salvación”. Lc. 2-30

 

 

Inicio

Principal ] Oración mensual ] Celebraciones litúrgicas ] Albia ] Sobre la liturgia ] Familia cristiana ] Sacramentos ] Celebrar el Domingo ] EL DOMINGO ] Homilías ] Lecturas del día ] Red de evangelización ] Contraportada ] Mensaje para la semana ]

Exclusivamente para uso privado. No reproducir.