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LA COMUNICACION DE LA PAREJA   

 

 

Situación

 

Vivir en pareja exige necesariamente vivir con una buena comunicación interpersonal. La comunicación es algo vital en la convivencia humana, especialmente cuando se trata de una convivencia tan próxima y tan constante como la de los matrimonios.

 

En la práctica la convivencia resulta difícil, si ha de ser una convivencia bien lograda. Algunas parejas apenas tienen convivencia; sólo momentos cortos de encuentro, que frecuentemente las deja insatisfechas, sin que se dé en ellas una verdadera comunicación.

 

Otras parejas logran una comunicación acertada en su afectividad, sentimientos, amor y sexualidad. Esta debería ser la comunicación en todas las parejas; cuando la relación entre dos personas está basada en un amor sincero, debemos esperar en ellos una comunicación muy profunda; una comunicación en lo más profundo de sus personas.

 

 

Problemas en la comunicación

 

— A veces se hace problema de la desigualdad cultural, social o económica.

 

— Si uno es muy egoísta no quiere la comunicación con el otro, pues le exige apertura sincera.

 

— Puede ser problema la carga educacional recibida; se adquiere como un espíritu de combatividad.

 

— También el creerse uno poseedor de la verdad y juzgar al otro como que está en el error.

 

— La autosuficiencia es una manera clara de anular al otro.

 

— El ambiente familiar, cuando los criterios de educación de los hijos son diferentes.

    

— El mayor problema es el miedo: Miedo a mostrarse con sinceridad como eres; miedo a la  

    espontaneidad en las relaciones sexuales de pareja, etc., con una falta manifiesta de confianza.

 

 

Vivencias de la comunicación

 

     La comunicación se puede vivir a distintos niveles:

 

1)      Puede ser forzosa: La que es necesaria para la vida; necesitamos y nos necesitan.

 

2)      Voluntaria: La que yo elijo voluntariamente.

 

3)      Necesaria: Sin ella no podríamos ser persona; comprende todo aquello que personifica y no

         masifica.

 

 

La comunicación puede ser:

 

A) Partiendo de una actitud de superioridad, (paternalismo).

 

B) Partiendo de una actitud de inferioridad, (infantilismo).

 

C) Partiendo de una actitud de igualdad, (adultez y empatía).

 

 

Pero toda comunicación lleva consigo:

 

— Un ofrecimiento en actitud de gran compresión.

 

A) Un intercambio; me doy pero, al mismo tiempo, recibo.

 

B) Una comunicación de sentimientos en lo profundo.

 

C) Una comunicación de conocimiento mutuo, cada vez más completo, empezando por conocerse uno a 

    así mismo y luego aceptarse como uno es.

 

D) Un abrirse y presentarse tal como somos.

 

E) Una mutua aceptación, tal como somos, también con nuestros defectos.

 

F) Una comunicación profunda en todos los planos, poniendo en juego los cinco sentidos y la parte

    afectiva, emocional y sexual; una comunicación en el amor.

 

G) Una comunicación sexual, como la expresión más completa.

 

H) Una comunicación de lo bueno y de lo malo, compartiendo todo juntos; comunicar algo nuevo y

    profundo.

 

Y) Una comunicación en la igualdad, donde ninguno se siente ni superior ni inferior al otro.

                                                                                                                                     

 

 

Medios para conseguir una buena comunicación

 

— En primer lugar hay que dialogar mucho y con frecuencia sobre todas las cosas que interesen a los

    dos.

 

— Hay que decirse sinceramente todo, pero hay que buscar el momento oportuno y la forma.

 

— Hay que reflexionar juntos sobre la vida de cada uno y sobre la vida en común.

 

— Hay que ser conscientes de los que les une y de lo que les separa. No es necesario ser idénticos ni

    en temperamento, ni en carácter, ni psicológicamente.

 

— Hay que trabajar por quitar barreras; si algo no te gusta, no condicionar al otro.

 

— No recordar los olvidos ni los fallos.

 

— Escuchar, (no basta oír) viendo en el otro su verdad.

 

— Utilizar las crisis como medio para ver cómo va la mutua comunicación.

 

— La relación sexual es un medio importante para la buena comunicación entre los esposos.

 

— Es necesario respetar los sentimientos del otro.

 

— Es bueno que cada uno mueva al otro a participar en la comunicación.

 

La comunicación es una conquista continua, en la que se enriquece cada uno, potencia al otro y se proyecta, luego, juntos hacia los demás. El verdadero amor sería, ayudar a que el otro cambie, siempre mejorando. Sin matar iniciativas; más bien, apoyándolas.

 

— Un medio, finalmente, muy eficaz es revisar también todo, de cuando en cuando, con participación de

    los dos, con respeto, en igualdad y en dialogo.

 

 

Consecuencias por falta de comunicación.

 

— Surge un hombre o una  mujer miedosos; llenos de complejos. Los complejos desaparecen al

    manifestarlos a una persona de confianza.

 

— Una consecuencia de la falta de comunicación es convertirse en explotador del otro. No serían

    posibles las disensiones graves en las parejas con una buena comunicación.

 

— Si la comunicación sexual no es buena, puede darse la frigidez, a nivel de pareja.

 

— Igualmente surgir los celos, que son una sospecha, la cual desaparecería con la comunicación

    sincera. A veces, se chantajea con los celos.

 

— Surge la desconfianza entre las personas; no nos fiamos unos de otros. Y luego nos lleva a no poder

    superar nuestras propias contradicciones.

 

 

Punto de partida

 

La pareja de cara a la comunicación está metida en un ambiente cultural, social, político, etc. que la condiciona, le hace dependiente de experiencias y costumbres generalizadas, de las que no se puede prescindir.

 

Si la pareja, venciendo dificultades, logra comunicarse bien, entonces puede llegar a amarse, que es la base más firme para una comunicación en plenitud.

 

Al principio, la comunicación se hace con palabras; luego entran en juego todos los sentidos y entonces está todo preparado para sintonizar en lo más profundo de las personas, en los mutuos sentimientos, en la emotividad, en los afectos, en los mutuos intereses, en el encuentro sexual, como donación en plenitud.

 

— Esta comunicación es fundamental en la vida de la pareja.

    Debe abarcar la vida entera, de forma que en la comunicación de la pareja deben integrarse las

    ocupaciones laborales, la educación de los hijos, los tiempos de descanso; los tiempos de diversión.

 

— La comunicación hace que la pareja se promocione con uniformidad, donde cada uno vaya

   madurando como persona. Pero, como la igualdad en el desarrollo no siempre se consigue o puede

   resultar muy difícil, entonces es necesario que la comunicación interpersonal supla las diferencias de

   promoción.

 

— La comunicación debería hacerse sin trabas, como si se tratara de unos “vasos comunicantes” en los

  que se vierte un líquido. Siempre está el líquido al mismo nivel. Y no puede ser de otra forma, si la

  comunicación es buena.

   Este nivel se da en la pareja que se comunica en totalidad, sin estorbos entre uno y otro.

 

 

Algunas dificultades que la pareja puede encontrar:

 

— Incompatibilidad de caracteres o muy difíciles para comunicarse.

 

— Enfermedades: Neurosis, histeria, paranoia, la esquizofrenia, las depresiones...

 

— Distinta escala de valores por una diversa educación recibida.

 

— Aferrarse a la euforia del noviazgo y creer que, si desaparece, el matrimonio ha fracasado.

 

— El individualismo, donde cada uno busca su propia satisfacción a costa del otro.

 

— El intimismo conyugal, creyéndose la pareja que se basta a sí misma.

 

— Los celos, que pueden destruir la paz de la convivencia.

 

— El descuido de los detalles en la vida diaria.

 

— La poca estima por la afectividad, manifestada en mil detalles de la vida cotidiana.

 

— La diferencia de gustos en cuanto a la administración de bienes, tiempo libre, reparto de los trabajos,

    etc.

 

— Desacuerdo en los principios éticos, morales o religiosos.

 

— Desacuerdos en lo cultural, social o político.

 

— Desacuerdo en la vivencia de la sexualidad.

 

— Deficiencias en la salud; la enfermedad es una seria prueba para la mutua comunicación.

 

 

La veracidad en la comunicación

 

   No sólo es necesario comunicárselo todo, sino que hay que hacerlo con sinceridad y verdad. Esto lleva al necesario conocimiento personal, como base de lo que hay que proyectar hacia el otro. Luego hay que intentar un mutuo conocimiento; para esto ayuda la transparencia en el darse y en el aceptarse.

 

— La veracidad lleva a tener un gran respeto al otro; para eso hay que fiarse y para fiarse es

    imprescindible la veracidad.

 

— Aplicada al amor, la veracidad hace al amor sincero, noble, comprensivo, fiel. Entonces es posible

    cumplir la palabra dada, entonces se puede realizar el compromiso contraído en el amor. La fidelidad

    es la única garantía para vivir confiadamente las relaciones interpersonales.

 

— Esta veracidad lleva a comunicarse con virtudes y defectos, con lo positivo y con lo negativo de la

    propia personalidad; tal como uno es. Y esto evita, luego, todo intento de ser más que el otro; evita

    mandatos, imposiciones, paternalismo.

 

 

La comunicación lleva a la empatía

 

La empatía es ponerse en el lugar del otro y actuar, entonces, con una gran comprensión.

 

Es situarse en lo que el otro piensa, en los criterios que tiene, en sus gustos, en sus temores, en sus sentimientos.

Se comprende que la empatía ayuda muchísimo al dialogo y a la comunicación de los esposos. Pues facilita la aceptación del otro como persona, los respeta como es y no le pone barreras para comunicarse.

Las dificultades, que en la práctica existen, no deben llevar al desaliento; la comunicación se puede lograr con el empeño de los dos.

 

 

Puntos de reflexión

 

1.-  A tu juicio, ¿es buena la comunicación entre los esposos?

 

2.- ¿Cuáles son las causas de la falta de comunicación en la pareja?

 

3.-  ¿Enumera algunas cosas que suceden en los matrimonios, cuando no se comunican bien?

 

4.- ¿Qué se puede hacer en orden a una mejor comunicación en los matrimonios?

 

                                                     ... y tu opción, cuál es?

 

PIENSATELO

 


 

Preguntas elementales

 

  Eliminando aquel Dios “infantil” en el que habían creído desde los primeros años de su infancia, hoy son bastantes las personas que ya no aciertan a creer en nada. No es que rechacen a Dios. Es que no saben qué hacer para encontrarse con él. Surgen entonces preguntas elementales a las que es necesario responder.¿Se le puede obligar a uno a creer?. No. A nadie se le puede forzar desde fuera para que crea. Cada uno es responsable de su propia vida y del sentido que quiera dar a su vivir y a su morir. Lo que todos podemos hacer es dialogar entre nosotros, compartir y contrastar nuestras propias experiencias, y ayudarnos a ser siempre más humanos.

 

¿Hay que hacer algo par creer? Sí.  No basta una actitud pasiva o frívola. Tampoco es suficiente “dejarse llevar” por la tradición religiosa de nuestros padres. Es necesario buscar un sentido último al misterio de nuestra vida. Pero, ¿qué hacer en concreto? Estar más atentos a los interrogantes, anhelos y llamadas que brotan constantemente de nuestro interior.

 

¿Se puede creer teniendo dudas? Sí. Para ser creyente no es necesario resolver con certeza todos los interrogantes y dudas que surgen en nosotros. Lo decisivo es buscar honestamente la verdad de Dios en nuestra vida. No es más creyente el que con más seguridad habla acerca de “los dogmas y la moral”, sino quien más se esfuerza por vivir en verdad ante Dios.

 

Creer, ¿es sencillo o complicado? Creer es tan sencillo y, al mismo tiempo, tan complicado como lo es el vivir, amar o ser humano. Lo propio del creyente es que no se contenta con vivir de cualquier manera esta vida tan compleja y enigmática, y que encuentra precisamente en su fe el mejor estímulo y la mejor orientación para vivirla intensamente.           Creer, ¿no es cuestión de temperamentos? Es cierto que hay personas que parecen “alérgicas” a todo lo religioso y personas que tienden a creer fácilmente en “lo invisible”. Sin duda, la sensibilidad y la estructura personal de cada uno pueden predisponer a adoptar una actitud u otra ante la vida. Pero la fe no es asunto de personas “crédulas” o “sensibleras”. Todo hombre o mujer puede abrirse confiadamente al misterio de Dios, aunque cada uno lo haga desde su propio temperamento.

 

¿Hay algún método para aprender a creer?. Si por método se entiende un programa organizado de aprendizaje, como por ejemplo, para aprender una lengua, no hay métodos ni recetas para garantizar la fe. Pero el aprendizaje de la fe sí exige unas actitudes de búsqueda y de honestidad; una voluntad de coherencia y fidelidad; la dedicación de un cierto tiempo...

 

En cualquier caso, hay un camino privilegiado: Jesucristo. El que “atiende a su voz” y sigue sus pasos, va acercándose al verdadero Dios.

                                                                                 

 

 

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