VIGILIA “POR LA PAZ MUNDIAL”  

 

 

 El grupo de Adoración Nocturna de la Parroquia, nos invita a orar por la paz del mundo  

 

 

I.- INVOCACION AL ESPIRITU  

 

1. Cántico de entrada: QUE ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON

2. Monición: oración por la paz. (pausa)

3. Invocación inicial: Dios mío ven en mi auxilio (pausa)

4. Venimos Señor a tu presencia. (pausa)

5. Canción: QUÉDATE CON NOSOTROS

6. ORACIÓN "Quédate con nosotros, Señor" (Pausa)

7. ORACIÓN: EN TUS MANOS SE TRANSFORMA EL MUNDO

8. ORACIÓN

 

II.- ORACIONES Y PRECES  

 

1.PETICION DE PERDON: oración (pausa).

Salmo 51: MISERERE (pausa)

Salmo 32: LA DICHA DEL PERDON (pausa).

EL PERDON CRISTIANO (pausa)

2.. ORACION Dice el Señor (1-14); Palomas de la paz; Dice el Señor (15-27)

 

III.- COMPROMISO PERSONAL  

 

1.  LECTURA (Cor.13,4-8. 13.14,1) pausa

2.  LECTURA (San Mateo 5, 13-16) pausa

3. LECTURA (Rom.8) pausa

4. PALABRAS DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA. pausa

5. ORACION: EN VIDA, AMIGO, EN VIDA. pausa

6. MENSAJE DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II. pausa

7.  LECTURA (Romanos 12,9-21). pausa

8. REFLEXION Y COMPROMISO PERSONAL

9. ORACION DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

10. CANTO: la paz este con vosotros

 

IV.- INVOCACION DE AYUDA Y ACCION DE GRACIAS  

 

1 CANTO: VAMOS CANTANDO AL SEÑOR

2.ORACION POR LA PAZ

3. ANTIFONA Y SALMO 22: EL SEÑOR ES MI PASTOR

4.TE DEUM

5. IMPLORANDO LA RECONCILIACION: ORACION POR LA PAZ 


 

I.- INVOCACIÓN AL ESPÍRITU

 

1.- Cántico de entrada:  (de pie)

 

QUE ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON.  

 

2.- Monición:  (monitor)       (sentados)  

 

 La experiencia personal de nuestra condición de cristianos nos hace ver que es muy difícil alcanzar nuestras metas más íntimas sin la ayuda de Dios, sin la práctica de un diálogo con el Padre mediante la oración. Nuestros problemas alcanzan una nueva luz cuando nos encontramos cara a cara con Dios y comprendemos que, hasta los avatares más duros de la vida, tienen otra dimensión, encuentran el sentido de la transparencia. Mediante el dialogo con el Padre, El nos hace ver que no estamos solos y abandonados en el mundo que se presenta muchas veces cruel y carente de esperanza. La oración, la conversación sincera con Dios llena de consuelo y esperanza la aventura y el drama de la vida.-

 Muchas de nuestras preocupaciones personales y sociales del final del siglo XX se agrandan por la tragedia de la violencia, por el sin sentido de vivir en un mundo que no sabe encontrar la paz. Es evidente que la ausencia de paz no es un problema local. Lamentablemente, leemos y vemos todos los días en los medios de comunicación que, en el corazón de los hombres, anida la tragedia de una existencia carente de paz, de la paz consoladora de Dios y descubridora de que, en la existencia de los demás, vive un hermano, auténtico hijo de Dios.-

 Pero la paz de nuestra sociedad, ese ansia de felicidad colectiva que todos los cristianos anhelamos, difícilmente la encontraremos si antes no la hallamos en nuestros corazones, en lo más íntimo de nuestra conciencia cristiana. Para conseguir la paz social hemos de adquirir la paz individual y sabemos que sólo la encontraremos cuando estemos en paz con el Padre. La Iglesia nos enseña que, sin la oración y la reconciliación personal con Dios, es difícil perdonar a los demás y conseguir una vida más plena, auténtica y justa, una vida llena de paz individual y, por extensión, social. Este momento de ORACIÓN POR LA PAZ nos permitirá encontrarnos nuevamente con el Señor, Padre de Todos, y elevar al cielo nuestro clamor personal y colectivo para encontrar la Paz que tanto deseamos los cristianos.-  

 

 3.- Invocación inicial (de pie)

 

Monitor: Dios mío, ven en mi auxilio.-

 

Todos: Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.-

 

Himno (a dos coros).

Ven, Espíritu Divino,

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;

don en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

 

Ven, dulce huésped del alma.

Descanso de nuestro esfuerzo.

Tregua en el duro trabajo.

Brisa en las horas de fuego.

Gozo que enjuga las lágrimas,

y reconforta en los duelos.

 

Entra hasta el fondo del alma,

Divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre,

si tu le faltas por dentro;

mira el poder del pecado,

cuando no envías tu aliento.

 

Riega la tierra en sequía.

Sana el corazón del enfermo.

Lava las manchas, infunde

calor de vida en el hielo.

Doma el espíritu indómito.

Guía al que tuerce el sendero.

 

Reparte tus siete dones,

según la fe de tus siervos.

Pon tu bondad y tu gracia,

Dale al esfuerzo su mérito;

Salva al que busca salvarse

Y danos tu gozo eterno. Amén.­(pausa)  

 

 4.- ORACIÓN: VENIMOS, SEÑOR, A TU PRESENCIA (de pie)

 

 Lector:      Creemos, Señor, que estás realmente presente hoy aquí entre nosotros y te adoramos, Jesucristo, Dios y Hombre. Y porque deseamos expresarte nuestra fe, nuestra esperanza, nuestro amor y nuestro deseo de permanecer siempre contigo,

 todos: Venimos, Señor, a tu presencia.-

 Lector:     Sintiendo la responsabilidad de prolongar en estas horas la alabanza que te canta toda la creación,

 Todos:     Venimos, Señor, a tu presencia.-

 Lector:     Para orar contigo, uniéndonos a tu oración y a tu adoración al Padre, uniéndonos a tu inmolación por toda la humanidad,

 Todos:    Venimos, Señor, a tu presencia.-

 Lector:   Responsables y representantes de la Iglesia que ora, trabaja, ama y sufre,

 Todos:   Venimos, Señor, a tu presencia.

 Lector:  Unidos por nuestros hermanos difuntos con la Iglesia triunfante que canta eternamente tu gloria,

 Todos:   Venimos, Señor, a tu presencia.

 Lector:  Para orar por todos aquellos de entre nosotros que han sido llamados a la Casa del Padre,

 Todos:  Venimos, Señor, a tu presencia.-

 Lector:  Para llenarnos de ti, para ser luego signo de tu presencia y de tu amor,

 Todos:  Venimos, Señor, a tu presencia.

Lector:   Deseamos, Señor, fortalecernos con el Pan de Vida para estar siempre disponibles, en actitud de servicio, en entrega constante a ti, a la Iglesia, a los hermanos. Y por eso,

 Todos: Venimos, Señor, a tu presencia.-  (pausa)  

 5.-  (A dos coros) (de pie)  

 

 QUÉDATE CON NOSOTROS; LA TARDE ESTÁ CAYENDO. QUÉDATE.  

 

 ­¿Cómo te encontraremos

al declinar el día

si tu camino no es nuestro camino?

Detente con nosotros;

la mesa está servida,

Caliente el pan y envejecido el vino.

 

¿Cómo sabremos que eres

un hombre entre los hombres

si no compartes nuestra mesa humilde?.

Repártenos tu cuerpo

y el gozo irá alejando

la oscuridad que pesa sobre el hombre.

 

Arroja en nuestras manos

tendidas en tu busca

las ascuas encendidas del Espíritu;

Y limpia en lo más hondo

del corazón del hombre

tu imagen empañada por la culpa.-

 

QUÉDATE CON NOSOTROS; LA TARDE ESTÁ CAYENDO. QUÉDATE.­  

 

 - Oración: Quédate con nosotros, Señor,  (juntos)  

 

 Quédate con nosotros hoy, y quédate de ahora en adelante, todos los días, según el deseo de nuestro corazón.

 Quédate para que podamos encontrarnos contigo en la plegaria de adoración y acción de gracias, en la plegaria de expiación y de petición.

 Quédate tu que estás simultáneamente velando en el misterio eucarístico de la fe y desvelado bajo las especies del pan y del vino que has asumido en este sacramento.

 Deseamos adorarte cada día y cada hora a ti, oculto bajo las especies del pan y del vino, para renovar la esperanza de la "llamada a la gloria” cuyo comienzo lo has instituido tú con tu cuerpo glorificado "a la derecha del Padre". -

 Señor, un día preguntaste a Pedro: "¿Me amas?". Se lo preguntaste por tres veces. Y tres veces el Apóstol respondió: "Señor, tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo

 Que la respuesta de Pedro se exprese mediante la oración de este día y de todos los días.-

 Que todos los que participamos en la adoración de tu presencia eucarística, demos testimonio y hagamos resonar por doquier, la verdad encerrada en las palabras del Apóstol: "SEÑOR, TÚ LO SABES TODO. TÚ SABES QUE TE AMO". -

 

 

7. - ORACION: EN TUS MANOS SE TRANSFORMA EL MUNDO  (dos coros)  

 

Tú dices: "Yo soy la resurrección y la vida",

y todo cambia ante nuestros ojos.

En tus manos se transforma el mundo, Señor.

 

Nuestra tierra, escenario del odio,

se convierte en la semilla de tu Reino.

En sus surcos, Tú trabajas.-

 

Nuestra alegría, que tan pronto pasa,

se hace semilla de alegría eterna.

De su luz, Tú sacarás el sol.-

 

La muerte ya no pone término,

Porque en el término, Tú siembras el comienzo.-

 

La vida y la muerte en duro combate.

Vence la vida porque Tú estás con ella.

Y nosotros vencemos contigo.-

 

 

2. ORACIÓN  

 

Señor, Dios nuestro:

Nos hemos reunido en tu nombre para expresarte nuestros deseos de la vida, de la verdad, de la libertad y de la paz que Tú nos propones. No eres un Dios que das la espalda a nuestras situaciones problemáticas. Estás a nuestro favor y das la cara por nosotros en todo momento, ayudándonos a salir del atolladero. Por eso acudimos a Ti con confianza y con urgencia.

Te sentimos apoyando el clamor mayoritario de nuestro mundo que quiere crecer en paz desde sus raíces plurales, liberado de miedos, de violencia y de terror.

Tú no eres un Dios sordo que no se entera de los que nos pasa. Te implicas en nuestra vida. Te pedimos abras tu oído a nuestra oración desgarrada y esperanzada.

 Dios de la vida, muéstranos tu rostro.

Guía nuestros pasos por el camino de la paz.

 Dios del amor y la justicia, muéstranos tu rostro.

Guía nuestros pasos por el camino de la paz.

 Dios de la libertad, muéstranos tu rostro.

Guía nuestros pasos por el camino de la paz.

 Dios que nos escuchas y dialogas con nosotros  en cercanía, muéstranos tu rostro.

Guía nuestros pasos por el camino de la paz.

 Dios del perdón y de la reconciliación, muéstranos tu rostro.

Guía nuestros pasos por el camino de la paz.

 

 

 

II. ORACIONES Y PRECES  (sentados)

 

 

1.      PETICION DE PERDON (todos)

 

ORACION:   

 

YO CONFIESO ANTE DIOS TODO PODEROSO

Y ANTE VOSOTROS, HERMANOS,

QUE HE PECADO MUCHO

DE PENSAMIENTO, PALABRA, OBRA Y OMISIÓN.

POR MI CULPA, POR MI CULPA,

POR MI GRAN CULPA.

POR ESO RUEGO A SANTA MARIA, SIEMPRE VIRGEN,

A LOS ÁNGELES YA LOS SANTOS

Y A VOSOTROS, HERMANOS,

QUE INTERCEDAN POR MÍ

ANTE DIOS, NUESTRO SEÑOR.  (Pausa)

 

SALMO 50: MISERERE (dos coros)  

 

 Tenme piedad, oh Dios, por tu clemencia,

Por tu inmensa ternura borra mi iniquidad.

 iOh, lávame más y más de mi pecado,

y de mi falta purifícame!

Pues mi pecado yo lo reconozco,

Mi falta sin cesar está ante mí.

 Contra Ti, contra Ti solo he pecado

Y lo malo a tus ojos cometí.

Así eres justo en tu sentencia,

Sin reproche en tu juicio.

 Mira que en culpa ya nací,

En pecado me concibió mi madre.

Mas tu amas la verdad del corazón,

En lo secreto me enseñas la sabiduría.

 Rocíame con hisopo y seré limpio,

Lávame y quedaré mas blanco que la nieve.

Haz que vuelva a escuchar júbilo y fiesta,

Y dancen los huesos que a polvo redujiste.

 Retira tu semblante de mis faltas,

Borra todas mis culpas.

Crea en mi, oh Dios, un corazón puro,

Un espíritu firme en mi pecho renueva;

No me rechaces lejos de tu rostro,

No retires de mí tu santo espíritu.

Vuélveme la alegría de tu salud,

Afianza en mi un espíritu generoso;

 Enseñaré tus sendas a los descarriados,

a ti volverán los pecadores.

 Líbrame de la sangre,

Oh Dios de mi salud,

Y aclamará mi lengua tu justicia;

Abre mis labios, oh Señor,

Y anunciará mi boca tu alabanza.

 Pues no te complaces en el sacrificio,

Si ofrezco un holocausto no lo quieres.

Mi sacrificio, oh Dios, es mi espíritu contrito:

Un corazón contrito y humillado,

Oh Dios, no lo desprecias.    

 

 

SALMO 32 LA DICHA DEL PERDON (dos coros)  

 

Dichoso aquel cuya culpa es absuelta y cubierto su pecado!

Dichoso el hombre a quien Yahvé no imputa falta,

Y en cuyo espíritu no hay fraude.

 

Te he confesado mi pecado, y no oculté mi falta.

Dije:   me confesaré a Yahvé de mis delitos.

Y Tú absolviste la culpa de mi pecado.

 

Por eso te invoca todo hombre piadoso en la hora de la angustia.

Y aunque salgan de madre las inmensas aguas,

no podrán alcanzarte.

 

Tú eres mi refugio, de las angustias me guardas,

de la alegría de mi rescate me circuncidas.

 

Copiosas son las penas del impío; Mas al que en Yahvé confía el favor le circunda.

 

Regocijaos en Yahvé, justos, exultad,

alborozaos todos los de recto corazón!

 

 

EL PERDÓN CRISTIANO  

 

 El perdón cristiano brota siempre de un convencimiento religioso, o hablando con más precisión, de una experiencia religiosa. El cristiano perdona porque se siente perdonado por Dios y toda otra motivación es secundaria. Perdona quien vive del perdón de Dios, que olvida nuestro pecado y nos acoge como hijos. Decía San Pablo: "Perdonaos mutuamente como Dios os ha perdonado en Cristo". Y quien olvida esto está hablando de otra cosa diferente del perdón del evangelio, de Cristo.

 En consecuencia, el perdón cristiano no es un acto de justicia. A nadie se le puede exigir el perdón como un deber social. El perdón cristiano, ese gesto sorprendente y hasta heroico nace de un amor incondicional y gratuito. No depende de condiciones, no exige nada, no reclama nada. Se perdona por puro amor y el hablar de requisitos para perdonar es introducir otro concepto diferente del perdón cristiano.

 La llamada de Jesús: "Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen", ha de ser respuesta a la experiencia de ser perdonado por Dios.

 Es la actitud de Cristo: "Perdónales porque no saben lo que hacen" perdonando al agresor aunque no muestre arrepentimiento alguno. Así es el perdón cristiano. Nadie puede decir que es fácil perdonar.

 A pesar de su dificultad, hemos de confesar hoy la importancia que encierra este mandato evangélico. Este amor cristiano universal, que alcanza a todos y busca el bien de todos sin exclusiones, es la aportación más positiva y humana que pueden introducir en la sociedad los cristianos como ciudadanos, o como políticos, cuando pretendan inspirarse en la fe cristiana.

Hemos de recordar también, que amar al delincuente y al violento no significa que haya que dar por buena su actuación injusta o violenta. El cristiano ha de tener presente el mandato de Cristo de luchar por la paz y la justicia. Pero el condenar de manera tajante la injusticia y la crueldad de la violencia terrorista no debe llevar consigo necesariamente el odio hacia quienes la lleven a cabo.

 Si uno perdona es para destruir, para cortar la espiral del odio y del mal y para ayudar al otro a rehabilitarse y a actuar de manera diferente en el futuro.

 Sigamos el ejemplo de Cristo, El es quien nos ayudará a tener la experiencia religiosa de vemos y sentirnos perdonados por Dios, y Dios nos ayudará a perdonar. Pero tampoco nos escandalicemos farisaicamente si alguien injustamente herido no alcanza aún a conceder el perdón al que Cristo nos invita

 

Pausa (5 minutos de oración personal)

             

 

2.    DICE EL SEÑOR:  

 

 1.     "Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; os arrancaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne" (Ez. 36,26).

 2.     "El Señor te bendiga y te guarde, haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz" (Nm 6,24-26).

 3.     "Cuando se derrame sobre vosotros un espíritu de lo alto, morará en el desierto el derecho, y en el vergel habitará la justicia; el fruto de la justicia será la paz. Y  habitará mi pueblo en albergue de paz" (Is 32,15-18).

 4.     "¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz."' (Is 60,17-18).

 5. "Vivirán seguros porque Dios extenderá su poder hasta los confines de la Tierra. Él mismo será la paz" (Miq 5,3-4).

 6.     "Alabad al Señor, hijos de Dios. El Señor bendice a su pueblo con la paz" (Sal 29,11).

 7.     "Por la misericordia entrañable de nuestro Dios nos visitará un sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte y para guiar nuestros pasos por el camino de la paz" (Lc 1,78-79).

 8.     "Cuando Jesús nació, una multitud de ángeles alababa a Dios diciendo: ¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!" (Lc 2, 13-14).

 9.     "Todo viene de Dios que nos ha reconciliado consigo mismo por medio de Cristo y nos ha confiado el ministerio de la reconciliación" (II Cor 5,18).

 10.- "Los frutos del Espíritu son: amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, mansedumbre y dominio de sí mismo" (Gal. S,22).

 11. "Cristo es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos uno solo, destruyendo el muro de enemistad que los separaba" (Ef 2,14).

 12.  "Su venida ha traído la buena noticia de la paz: paz para vosotros los que estabais lejos y paz también para los que estaban cerca" (Ef2,17).

 13.   La sabiduría que viene de arriba es pacífica, tolerante, conciliadora, compasiva, fecunda, imparcial y sincera" (Sat 3,17).

 14.- "La paz os dejo, mi paz os doy. Una paz que el inundo no os puede dar. No os inquietéis ni tengáis miedo" (Jn 14,27).

 

 

4. PALOMAS DE LA PAZ

 

TUS MANOS SON PALOMAS DE LA PAZ,

TUS MANOS SON PALOMAS DE LA PAZ.

PUEDES TENER LA SUERTE DE ENCONTRAR

EN TUS MANOS PALOMAS DE LA PAZ.

 

La paz que estás buscando la regala Dios:

Él siembra la semilla en nuestro corazón.

Tu puedes conseguir que el mundo llegue a ser

sementera que brota del Amor.

 

No dejes que el rencor destruya tu ilusión,

que el odio se despierte cuando nace el sol.

Tú puedes construir, viviendo en libertad,

un camino a la nueva humanidad.

 

 

5.  DICE EL SEÑOR:

 

 

15. "De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo; no se adiestrarán para la guerra" (Is 2,4).

 

16. "¿Quién hay que ame la vida y desee ver días felices?

Guarda tu lengua del mal, tus labios de la mentira.

Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y corre tras ella" (Sal 34,13-15).

 

17. "Si en el momento de llevar tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda" (Mt 5,23-24).

 

18. "Habéis oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. De este modo seréis dignos hijos de vuestro Padre celestial que hace salir el sol sobre buenos y malos y manda la lluvia sobre justos e injustos" (Mt 5,43-45).

 

19. "Pedro preguntó a Jesús: - Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano cuando me ofenda? ¿siete veces? Jesús le respondió: No te digo siete veces, sino setenta veces siete" (Mt 18,21-22).

 

20. "Os doy un mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros. Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros. Por el amor que os tengáis los unos a los otros reconocerán todos que sois discípulos míos" (Jn 13,34-35).

 

21. "Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os pongáis de acuerdo para que no haya divisiones entre vosotros, sino que conservéis la armonía en el pensar y en el sentir" (1 Cor 1,10).

 

22. "No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no nos desmayamos, a su tiempo cosecharemos. Por tanto siempre que tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos" (Gal 6,9-10).

 

23. "Los que promueven la paz van sembrando en paz el fruto que conduce a la salvación" (Sant 3,18).

 

24. "Estad, pues, en pie, ceñida vuestra cintura con la verdad, bien calzados vuestros pies para anunciar el evangelio de la paz". (Ef 6,14-15).

 

25. "Quien dice que está en la luz y odia a su hermano, todavía está en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y nada le hará tropezar. Sin embargo, el que odia a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos" (IJn 2,9-11).

 

26. "Si alguno dice: 'Yo amo a Dios' y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y nosotros hemos recibido de él este mandato: que el que ama a Dios,  ame también a su hermano"

(1 Jn 4,20-21).

 

27. "Dichosos los que construyen la paz, porque serán llamados hijos de Dios" (Mt 5,9).

 

 

6.- INSTRUMENTO DE TU PAZ

 

HAZ DE MÍ, SEÑOR,

UN INSTRUMENTO DE TU PAZ.

HAZ DE MÍ, SEÑOR,

UN INSTRUMENTO DE TU PAZ.

 

Donde haya odio, que yo ponga el amor.

Donde haya ofensa, que yo ponga el perdón.

 

Donde haya duda, que yo ponga la fe.

Donde haya tinieblas, que yo ponga la luz.

 


III. COMPROMISO PERSONAL (sentados)

 

 

1. LECTURA:    (Cor 13, 4-8. 13.14,1ª)

 

El amor es comprensivo y servicial, y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita ni lleva cuenta del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.

 

Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor.

Mirad, de ellas la más grande, es el amor.

Buscad pues, sin descanso en vuestras vidas el amor.-

 

 

2. LECTURA:  (San Mateo 5 13-16)

 

Vosotros sois la sal del mundo. Pero si la sal pierde su sabor, ¿Cómo seguirá salando?. Ya no sirve más que para tirarla a la calle y que la gente la pisotee.-

 

Vosotros sois la luz del mundo. No se enciende una lámpara para meterla debajo de la mesa; al contrario, se la pone en lo alto de manera que alumbre a todos los que están en la casa. Pues así debe alumbrar vuestra luz delante de los demás, para que todos vean el bien que hacéis y alaben por ello a vuestro Padre del cielo.

Pausa

 

Lector 2:

 

3.-  Lectura: Los sufrimientos presentes, el amor de Cristo y la gloria futura. (Rm. 8)

 

Tengo por cierto que los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que ha de manifestarse en nosotros; porque el continuo anhelar de las criaturas ansia la manifestación de los hijos de Dios, pues las criaturas están sujetas a la vanidad, no de grado, sino por la razón de quien las sujeta, con la esperanza de que también ellas serán liberadas de las servidumbres de la corrupción para participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios.-  

 

Y el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; más el mismo Espíritu aboga por nosotros con gemidos inenarrables.-

 

Y sabemos que, para los que aman a Dios, todas las cosas redundan en bien.-

 

¿Qué diremos, pues?, Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?. El que no perdonó a su propio Hijo, antes lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar en El todas las cosas?

 

¿Quién nos arrebatará el amor de Cristo?, ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada?. Según está escrito: "Por tu causa somos entregados a la muerte todo el día, somos mirados como ovejas entregadas al matadero". Mas en todas estas cosas vencemos por aquel que nos amó. Porque persuadido estoy que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo venidero, ni las virtudes, ni la altura, ni la profundidad, ni ninguna otra criatura podrá arrancarnos el amor de Dios en Cristo Jesús Dios nuestro.-

 

 

 

4. PALABRAS DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA

 

En el momento de la muerte, no se nos juzgará

por la cantidad de trabajo que hayamos hecho,

sino por el peso del amor que hayamos puesto en nuestro trabajo.

 

Este amor debe resultar

del sacrificio de sí mismo;

y ha de sentirse hasta que duela.­(Madre Teresa de Calcuta)

 

 

5. ORACION: EN VIDA, AMIGO EN VIDA.- (dos coros)

 

Si quieres hacer feliz

a alguien que quieres mucho,

díselo hoy...

 

En vida, amigo, en vida.-

 

Si deseas dar una flor,

no esperes a que se mueran,

mándala hoy con amor...

 

En vida, amigo, en vida.-

 

 

Si deseas decir "te quiero”

a la gente de tu casa,

y al amigo de cerca o lejos...

En vida, amigo, en vida.

 

No esperes a que se muera la gente

para quererla y que sienta tu afecto...

 

En vida, amigo, en vida.-

 

Serás más feliz,

si aprendes a hacer felices

a todos los que conozcas...

 

En vida, amigo, en vida.-

 

No visites panteones,

no llenes tumbas de flores,

llena de amor los corazones...

En vida, amigo, en vida.-

 

 

Lector 2

 

 

6.  EXTRACTO DEL MENSAJE DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II PARA LA CELEBRACIÓN DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ (1-ENE-2000)

 

"PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES QUE DIOS AMA"

 

"Paz en la tierra a los hombres que Dios ama". El anuncio evangélico sugiere esta preocupante pregunta: ¿Estará el siglo que inicia bajo el signo de la paz y de la fraternidad entre los hombres y los pueblos?. No podemos prever el futuro; sin embargo, podemos establecer un principio exigente: HABRÁ PAZ EN LA MEDIDA EN QUE TODA LA HUMANIDAD SEPA REDESCUBRIR SU ORIGINARIA VOCACIÓN A SER UNA SOLA FAMILIA, EN LA QUE LA DIGNIDAD Y LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS -de cualquier estado, raza o religión-SEAN RECONOCIDOS COMO ANTERIORES Y PREEMINENTES RESPECTO A CUALQUIER DIFERENCIA O ESPECIFICIDAD. Desde

esta concepción puede ser animado, dirigido y orientado el actual contexto mundial, marcado por la dinámica de la globalización. Este proceso, que no carece de riesgos, presenta extraordinarias y prometedoras oportunidades, precisamente con vistas a hacer de la humanidad una sola familia, fundada en los valores de la justicia, la igualdad y la solidaridad.-

 

Por eso es necesario un cambio radical de perspectiva; ante todo debe prevalecer el bien de la humanidad y no el bien particular de la comunidad política, racial o cultural. La consecución del bien común de una comunidad política no puede ir contra el bien común de toda la humanidad, concretado en el reconocimiento y respeto de los derechos del hombre, sancionados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Por tanto, se deben superar las concepciones y actuaciones, a menudo condicionadas y determinadas por grandes intereses económicos, que subordinan cualquier otro valor a un concepto absoluto de Nación y de Estado. Las divisiones y diferencias políticas, culturales e institucionales en que se articula y organiza la humanidad son, desde esta perspectiva, legitimas en la medida en que se armonizan con la pertenencia a la familia humana y con las exigencias éticas y jurídicas derivadas de la misma.-

 

(pausa)

 

 

7. LECTURA: Romanos 12:9-21 (lector 1)

 

Que el amor sea sincero. Aborrezcan el mal y cuiden todo lo bueno. En el amor entre hermanos: demuéstrense cariño unos a otros. En el respeto: estimen a los otros como más dignos.

En el cumplimiento del deber: no sean flojos. En el Espíritu sean fervorosos y sirvan al Señor. Tengan esperanza y estén alegres. En las pruebas sean pacientes. Oren en todo tiempo. Con los creyentes necesitados: compartan con ellos. Con los que estén de paso: sean solícitos para recibirles en su casa.

Bendigan a quienes los persigan: bendigan y no maldigan. Alégrense con los que están alegres, lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros. No busquen las grandezas, sino que vayan a lo humilde. No se tomen por unos sabios. No devuelvan a nadie mal por mal; procuren ganarse el aprecio de todos los hombres. Hagan todo lo posible, en cuanto de ustedes dependa, para vivir en paz con todos. No se hagan justicia por ustedes mismos, queridos hermanos; dejen que Dios sea el que castigue; ya la Escritura lo dice: Yo castigaré, yo daré lo que corresponde, dice el Señor. Y añade: Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber, haciendo eso amontonarás brasas sobre tu cabeza. No te dejes vencer por lo malo, más bien vence el mal a fuerza de bien.

 

 

 

8. MOMENTO DE REFLEXION PERSONAL Y EXPRESION ANONIMA DELCOMPROMISO INDIVIDUAL POR LA PAZ.

 

Monitor:

 

En este momento podemos hacer una reflexión personal con idea de que cada uno de nosotros intente llegar a un compromiso personal cara a la construcción de la paz.

 

Este compromiso libremente tomado podemos ponerlo por escrito y depositarlo en una caja o urna, de forma anónima.

 

Si os parece bien se puede leer alguno de esos compromisos para que sepamos a que nos estamos comprometiendo.

 

Pausa larga (10 minutos).

 

(De pie)

 

 

9. ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS POR LA PAZ

 

Señor, haz de mí un instrumento de TU paz.

Que donde haya odio, ponga yo el amor,

donde haya ofensa, ponga yo perdón,

donde haya discordia, ponga yo unión,

donde haya error, ponga yo verdad,

donde haya duda, ponga yo fe,

donde haya desesperanza, ponga yo esperanza,

donde haya tinieblas, ponga yo luz,

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Haz que yo no busque tanto

El ser consolado como el consolar,

El ser comprendido como el comprender,

El ser amado como el amar.

Porque dando es como se recibe;

Olvidándose de sí mismo,

es como se encuentra a sí mismo;

Perdonando, es como se obtiene perdón;

Muriendo, es como se resucita para la vida eterna. -

 

 

  10. CANTO:

 

LA PAZ ESTE CON VOSOTROS

LA PAZ ESTE CON VOSOTROS

LA PAZ ESTE CON VOSOTROS

QUE CON VOSOTROS

SIEMPRE SIEMPRE ESTE LA PAZ

 

 

 

IV INVOCACION DE AYUDA Y ACCION DE GRACIAS

 

1.   CANTO: VAMOS CANTANDO AL SEÑOR, EL ES NUESTRA ALEGRIA.

 

 

   

6.  ORAClON POR LA PAZ

 

1. Dios quiere que vivamos en paz. La paz es posible también entre nosotros.

La queremos ya ahora. Una paz hecha entre todos y para todos. No queremos que nadie la impida o la retrase. Nosotros nos comprometemos a trabajar por la paz en la verdad, en la justicia y en el amor.

¡Señor, que donde haya injusticia, nosotros pongamos paz!

 

2.  Amamos la vida como don sagrado de Dios y primer derecho del hombre, sea quien sea y esté donde esté. No queremos que nadie mate a nadie. Pedimos a ETA que deje definitivamente las armas. Nosotros nos comprometemos a defender la vida de toda persona.

¡Señor, que donde haya muerte, nosotros pongamos vida!

 

3.       Recordamos ante Dios, Padre de todos, a cuantos han muerto víctimas de la violencia, aquí entre nosotros o lejos de este pueblo. Son para nosotros seres muy queridos. Nos comprometemos a estar cerca de cuantos lloran su muerte. También de quienes viven hoy acosados por el miedo, las amenazas o la extorsión.

¡Señor, que donde haya sufrimiento, nosotros pongamos amor!

 

4.  Pedimos también a Dios por quienes, provocando muertes, terror y destrucción, están causando tanto daño. No han dejado de ser hijos de Dios y hermanos nuestros. Los queremos tener entre nosotros construyendo una sociedad mejor, liberados del sufrimiento que generan y padecen.

¡Señor, que donde haya un ser humano, nosotros pongamos fraternidad!

 

5.  Creemos en la capacidad de las personas y de los pueblos para buscar solución a sus conflictos por caminos de paz. No queremos imposiciones violentas, contrarias al libre sentir de la sociedad. Nosotros nos comprometemos a promover comportamientos y cauces democráticos en libertad.

¡Señor, que donde haya violencia, nosotros pongamos libertad!  

 

6. Respetamos la diversidad legítima de opciones para la construcción de nuestra sociedad. No queremos que nadie se arrogue el derecho de ser su único representante. No queremos que nadie excluya a nadie. Nosotros nos comprometemos a buscar una paz que sea verdadera y sea para todos.

¡Señor, que donde haya exclusión, nosotros pongamos participación!

 

7. Creemos en la fuerza pacificadora de la verdad. Rechazamos la mentira como estrategia, y la manipulación de la verdad al servicio de los intereses políticos. Nosotros apostamos por la virtud liberadora de la verdad.

¡Señor, que donde haya mentira, nosotros pongamos verdad!

 

8. Creemos en la necesidad del diálogo para buscar vías de entendimiento y de paz estable. Necesitamos y queremos que los representantes políticos dialoguen y  busquen juntos el bien de todos.  Nosotros nos comprometemos a promover un clima social de diálogo  que nazca del respeto y de la escucha mutua.

            ¡Señor que, donde haya enfrentamiento, nosotros pongamos diálogo!

 

9. Reivindicamos la fuerza social del perdón para edificar nuestra convivencia. No queremos que el resentimiento y los odios nos encadenen al pasado. Nosotros nos comprometemos a promover una experiencia colectiva de mutuo perdón y de reconciliación.

¡Señor, que donde haya odio, nosotros pongamos perdón!

 

10. Todos necesitamos el perdón de Dios. Todos necesitamos perdonar y ser perdonados. Pedimos el perdón de Dios por nuestros pecados. Pedimos perdón por no haber trabajado lo suficiente por la paz y en contra de todas las injusticias. Pedimos perdón a quienes no hemos sabido defender o ayudar desde el espíritu del evangelio.

  ¡Señor, que donde haya pecado, Tú pongas perdón!

 

II.  Creemos en la paz, logro de los hombres y don de Dios. Nos comprometemos a trabajar y a orar sin descanso por la paz. El encuentro con Dios da paz y ayuda a construirla.

¡Señor, convierte nuestros corazones, danos Tú la PAZ

 

 

3.- Antífona:

 

El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar.- De pie (a dos coros)

 

Salmo 22

 

El Señor es mi Pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace recostar.

 

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas;

me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.-

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque Tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan.

 

Preparas ante mi una mesa,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.­

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor por años sin término.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

 

Ant.:   El Señor en mi pastor, nada me puede faltar.-

 

 

4.  TE DEUM (dos coros)

 

A ti, oh Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos.

A ti, eterno Padre, te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos y todas las potestades te honran.

Los querubines y serafines te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo

Los cielos y la tierra

están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza

el glorioso coro de los apóstoles,

la multitud admirable de los profetas,

el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,

extendida por toda la tierra, te proclama:

Padre de inmensa majestad,

Hijo único y verdadero,

digno de adoración, Espíritu Santo, Paráclito.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.

Tú eres el Hijo único del Padre.

Tú, para liberar al hombre,

Aceptaste la condición humana

sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,

abriste a los creyentes el reino del cielo.

Tú te sientas a la derecha de Dios en la gloria del Padre.

Creemos que un día has de venir como juez.

Te rogamos, pues,

que vengas en ayuda de tus siervos

a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

Haz que en la gloria eterna nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor y bendice tu heredad.

Sé su pastor y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos

y alabamos tu nombre para siempre, por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día Guardarnos del pecado.

Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

En ti, Señor, confié

no me veré defraudado para siempre.-

 

 

 

5. Implorando la reconciliación (todos)

 

¡Oh Madre de misericordia!

Intercede ante Dios y obtennos la gracia

de la reconciliación cristiana de los pueblos.

 

Obtennos las gracias que en un

instante puedan convertir los corazones humanos,

aquellas gracias que puedan preparar y asegurar la anhelada paz.

 

Reina de la Paz, Ruega por nosotros

y logra para el mundo la paz en la verdad,

en la justicia, en la caridad de Cristo.

 

S.S. Pio XII (1942)

 

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