Prefacios diversos

 

 

PLEGARIA EUCARISTICA RECONCILIACIÓN - I

 

 

En verdad es justo y necesario

darte gracias, Señor, Padre Santo,

porque no dejas de llamarnos a una vida plenamente feliz.

Tú, Dios de bondad y misericordia,

ofreces siempre tu perdón e invitas a los pecadores

a recurrir confiadamente a tu clemencia.

 

Muchas veces hemos quebrantado tu alianza;

pero tú, en vez de abandonarnos,

has sellado de nuevo con la familia humana,

por Jesucristo,

un pacto tan sólido, que ya nada lo podrá romper.

 

Y ahora, mientras ofreces a tu pueblo

un tiempo de gracia y reconciliación,

lo alientas en Cristo para que vuelva a ti,

obedeciendo plenamente al Espíritu Santo,

y se entregue al servicio de todos.

 

Por eso, llenos de admiración y agradecimiento,

unimos nuestras voces

para cantar la grandeza de tu amor

y proclamar la alegría de nuestra salvación:

 

Santo, Santo, Santo...

 

Oh Dios, que haces cuanto nos conviene,

para que seamos santos como tú mismo eres santo,

mira a tu pueblo aquí reunido y derrama la fuerza de tu Espíritu, =

de manera que estos dones sean para nosotros 

 

Cuerpo y  +  Sangre

de tu amado Hijo Jesucristo,

en quien nosotros somos hijos tuyos.

 

Cuando nosotros estábamos perdidos

y éramos incapaces de volver a ti,

nos amaste hasta el extremo.

Tu Hijo, se entregó a sí mismo

para ser clavado en la cruz.

 

Pero, antes de que sus brazos extendidos

entre el cielo y la tierra

trazasen el signo de tu alianza

quiso celebrar la Pascua con sus discípulos.

 

Mientras cenaba  con ellos,

tomó pan,

dando gracias, te bendijo,

lo partió

y se lo dio, diciendo:

 

Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros.

 

Igualmente, después de haber cenado,

tomó el cáliz, de nuevo te dio gracias

y lo pasó a sus amigos, diciendo:

 

Tomad y bebed todos de él,

porque éste es el cáliz de mi Sangre,

Sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros

y por todos los hombres

para el perdón de los pecados.

 

Haced esto en conmemoración mía.

 

Cristo se entregó por nosotros.

Por tu cruz y resurrección nos has salvado, Señor.

 

Así, pues, al celebrar la muerte y resurrección de Jesucristo

te ofrecemos, Dios fiel y verdadero,

la Víctima que devuelve tu gracia a todos nosotros.

 

Míranos con amor, Padre de bondad,

y concédenos formar un solo cuerpo,

en el que no haya ninguna división.

Guárdanos a todos en la fe y amor

con el Papa N.  Y nuestro Obispo N.

 

Ayúdanos a preparar la venida de tu reino,

hasta la hora en que nos presentemos ante ti,

con Santa María, la Virgen, y los apóstoles,

y con nuestros hermanos difuntos,

que confiamos a tu misericordia.

 

Por Cristo, con él y en él,

a ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo,

todo honor y toda gloria

por los siglos de los siglos. Amén.

 

Plegaria III

Plegaria IV

 

Principal ] Nuestro correo ] Oración mensual ] Celebraciones litúrgicas ] Albia ] Sobre la liturgia ] Familia cristiana ] Sacramentos ] Celebrar el Domingo ] EL DOMINGO ] Homilías ] Lecturas del día ] Red de evangelización ] Adviento ] Contraportada ] Mensaje para la semana ]

Exclusivamente para uso privado. No reproducir.