|
PLEGARIA EUCARISTICA CON NIÑOS - I
Dios y Padre nuestro,
tú has querido que nos reunamos delante de ti
para celebrar una fiesta contigo, para alabarte
y para decirte lo mucho que te admiramos.
Te alabamos por la luz del sol
y por tu Palabra que ilumina nuestras vidas.
Te damos gracias por esta tierra tan hermosa
que nos has dado, por los hombres que la habitan
y por habernos hecho el regalo de la vida.
De veras, Señor, tú nos amas, eres bueno
y haces maravillas por nosotros.
Por eso unidos a los ángeles y a los santos te cantamos:
Santo, Santo Santo...
Tú, Señor, te preocupas siempre
de todos los hombres y no quieres
estar lejos de nosotros.
Tú nos has enviado a Jesús, El vino para salvarnos,
curó a los enfermos, perdonó a los pecadores.
A todos les dijo lo mucho que tú nos amas.
Se hizo amigo de los niños y los bendecía.
Por eso, Padre, te estamos agradecidos.
Pero no estamos solos para alabarte, Señor.
La Iglesia entera, que es tu pueblo,
extendida por toda la tierra, canta tus alabanzas.
Nosotros nos unimos a su canto
con el Papa N., y nuestro Obispo N.
También en el cielo María, madre de Jesús y madre nuestra,
los apóstoles y los santos, te alaban sin cesar.
Dios y Padre, para mostrarte nuestro agradecimiento,
hemos traído este pan y este vino; =
haz que, por la fuerza de tu Espíritu, sean para nosotros
el Cuerpo + y la Sangre de Jesucristo, tu Hijo resucitado.
Así podremos ofrecerte, Padre, lo que tú mismo nos regalas.
Porque Jesús, un poco antes de su muerte,
mientras cenaba con sus apóstoles,
tomó pan de la mesa y dándote gracias, te bendijo,
lo partió y se lo dio, diciendo:
Tomad y comed todos de él,
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, al terminar la cena,
tomó el cáliz lleno de vino y, dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus amigos, diciendo:
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.
Dios y Padre nuestro, lo que Jesús nos mandó que hiciéramos
lo cumplimos ahora en esta Eucaristía:
te ofrecemos este pan de vida y este cáliz de salvación,
proclamando así la muerte y la resurrección de tu Hijo.
El es quien nos conduce hacia ti;
acéptanos a nosotros juntamente con él.
Padre, tú que tanto nos amas,
deja que nos acerquemos a esta mesa santa
para recibir el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
unidos en la alegría del Espíritu Santo.
A ti, Señor, que nunca olvidas a nadie,
te pedimos por todas las personas que amamos
en especial por N., N. _______________
y por todos los que han muerto en tu paz.
Acuérdate de todos los que sufren y viven tristes,
de la gran familia de los cristianos
y de cuantos viven en este mundo.
Al ver todo lo que tú haces por medio de tu Hijo Jesús,
nos quedamos admirados
y de nuevo te damos gracias y te bendecimos.
Por Cristo, con él y en él
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos. AMEN.
|