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Misas con niños
Misas con jóvenes
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Misas de niños, misas de jóvenes...: se trata de una designación discutible. Fundamentalmente, no hay más misa que la del pueblo de Dios y en una «misa de niños» hay siempre algún (os) adulto (s), aunque sólo sea el sacerdote, recordándonos de paso que no tenemos que hacer celebrar a los niños, sino celebrar nosotros con ellos.
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En
compensación, no es posible negar la legitimidad de esta práctica
cuando, sin infantilizar el evangelio ni vaciar la liturgia de su
contenido, se desea adaptar la celebración a la psicología, a la
sensibilidad y al proceso de fe de nuestros pequeños hermanos. Gracias
a Dios, descubrimos actualmente el lugar capital que ocupa la acción
simbólica en la educación de la fe.
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Los
responsables de estas celebraciones deberían conocer el libro titulado,
Célebrer la messe avec les enfants. (Ed. Chalet-Tardy), una guía
de reflexión y de práctica muy rica, que contiene además el
Directorio romano ya mencionado y cuyo desconocimiento priva a los jóvenes
cristianos de todas las iniciativas que propone...
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Pero
todo el esfuerzo tan generoso que se ha puesto en este terreno deja sin
tocar la cuestión de la participación de los niños y de los jóvenes
en las asambleas habituales, porque si ellos sólo celebran entre sí,
se corre el peligro de crear una iglesia paralela y de que nos se
integren nunca en la iglesia de los “mayores”, o sea, que dejen la
iglesia sin más diciendo, como otros muchos, que eso es “cosa de críos”.
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Entonces,
en nuestras misas parroquiales:
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¿se encargan los adultos (no sólo los catequistas) de los niños
o les dejan que ellos se las arreglen como puedan?
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¿se les confían algunos servicios? A su edad, hacer algo es la
mejor manera de participar. Muchos critican la existencia de monaguillos
ensotanados y miniclericalizados, pero hay que ser inventivos para
confiarles algunas tareas dentro del nuevo marco ritual; podrían
incluso confiárseles algunos servicios como la lectura, con la debida
preparación...
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- ¿cómo se favorece su participación?. En la celebración litúrgica, ¿se tiene en cuenta su presencia o se atiende sólo a los “viejos cristianos”, que no quieren verse molestados en sus costumbres?. |