PERMANECED EN MI

COMO YO PERMANEZCO EN VOSOTROS

 

¿Para quiénes?

En esta misa hacen su primera comunión, rodeados de sus familiares, 9 niños

 

Preparación de la primera comunión

Se preparó a los niños por medio de un cuaderno enviado a las familias un mes antes, y con tres reuniones con un sacerdote celebradas en la quincena anterior a la primera comunión.

El tema de esas reuniones era el mismo que se recoge en la celebración: Jesús habita en nosotros, para hacer que vivamos como El, tema basado en el texto de Juan 15, 1-8 (la vid y los sarmientos), recogido en el transcurso de la misa. En la reunión, se invitó a los niños a que escribieran las razones que les movían a comulgar. Ese escrito fue la frase que dijeron en la celebración, como respuesta al llamamiento (ver más abajo).

En la 3ª reunión, se les invitó a resumir en un breve escrito el contenido de su fe. Sobre la base de lo escrito por ellos, se compuso el texto para la profesión de fe (ver más abajo). No hemos alterado los términos de esos escritos. Nos hemos limitado simplemente a corregir las incorrecciones idiomáticas, a agrupar lo que tenía alguna afinidad, y a añadir algunas partículas ilativas.

 

Sentido de la celebración

«Haced esto en memoria mía». Se nos invita a conmemorar con toda la Iglesia, la última cena de Jesús con sus discípulos, y a celebrar su actualidad.

En lo tocante a su relación con Jesucristo, con frecuencia piensan los niños en la ayuda que Jesús puede prestarles para ser mejores, para obrar mejor. Este concepto sobre el papel de Jesucristo en nuestras vidas tiene valor, pero resulta insuficiente. Hay peligro de que Jesucristo quede reducido a un personaje exterior a nosotros mismos, que nos «echa una mano» cuando lo necesitamos para paliar nuestras deficiencias.

Lo que hace Jesús es hacernos vivir una estrecha intimidad con Dios: permanece en nosotros, y nosotros en El. Este es justamente el sentido de la cena del Jueves Santo: Jesús lega a sus Apóstoles el gesto del pan y del vino repartidos como una señal de la entrega de su vida por nosotros, entrega renovada por El cada día. Quienes por la fe empiezan a penetrar en este misterio están preparados para poder comulgar.

 

Palabra anunciada: 1 Corintios 11, 23-26, y Juan 15, 1-8

·   1 Corintios 11, 23-26: es el relato que San Pablo hace de la institución de la Eucaristía.

·   Juan 15, 1-8: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mi y yo en él da mucho fruto».

Este texto expresa el tema de la celebración con un lenguaje gráfico (la vid) fácilmente comprensible para los niños.

Signos y expresiones litúrgicos

·   Llamamiento de los que hacen la primera comunión y profesión de fe

En ambos casos, los niños dan sus respuestas sobre los motivos personales que tienen para hacer la primera comunión, y sobre su manera de compartir la fe de la Iglesia. Es importante que los niños se expresen ante la comunidad reunida, para que adquiera sentido su intervención (sentido que entienden mal muchos padres que no practican), y para que se reconozca su lugar en la Iglesia. El llamamiento se hacía al comienzo de la Eucaristía, inmediatamente antes de la presentación de las ofrendas: los niños que van a hacer la primera comunión participan de una manera nueva en toda la Eucaristía, y no sólo en la comunión. Ese paso que dan es una respuesta a la Palabra de Dios.

Su respuesta se expresa también con un gesto: el de colocarse junto al celebrante, en torno al altar (sin impedir la vista a los demás), hasta después de la comunión.

La profesión de fe se hace antes de la comunión: comulgar es algo más que un mero gesto, es un paso adelante en la fe: por la comunión Jesús viene a habitar en nosotros. Cada uno expresa su propia fe a su manera: los que comulgan por vez primera, y los que vienen haciéndolo desde hace mucho tiempo (sobre todo los adultos): de ahí las dos profesiones de fe sucesivas, siendo cada uno testigo y solidario de la fe de los demás.

 ·   El prefacio:

Un niño, un padre de comulgante, un catequista y un sacerdote dan gracias, sucesivamente, por la vida de Jesús que se les da y que fructifica en las distintas circunstancias de su existencia.

Es una aplicación del Evangelio (permanecer en Dios para dar fruto) y, al mismo tiempo, una manifestación de la Iglesia entera, en su diversidad, que celebra el Jueves Santo y ayuda a los niños a celebrarlo. Los textos se dan aquí a título de ejemplo: todos ellos fueron escritos por las mismas personas que los leyeron. ¿Resultan quizás demasiados largos?

Se podría dar lugar a otras intervenciones (militantes, jóvenes animadores de movimientos infantiles...), siempre que tales intervenciones tengan alguna relación con los niños físicamente presentes en la celebración.

 

Disposiciones prácticas

Cantos:

Vamos cantando al Señor (de Espinosa, en el disco «Misa en ritmo»).

Perdón, Señor (de E. Vicente, en el disco «Un pueblo que camina»).

Jesús, nuestro amigo (Pentecostales, en el disco «Jesús, nuestro amigo»).

Salmo 17 (de Manzano, en el disco «Salmos para el pueblo»).

Creo en Dios (de la misa nicaraguense) o

Creo en Jesús (de C. Erdozain, en el disco «Cristo libertador»).

 

Música:

Si es posible, con el órgano de la iglesia: al entrar y al salir.

Canto grabado: «Dios es amor» (de E. Vicente, del disco «Un pueblo que camina»).

Texto en cartel:

Profesión de fe de los niños.

 

Preparar:

Las intervenciones del prefacio.

El ornamentación (manteles, flores, velas), más festivo que de ordinario: para dar a entender el carácter de cena propio del Jueves Santo y de la Eucaristía.

 

Entrada en la celebración

 ACOGIDA (sugerencias para el diálogo)

 

Recordar la cena del Señor, en el Jueves Santo (es comida-Eucaristía, pero también es Jesucristo dando su vida por nosotros).

 Esto es lo que vamos a celebrar todos: los que hoy hacen su primera comunión; y todos nosotros, comulgando y orando.

 Jesús es una persona viva: El permanece en nosotros, y nosotros permanecemos en El. Esto es lo que cantamos.

 

CANTO: VAMOS CANTANDO AL SEÑOR.

 PERDON

 Tres niños intervienen sucesivamente:

 «Tú eres, Señor, nuestra alegría».

Acabamos de cantarlo.

Y sin embargo, Señor, no pensamos a menudo en ti, no rezamos con frecuencia, y olvidamos que permaneces en nosotros.

Solista:

 PERDÓN, SEÑOR.

Todos:

Repiten lo mismo.

 Y sin embargo, a menudo estamos divididos, nos peleamos, no sabemos compartir.

 Solista:

 PERDÓN, SEÑOR.

 Todos:

 Repiten lo mismo.

Participamos a menudo en la misa, pero lo que pasa es que nos distraemos, que no prestamos atención a tu Palabra, que comulgamos sin pensar en lo que hacemos.

Solista:

 PERDÓN, SEÑOR.

 Todos:

 Repiten lo mismo.  

 

Conclusión del celebrante:

 que nos perdone Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. ¡AMÉN!

 

ORACION

Dios y Padre nuestro, acabamos de reconocer que nos amas y que nos perdonas.

 Aquí nos tienes dispuestos a escuchar tu Palabra, y a participar en la cena de tu Hijo Jesús

como participaron en ella los apóstoles, el día de Jueves Santo.

 Haz que tu Espíritu nos ayude a reconocer a tu Hijo Jesús que nos da su vida y permanece en nosotros, hoy y todos los días, por los siglos de los siglos.

¡AMÉN!

  

ESCUCHA Y PARTICIPACION DE LA PALABRA

 

INTRODUCCION por el celebrante Hoy vamos a escuchar dos lecturas.

1ª. lectura: el apóstol Pablo recuerda a los cristianos lo que hizo Jesús el Jueves Santo.

 2ª. lectura: Evangelio: el sentido profundo del Jueves Santo, de la misa y de la comunión: permanecer con Jesús.

1ª. LECTURA:1 Corintios 11, 23-26  (sentados)

Esta lectura la hace un lector: catequista, padre de uno de los que hacen la primera comunión, u otro.

 

Lectura de la primera carta de San Pablo a los cristianos de Corinto.

He aquí lo que recibí del Señor, y que os he transmitido:

 La noche en que iba a ser entregado, el Señor Jesús tomó pan, dio gracias a Dios, partió el pan y dijo:

 «Esto es mi Cuerpo que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

Después de cenar hizo lo mismo con el cáliz, diciendo:

«Esta cáliz es la nueva alianza en mi Sangre. Cada vez que lo bebáis, hacedlo en memoria mía».

 En efecto, cada vez que coméis este pan y bebéis este cáliz, proclamáis la muerte del Señor hasta que él venga.

CANTO DE MEDITACION: JESUS NUESTRO AMIGO.

EVANGELIO: Juan 15, 1-8     (de pie)

 Antes de hacer la lectura, quizás sea preciso explicar el significado de la palabra «sarmiento».

 

Evangelio de Jesucristo según San Juan.

«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.

A todo sarmiento que no da fruto en mí, lo corta; y a todo sarmiento que da fruto, lo poda para que fructifique más todavía. Permaneced en mí, como yo permanezco en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco podréis darlo vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos.

El que permanece en mí y yo en él da mucho fruto, porque, separados de mí, no podéis hacer nada.

Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera como el sarmiento, y se seca; y a los sarmientos secos los recogen, los echan al fuego y arden.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis.

La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y entonces seréis mis discípulos».

PARTICIPACION (esquema del diálogo con los niños) (sentados)

 - Volver a la imagen de la vid: los sarmientos se secan, si no están unidos con la cepa. Lo mismo ocurre con nosotros: no podemos vivir con la vid de Dios, si no estamos «entroncados» en Jesucristo.

Si no permanecemos con El...

- Permanecer con Jesús (explicar la palabra: habitar, quedarse a vivir juntos) intentando conocerle, escuchando su Palabra, comulgando.

 Para eso celebró Jesús el Jueves Santo: él mismo quiso permanecer con nosotros, en nosotros.

- Van a hacer algunos su primera comunión.

Algunos de ellos han dicho: «Quiero comulgar porque Jesús me ayuda a portarme mejor».

Están en lo cierto, pero eso no basta.

 -Se comulga cuando se empieza a descubrir que Jesús vive con nosotros y se desea que permanezca en nosotros.

 

LA EUCARISTIA

 

LLAMAMIENTO DE LOS QUE HACEN SU PRIMERA COMUNION

 El celebrante:

 Levantaos los que vais a hacer la primera comunión.

A continuación, el celebrante pregunta a los niños.

 Cada niño, finalizada su respuesta, va a colocarse junto al celebrante.

 

El celebrante:

 N. ¿por qué quieres hacer la primera comunión?

Los niños contestan leyendo la frase que dijeron en el retiro, y que escribieron en un papel.

 

El niño (ejemplos de respuestas dadas):

 -porque Jesús me ayuda a portarme mejor.

-porque quiero a Jesús,

-porque he escuchado la Palabra de Jesús.

El celebrante responde a tenor de lo que dijo el niño, y le invita a ir junto a él.

(Puesto que el sacerdote sabe de antemano lo que van a decir los niños conviene que él haya pensado anteriormente las respuestas que les dará; para las respuestas citadas, por ejemplo, dirá):

-Ven, comulgando, podrás parecerte a Jesús.

-Ven, que también Jesús te quiere a ti, te da su cariño.

-Ven, Jesús hará que vivas de acuerdo con su Palabra.

PREPARACION DEL PAN Y DEL VINO                        (sentados)

 Los niños que van a hacer la primera comunión, permanecen junto al sacerdote, alrededor del altar hasta después de la comunión. Dos de ellos llevan el pan y el vino al celebrante, que eleva los dones, en ademán de ofrenda, diciendo:

 Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan y este vino, frutos de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos.

Ellos serán para nosotros el pan y el vino de la vida eterna.

BENDITO SEAS POR SIEMPRE, SEÑOR.

 

Oremos juntos, en el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia.

PARA GLORIA DE DIOS y SALVACION DEL MUNDO.

 Dios y Padre nuestro, míranos. No sólo te ofrecemos el pan y el vino; nos ofrecemos a ti nosotros mismos también, para que nos hagas vivir con tu vida gracias a Jesús, que quiere permanecer en nosotros. Dios y Padre nuestro, mira especialmente a los que van a comulgar por vez primera.

Haz que descubran que tu Hijo Jesús vive con ellos y con nosotros, hoy, todos los días y por los siglos de los siglos.

¡AMÉN!

PREFACIO

 El Señor esté con vosotros...

Levantemos el corazón...

Demos gracias al Señor, nuestro Dios...

Sí, Dios y Padre nuestro, es justo y bueno darte gracias, agradecerte las maravillas de tu amor.

Canto: SALMO 97.

 

Intervienen sucesivamente un niño, un padre de familia, un catequista y un sacerdote.

Un niño:

 Dios y Padre nuestro, en nombre de todos los niños, canto yo tu alabanza por lo que ha hecho Jesús en nosotros:

El es bueno y justo, grande y poderoso; nos da su amor;

nos da la felicidad; nos salva y nos perdona;

nos da su vida cuando participamos de este pan.

R/           SALMO 97.

 

Un padre de familia:

 Dios y Padre nuestro, en nombre de todos los padres, te damos gracias porque nos das a Jesucristo:

Por medio de la Eucaristía, viene a permanecer en nosotros, y hoy viene, por primera vez, al corazón de nuestros hijos.

Gracias a Jesús, estas semanas últimas han sido un tiempo importante para descubrir y para amar más profundamente al hijo que nos has confiado.

R/ SALMO 97.

Un catequista:

Dios y Padre nuestro, en nombre de todos los catequistas, te doy gracias por este pan de vida que nos das.

Es tan grande el amor que nos tienes, que nos das a Jesús: para llevarnos a ti quiso poder estar unido a nosotros, como está unido a ti, Padre.

Gracias por darnos tu luz, tu fuerza y tu paz, para que sepamos mejor dar testimonio de tu amor ante los que nos has confiado.

R/       SALMO 97.

 

Un sacerdote:

 Dios y Padre nuestro, en nombre de todos los sacerdotes, te doy gracias por tu amor manifestado en Jesucristo:

El nos eligió, como a los apóstoles, para celebrar la Eucaristía en memoria suya.

En su nombre, somos llamados a reunir a los cristianos, a anunciarles la Palabra de Dios, a celebrar a Jesús que da su vida hoy, como ayer y como siempre. Gracias, Señor, por permanecer en nosotros cuando ejercemos el ministerio que nos has confiado.

R/       SALMO 97.

 

El celebrante continúa:

 Sí, Dios y Padre nuestro, acoge nuestro canto de alabanza.

Queremos unir nuestras voces a las de todos los cristianos del mundo para aclamarte:

R/        SALMO 97.

 

PLEGARIA EUCARISTICA nº  2 (adultos)

Para poner bien de manifiesto la importancia de la consagración y la importancia de la primera comunión, habíamos interrumpido la plegaria eucarística 2º' después de

«santifica estos dones con la efusión de tu Espíritu»,

para adoptar el texto, más desarrollado y solemne, de la plegaria eucarística 4º, desde  

«para que sean Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nuestro Señor»,

hasta la aclamación que sigue a la consagración. 

Después, se volvió a la plegaria eucarística 2ª 

Esta alteración no rompe la unidad de la plegaria.

Comunión

PADRE NUESTRO

  Si Jesús permanece en nosotros, nos hace semejante a El:

A semejanza de El, nos convertimos en hijos de Dios.

Por eso, gracias a Jesús y juntamente con El, podemos decir:

 

PADRE NUESTRO...

 

PREPARACION PARA LA COMUNION

  Nombres de los niños:.............. desde el día de vuestro bautismo, estáis en comunión con Jesucristo.

  Aquel día, vuestros padres proclamaron su fe en Dios, y su deseo de ayudarnos compartir esa fe.

  Hoy, vais a estrenar una manera nueva de comunión con Jesús, participando por primera vez de esta Comida Eucarística.

  A vosotros os toca ahora proclamar vuestra fe, la fe de la Iglesia, de la que somos miembros.

 

PROFESION DE FE DE LOS NIÑOS DE PRIMERA COMUNION (texto en cartel)

  Creo en Dios:

El es el creador del mundo.

Es nuestro Padre y nos ama.

Nos da la alegría de vivir con él.

Creo en Jesucristo, el Señor:

Es el Hijo de Dios.

Dio su vida a la cruz,

y hoy es nuestra luz,

pues vive siempre con nosotros:

Nos perdona y nos da su pan.

Está unido a nosotros, y nosotros estamos unidos a ¿1.

Creo en el Espíritu Santo:

Gracias a él creemos en Jesús,

y podemos parecernos a él.

El Espíritu Santo nos ayuda a amarnos unos a otros.

 

PROFESION DE FE DE LA ASAMBLEA

 

El celebrante:

Y todos nosotros, pequeños y adultos, somos la Iglesia. Por eso recibimos la profesión de fe de estos niños, y nos asociamos reconocer que Jesús nos lleva al Padre.

  CREO EN Díos o CREO EN JESÚS.

 

  COMUNION

  El celebrante:

  La fe que acabamos de proclamar es la fe de la Iglesia, es la fe que nos hace reconocer en la Eucaristía a Jesús, que en ella da su vida para permanecer en nosotros. Sí, somos dichosos porque se nos invita, como se invitó a los apóstoles la noche del Jueves Santo, a participar de la mesa del Señor.

¡Aquí está Cristo, que da su vida para permanecer en nosotros!

  SEÑOR, NO SOY DIGNO...

 

El celebrante da la comunión a los niños que la reciben por primera vez.

  Sólo después de hacerlo, se dan las instrucciones para la comunión de la asamblea.

  Durante la comunión, suena la grabación del canto: 

Dios es amor.

 

  DESPUES DE LA COMUNION

  Cantemos nuestra alegría:

Jesús, el Señor, permanece en nosotros.

El Señor obra maravillas en favor nuestro.

 

R/ SALMO 97.

   

Antes de despedirse

ORACION

  Dios y Padre nuestro, te damos gracias por esta comida en la que hemos participado, por primera vez, con (nombres de los niños..................).

Puesto que tu Hijo Jesús permanece en nosotros, ayúdanos a vivir en comunión con él esta noche, mañana y todos los días, y por los siglos de los siglos.

  ¡AMÉN!


BENDICION

  El Señor esté con vosotros...

La bendición de Dios todopoderoso...

Podéis ir en paz...

 

CANTO

SALMO 97.  

 

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