ORACION POR UN DIFUNTO EN CASA O EN EL TANATORIO

 

 

Ante el dolor de la muerte por un ser querido, rezar un rato unidos en casa o en el tanatorio es un consuelo que reconforta a los cristianos.

 

Este rato de oración familiar puede consistir en el rezo del Rosario, pero también puede ser de otro tipo. Aquí ofrecemos una posibilidad fácil de llevar a cabo, y que puede abreviarse según se crea oportuno.

 

 

1.- Empezamos recitando un salmo.

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Una persona lee el salmo 22 mientras todos permanecen en silencio.

 

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar.

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas;

me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre.

Aunque camine por cariadas oscuras, nada temo,

porque tú vas conmigo: tu varo y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Gloria al Padre y el Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

2.- Escuchamos las palabras de Jesús y rezamos el Padre nuestro.

 

Otra persona va leyendo los fragmentos del Evangelio y todos los reunidos responden a cada uno con el rezo del Padrenuestro. Este mismo lector prosigue luego dirigiendo el resto de la oración.

 

- Nos dice Jesús: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed. Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día" (Jn 6,35.40).

Padre nuestro...

 

- Nos dice Jesús: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, no morirá para siempre" (Jn 11,25).

Padre nuestro...

 

- Nos dice Jesús: "No perdáis la calma. Creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias. Por eso os digo que me voy a prepararon sitio. Y cuando vaya y os prepare sitio volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros" (Jn 14,1-3).

Padre nuestro...

 

- Nos dice Jesús: "No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé" (Jn 15,16).

Padre nuestro...

 

3.- Invoquemos ahora todos juntos a María, Madre de todos:

 

Dios te salve, María llena eres de gracia...

4.- Recordamos a nuestro ser querido que ha fallecido

 

Respondemos ahora a cada petición diciendo: Escúchanos, Padre.

 

- Padre, con la alegría de encontrarse ya en tu casa y cerca de ti, haz que N.N. pueda disfrutar de la paz, del gozo y del descanso. Oremos. Escúchanos, Padre.

 

- Padre, hazle disfrutar de la paz, el gozo y el descanso que en esta vida no pudo encontrar. Oremos. Escúchanos, Padre.

 

- Padre, hazle realidad todas las ilusiones y deseos que le guiaron en el camino de la vida. Oremos. Escúchanos, Padre.

 

- Padre, haz que comparta por siempre la resurrección de Jesús y la fuerza transformadora del Espíritu y que nos ayude a calmar y serenar nuestros corazones sabiendo que ya goza eternamente de tu presencia. Oremos. Escúchanos, Padre.

 

5.- Oremos:

 

Te pedimos, Padre de bondad, que escuches nuestra oración por N. N.

Sabemos por la fe que participa de la alegría eterna que tú quieres para todos.

Tú que le creaste a imagen tuya y le amas como hijo/a, haz que viva en la felicidad de tu Reino donde esperamos encontrarnos todos juntos para siempre.

Por Jesucristo nuestro Señor.

 

(o bien)

Oh Dios, no deberíamos pedirte que le acojas a N.N. como si tú necesitaras nuestras oraciones para ser benevolente. ¡Qué poco cristiana esta idea de Dios! Como si tú necesitaras que nosotros te lo pidamos. Sólo tú eres bueno del todo. Eres Padre y Madre cariñoso y acogedor, sin necesidad de que te lo pidamos.

Lo que hacemos ahora, en nuestra oración por N.N. es sintonizar, en la medida de lo posible, con tu amor salvador. Tú quieres acoger a N.N. en tu amor sin límites. Nosotros nos unimos a este deseo tuyo. Te lo decimos porque confiamos en ti, no porque pensemos que depende de nuestra oración como si fuera más determinante que tu amor inmenso para todos nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

 

 

6.- Terminamos recordando a todos nuestros difuntos:

 

Señor, concédeles el descanso eterno y brille sobre ellos la luz eterna,

 

Todos los que han fallecido de nuestra familia descansen en paz para siempre.

 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

 

 

 

 

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