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Lecturas
#Filipenses:4,
4-9
#Salmo:
41 "Mi alma tiene sed del Dios vivo". #Evangelio: LC. 6, 17.20-26
CANTO
DE ENTRADA
LAS PUERTA DE LA NUEVA CIUDAD SE ABREN PARA TI
SALUDO:
El Señor que nos invita
a la felicidad para siempre, os conceda su gracia y su paz.
MONICIÓN DE ENTRADA.
Hermanos: la muerte de un familiar, de un ser
querido, nos hace pensar en el cielo.
A veces vivimos demasiado deprisa y nos olvidamos
de nuestra meta. No caemos en la cuenta de que estamos aquí de paso.
Jesús nos habló muchas veces del cielo. No para
evadirnos de las tareas de cada día, sino para que seamos más responsables, más
consecuentes.
La felicidad plena es vivir en el amor infinito de
Dios para siempre.
Vamos a pedir en esta Eucaristía al Señor que
llene de esta felicidad sin fin a nuestro/a hermano/a --------------.
A.
PENITENCIAL: En
un momento de silencio, nos ponemos en la presencia de Dios y pedimos perdón
por nuestras debilidades.
-
Tú, que eres vida
eterna para los que te aman. Señor, ten piedad.
-
Tú, fundamento de
nuestra felicidad completa. Cristo, ten piedad.
-
Tú, que nos invitas
a seguir tu camino. Señor, ten piedad.
Que
Dios, nuestro Padre, tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y
nos lleve a la vida eterna. Amén.
COLECTA.
OREMOS.
Oh Dios que sostienes
el curso de la vida y concedes a los hombres los años de vida en la tierra,
para que su existencia alcance la felicidad plena en el cielo. Concede a
nuestro/a hermano/a -------
vivir para siempre en
tu amor infinito; y a sus familiares fortaléceles en la esperanza. Por NSJC, tu
Hijo...
MONICION A LAS LECTURAS
Los
deseos de vida para siempre, las ansias de felicidad del corazón humano no
quedarán defraudados. Son ya realidad gozosa en Cristo resucitado.
Los
que escuchan la palabra del Señor y creen en Él, poseen ya la vida eterna.
Acojamos
con fe la promesa que Jesús nos hace hoy en el evangelio.
ORACIÓN
UNIVERSAL: Oremos
hermanos confiados en el Amor de Dios, dueño y Señor de nuestra vida.
-
Por
la Iglesia, para que anuncie al hombre de hoy el mensaje de fe y esperanza en la
felicidad eterna. Roguemos al Señor.
-
Para
que el Señor, que acoge para siempre a quienes le han seguido en su vida, acoja
también hoy a --------- y le llene
de la felicidad que no tiene fin. Roguemos al Señor.
-
Por
sus familiares y amigos, para que puedan encontrar, en estos momentos de dolor,
el consuelo de Jesús Resucitado. Roguemos al Señor.
-
Por
todos los cristianos, para que no olvidemos que el Evangelio es una llamada a la
felicidad. Roguemos al Señor.
Señor,
Jesús, escucha nuestra oración. Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
POSCOMUNION.
OREMOS. En
tus manos, Padre de bondad, encomendamos a nuestro/a hermano/a -------. Nos
sostiene la esperanza de que resucitará con Cristo en el último día. Te lo
pedimos por JNS.
CANTO:
YO
TAMBIEN QUIERO RESUCITAR
AAGRADECIMIENTO DE LA FAMILIA
En
nombre de la familia de ------- os damos las gracias por vuestra presencia y por
vuestra oración.
Y os anunciamos
que la misa de salida se celebrará el próximo día ------- a las -------
DIOS NOS HABLA
LECTURA
DE LA CARTA DE S. PABLO A LOS FILIPENSES
4, 4-9
Hermanos:
estad siempre alegres en el Señor. Otra vez os lo digo, estad alegres. El Señor
está a punto de llegar. Nada debe angustiaros; en cualquier situación,
presentad a Dios vuestros deseos, acompañando vuestras oraciones y súplicas
con un corazón agradecido. Y la paz de Dios, que desborda todo entender humano,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos por medio de Cristo Jesús.
Tomad
en consideración todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de limpio,
de amable, de laudable; todo cuanto suponga virtud y sea digno de elogio. La
enseñanza que os he impartido, la tradición que os he confiado, lo que en mí
habéis visto y oído, ponedlo todo en práctica. Y el Dios de la paz estará
con vosotros.
PALABRA
DE DIOS
ORAMOS
CON EL SALMO 41
MI ALMA TIENE SED DEL DIOS VIVO
Como
busca la cierva corrientes de agua
así
mi alma te busca a ti, Dios mío.
Tiene
sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo
entraré a ver el rostro de Dios?
Envía
tu luz y tu verdad, que ellas me guíen,
y
me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta
tu morada.
Que
yo me acerque al altar de Dios,
al
Dios de mi alegría,
que
te dé gracias al son de la cítara,
Dios,
Dios mío.
¿Por
qué te acongojas, alma mía?
¿por
qué te me turbas?
Espera
en Dios que volverás a alabarlo:
“Salud
de mi rostro, Dios mío”
LECTURA
DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
En
aquel tiempo, Jesús bajó con ellos del monte hasta un lugar llano. Les acompañaba
también un gran número de discípulos y mucha gente procedente de todo el
territorio judío, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón.
Mirando
Jesús a sus discípulos, les dijo: Felices vosotros los pobres, porque el reino de Dios es vuestro.
Felices
vosotros los que ahora padecéis hambre, porque seréis saciados.
Felices
vosotros los que ahora lloráis, porque después reiréis.
Felices
vosotros cuando los hombres os odien, y os echen de su lado, y os insulten, y,
por causa del Hijo del hombre, proscriban vuestro nombre como infame.
Alegraos
y saltad de gozo cuando llegue ese momento, porque en el cielo os espera una
gran recompensa. Así también maltrataron a los profetas los antepasados de
esta gente.
En
cambio, ¡ay de vosotros los ricos, porque no tendréis más felicidad de la que
ya tenéis!.
¡Ay
de vosotros los que ahora estáis saciados, porque vais a padecer hambre!
¡Ay
de vosotros los que ahora reís, porque vais a tener dolor y llanto!.
¡Ay
de vosotros cuando todo el mundo os alabe, porque así también alabaron a los
falsos profetas los antepasados de esta gente!.
PALABRA DEL SEÑOR
SUGERENCIAS PARA LA HOMILIA
LC. 6, 17.20-26
Todos
los hombres llevamos en lo más profundo de nuestro ser un hambre insaciable de
felicidad. Allí donde encontramos a un hombre, podemos estar seguros de que nos
hallamos ante alguien que busca exactamente lo mismo que nosotros: Ser feliz.
Sin
embargo, cuando se nos pregunta qué es la felicidad y cómo encontrarla, no
sabemos dar una respuesta demasiado clara. La felicidad es siempre algo que nos
falta. Algo que todavía no poseemos plenamente aquí en la tierra y, que día a
día nos lleva más allá de nuestras conductas, más allá de nuestra propia
vida con ese objetivo de encontrar la felicidad completa.
Por
eso, la escucha sencilla de las bienaventuranzas provoca siempre en el ser
humano un eco especial.
Por
una parte, su tono fuertemente paradójico y su contenido lleno de contrastes
produce en nosotros un cierto desconcierto.
Por
otra parte, la promesa que encierran nos atrae, pues nos ofrecen una respuesta a
esa sed que nace desde lo más hondo de nuestro ser. La esperanza de encontrar
un día la felicidad penetra en nuestro corazón de manera inolvidable.
A
los cristianos se nos ha olvidado demasiado que el Evangelio es una llamada a la
felicidad. Y que ser cristiano es sentirse llamado a ser feliz y a descubrir
desde Jesús el camino verdadero de la felicidad. Porque, al final de la vida,
es importante y decisivo haber elegido bien el camino.
Porque
no todos los caminos conducen hacia la plena felicidad. Y aquí es donde
precisamente nos encontramos con el reto de Jesús de Nazaret. La verdadera
felicidad se alcanza por caminos completamente diferentes a los que nos ofrece
la sociedad actual.
Según
Jesús, es mejor dar que recibir, es mejor servir que dominar, compartir que
acaparar, perdonar que vengarse, crear vida que explotar.
Y
en el fondo, cuando uno trata de escuchar sinceramente lo mejor que hay en lo más
hondo de su ser, intuye que Jesús tiene razón.
Y
desde muy dentro siente necesidad de gritar también hoy las bienaventuranzas y
las maldiciones que Jesús gritó, como señalizaciones que nos indican el
camino de la felicidad total.
"Felices
los que saben ser pobres y compartir lo poco que tienen con sus hermanos".
"Malditos los que sólo se preocupan de sus riquezas y sus intereses".
"Felices
los que conocen el hambre y la necesidad porque no quieren explotar, oprimir y
pisotear a los demás". "Malditos los que son capaces de vivir
tranquilos y satisfechos, sin preocuparse de los necesitados".
"Felices
los que lloran las injusticias, las muertes, las torturas, los abusos y el
sufrimiento de los hombres". "Malditos los que se ríen del dolor de
los demás y se alegran de la muerte de un hermano".
¿Qué
es lo que el Señor nos dará al final de nuestra vida?. Escojamos bien. Y Jesús
Resucitado nos dirá felices porque hemos sabido seguirle a pasar de las
dificultades.
Que
ese Jesús, que acoge para siempre a quienes le han seguido en su vida, acoja
también hoy a ----------------- y le llene de la felicidad que no tiene fin.
Así
lo ofrecemos y lo pedimos en esta Eucaristía en la que celebramos la muerte y
la resurrección del mismo Jesús, fundamento de nuestra felicidad completa.
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