Sugerencias para homilías de funeral

 

Monición de entrada

 

"No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios. Creed también en mi".

La fe en Dios, la fe en Jesucristo nos congrega hoy aquí para celebrar esta Eucaristía por N/....... Dios lo creó un día para la vida eterna. Que El lo acoja ahora en su seno para siempre. Vamos a pedir a Dios para N/... y para todos nosotros, el perdón de nuestros pecados y la vida eterna.

 

Homilía

Queridos familiares de N/...., queridos compañeros sacerdotes, hermanos:

Nos hemos reunido aquí esta tarde para celebrar una "Eucaristía ", es decir, literalmente una "acción de gracias". Pero, gracias ¿por qué? ¿Es que se puede celebrar algo cuando se nos muere un familiar entrañable, un compañero, un amigo....(de forma súbita, en la plenitud de la vida)?

¿Qué sentido pueden tener estos encuentros que celebramos los creyentes y donde nos congregamos hombres y mujeres de sensibilidad religiosa muy diferente, convocados todos por la muerte de un ser querido? ¿Qué puede ser esta Eucaristía?

1. Una despedida y un recuerdo. Ciertamente, este encuentro es una despedida. No una despedida cualquiera, sino la última. Porque ya no podremos tener junto a nosotros a N/.... Sus hermanos y hermanas, sus familiares y amigos sentiréis como nadie su vacío. Ya no podréis esperar su regreso pues no volverá junto a vosotros. N/... se nos ha muerto. Y cuando un ser querido se nos muere, algo nuestro muere dentro de nosotros, una parte de nuestra vida.

2. Despedida y recuerdo agradecido. Mientras caminamos por la vida, cogidos por las ocupaciones e inquietudes de cada día, no sabemos muchas veces apreciar lo que vamos recibiendo de los demás. No sabemos agradecer debidamente su presencia, la amistad, la compañía, la riqueza que esa persona significa para nosotros.

Sin duda, sus hermanos y familiares, los amigos que lo habéis tratado más de cerca recordáis en estos momentos encuentros, experiencias, gestos muy concretos que agradecéis de corazón a N/...

Y sin duda, las gentes entre las que N/.... convivió, esos hombres y mujeres a los que entregó su vida, agradecen hoy su servicio (sacerdotal), su trabajo, su carácter dinámico, su desgaste y su entrega.

Yo también quiero agradecerle aquí, en nombre de (los familiares), (de la diócesis y del Sr. Obispo), su vida (sacerdotal, su labor misionera, su servicio a la evangelización).

Es bueno, cuando termina una vida, reunirnos para recoger y expresar nuestro agradecimiento y, si somos creyentes, elevar nuestra acción de gracias a Dios porque un día quiso crear a N/..., nuestra acción de gracias por lo que ha sido su vida, su trabajo, su (sacerdocio, su labor misionera).

3. Una despedida esperanzada. Este celebración es, sobre todo, un encuentro de fe, una oración confiada y esperanzada a Dios. Queridos amigos, la vida debería ser diferente. Más hermosa, más feliz, más gozosa, más larga, más vida... En el fondo, todos llevamos en lo más hondo de nuestro ser el anhelo de una vida dichosa, feliz, eterna... ¿Por qué hay que morir?

Queridos amigos, los cristianos creemos que la vida de cada hombre y cada mujer, la vida de todos y cada uno de nosotros es un misterio infinitamente valioso, que no se pierde para siempre en la muerte.

La Vida es mucho más que esta vida. La vida de N/... es mucho más que esos ..... años de alegrías y penas, de luchas y trabajos, que han transcurrido entre su nacimiento y su muerte.

Hemos escuchado las palabras de Jesús. "No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios. Creed también en mí.

Todos tenemos un lugar preparado por Cristo resucitado en el corazón de Dios. Todos. Los que viven confiando en Dios y los que viven olvidados de El. "Creed en Dios". Esta es la invitación de Jesús.

Yo sé que a muchos hombres y mujeres no se les hace fácil hoy creer en Dios. Estos años han pasado muchas cosas. Y hemos cambiado mucho por dentro. Nos hemos hecho más escépticos, pero también más frágiles y menos consistentes. No. No es fácil creer, pero es difícil no creer.

Queridos amigos, si en esta celebración de hoy sentimos que nuestra fe es débil y vacilante, que está apagada, que ya no acertamos a creer, que no nos sale invocar a Dios, siempre podemos ser sinceros en lo hondo de nuestro corazón y abrirnos al Misterio de Dios desde nuestra pequeñez. El hombre, la mujer que desde el fondo de su ser desea creer, ante Dios es ya creyente.

En el fondo último de la vida, en lo más hondo de la existencia, hay Alguien que nos entiende y nos acepta a todos como nadie nos puede entender y aceptar. Un Dios Padre que acoge y ama a N/... como ninguno de nosotros lo podemos hacer.

Por eso, en esta Eucaristía vamos a invocar a Dios. Vamos a decir, cada uno a su manera, por dentro, algo como esto: "N/..., te seguimos queriendo pero ya no sabemos cómo encontramos contigo y qué hacer por ti. Te confiamos al amor de Dios. Ese amor infinito es para ti hoy un lugar más seguro que todo lo que nosotros te podemos ofrecer". Descansa en Dios.

Inicio

 


Principal ] Oración mensual ] Celebraciones litúrgicas ] Albia ] Sobre la liturgia ] Familia cristiana ] Sacramentos ] Celebrar el Domingo ] EL DOMINGO ] Homilías ] Lecturas del día ] Red de evangelización ] Contraportada ] Mensaje para la semana ]

Exclusivamente para uso privado. No reproducir.