JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

 

 

GUIÓN  PARA LA  EUCARISTÍA
 

 

Monición de entrada
 

Celebramos hoy la Jornada Mundial del Enfermo. En el mensaje del Papa para esta Jornada, Benedicto XVI, nos invita a acercarnos al mundo del Enfermo Mental y sus familias. Apelando a la “Salud psíquica y dignidad humana” invita a una mayor sensibilidad de todos, pues la enfermedad mental afecta a una quinta parte de la humanidad y se vive en soledad y marginación.

En la última década, la Salud Mental y todo su mundo ha experimentado en España grandes cambios que han afectado tanto a los Enfermos y sus familias como a las Comunidades Cristianas.

Con esta Jornada en España iniciamos la Campaña del Enfermo dedicada al “Acompañamiento Espiritual al Enfermo”. Acompañar al enfermo en su situación, estar a su lado y caminar con él, nos permitirá descubrir sus necesidades y prestar una atención integral. El camino puede ser tortuoso, pero lo haremos a la luz de la esperanza para que la “salud” se manifieste en una total armonía del hombre con Dios, consigo mismo y con la humanidad.


Acto penitencial

Junto a la fragilidad que experimentamos en la enfermedad están las limitaciones de nuestra vida.
Pidamos perdón de todo lo que nos aparta del amor:
 

- Por las ocasiones en que reducimos el amor de Dios a unas prácticas vacías, que no son alivio
para las personas. Señor, ten piedad.
 

- Por los momentos en que reducimos el mensaje de Jesús a meras ideas, a recetas para todo
momento, que a nada nos comprometen. Cristo, ten piedad.
 

- Por las situaciones en que reducimos la fuerza del Espíritu a unas seguridades aparentes y ya
logradas, que ahogan la creatividad y la entrega. Señor, ten piedad.
 


Liturgia de la Palabra

(Sábado de la V Semana del Tiempo Ordinario)

1R 12,26-32; 13,33-34

Jeroboán hizo dos becerros de oro. Es el pecado de idolatría de Jeroboán con el que al cisma político le sigue el cisma religioso, pues el poder político tiene la tentación de servirse de la religión para sus fines: unos becerros de oro son los nuevos dioses a los que adora el pueblo. Los cristianos podemos caer en la tentación de adorar ídolos y levantarles ermitas y altares y ofrecerles sacrificios. Son esos dioses falsos a los que dedicamos parte de nuestro corazón y de nuestra fe, porque los ídolos son agradables y nos vuelven ciegos. Luego nos quejamos de que la comunidad no va bien, pero nos dejamos seducir por los muchos dioses y altares que nos ofrece el mundo de hoy.


Sal 105

Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

El salmo recoge algunos pecados del pueblo en la tierra prometida, hasta el destierro: el pueblo comprende el sentido de este castigo divino, reconoce el pecado, se asocia con toda la historia pecadora de los antepasados, y pide la restauración .

Mc 8,1-10

La gente comió hasta quedar satisfecha. Jesús compadecido de la muchedumbre que le sigue para escuchar su palabra sin acordarse ni de comer, provee con un milagro para que coman todos. Nosotros hemos recibido el encargo de anunciar la palabra y, a la vez, de “dar de comer”, de ser serviciales, de construir un mundo más justo. Jesús nos ha enseñado a atender y a dedicar nuestro
tiempo, con un buen corazón, ante las situaciones que vemos a todo el mundo. La liberación que Jesús nos ha encargado repartir se dirige a la totalidad de la persona humana, pues ella es la destinataria del Reino, que ahora anuncia y realiza la comunidad cristiana, con el pan espiritual de su predicación y sus sacramentos, y con el pan material de todas las obras de asistencia y atención que está realizando desde hace dos mil años en el mundo.


(Lecturas de la fiesta de Ntra. Sra. de Lourdes)

Is 66,10-14c

Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz. Jerusalén, la ciudad santa, se goza por la vuelta de los desterrados. A ella acuden los pueblos en peregrinación, buscando su paz y el consuelo que Dios ha puesto en ella. Es como una madre que, por el poder de Dios, que habita en ella, engendra con facilidad hijos sin número. Este texto se aplica a María, morada de Dios entre los hombres, que les reparte la paz, la alegría y el consuelo de Dios.

Jdt 13,18-19

Tu eres el orgullo de nuestra raza. La liturgia de la Iglesia pone esta alabanza a Judit dirigida a María. En ella el Padre celestial ha realizado el proyecto que tenía para con los hombres.

La Inmaculada Concepción anticipa el enlace armonioso del “si” de Dios y el “si” que pronunciará
María con entrega total (c 1,38). Nosotros, agradecidos, cantamos su alabanza.

Jn 2,1-11

La madre de Jesús estaba allí. Jesús va desvelando su misterio comenzando por lo que es un signo que apunta mucho más allá del simple convertir el agua en vino. El agua es lo anterior a Jesús, pero el vino nuevo es Jesús que irrumpe con fuerza en la historia motivando la fiesta, la alegría y el gozo desbordante.


(Misa vespertina. Lecturas del VI Domingo del Tiempo Ordinario)

Lv 13,1-2.44-46 El leproso tendrá su morada fuera del campamento.

El leproso era tenido fuera de la comunidad, no sólo por motivos higiénicos, sino también, en términos religiosos, porque era considerado “herido de Dios”. Acercarse a él, tocarlo, significaba contraer impureza, de ahí que las prescripciones del libro del Levítico sean significativas.

Sal 31 Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación.

Salmo de acción de gracias por el perdón del pecado, pues la experiencia del perdón se convierte en fuente de alegría y comienzo de un nuevo camino bajo la enseñanza de Dios. El salmo muestra una experiencia profundamente humana y con ella una enseñanza universal, válida para todos y para siempre.

1Cor 10,31-11,1 Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.

Pablo no se preocupa tanto por defender la sacramentalidad de la Eucaristía, como por subrayar las repercusiones de la Eucaristía en el “Cuerpo” de Cristo, constituido por la asamblea y la Iglesia. Pablo habla de libertad, pero de una libertad responsable y ofrece a la comunidad de Corinto el ejemplo de su vida, la cual a su vez es imitación de la de Cristo. Dos existencias vividas en total libertad y en total entrega a los demás.

Mc 1,40-45 La lepra se le quitó y quedó limpio.

La lepra era una enfermedad que excluía de la comunión con el pueblo, pero en este caso el enfermo no duda en acercarse a Jesús. Jesús toca al enfermo demostrando que las leyes obligan cuando están a favor del hombre. A continuación ordena al leproso que no haga publicidad de su curación, pues su finalidad era reintegrar en la sociedad a un marginado.

Jesús siente piedad ante el sufrimiento que encuentra a su paso y el amor poderoso y curativo de Dios pasa a través de esos sentimientos humanos. Es el canal del amor de Dios hacia los hombres.

Peticiones

En la oración de los fieles se puede incluir alguna de las peticiones siguientes.

Apoyados en María, Nuestra Señora de Lourdes, en esta Jornada Mundial del enfermo, sintiéndonos Iglesia pobre y necesitada, nos ponemos delante de Dios Padre y presentamos nuestras necesidades.

- Por la Iglesia Universal, que ante el hombre de hoy, deseoso de escuchar la Palabra de Dios, siga ofreciendo el amor de Cristo en todas las obras de asistencia y atención que está realizando desde hace dos mil años en el mundo.
 

- Por nuestras Comunidades Cristianas, que la Eucaristía nos impulse a repartir también nosotros a los demás lo que tenemos: nuestros dones humanos y cristianos para que todos tengan alimento para el camino por la vida.
 

- Por los enfermos mentales y sus familias, que encuentren el apoyo que necesitan, sus vidas se vean llenas de sentido y en la Iglesia ocupen el lugar que les corresponde.
 

- Por los enfermos de todo el mundo, por aquellos que nos son más cercanos: nuestra Diócesis, nuestra Parroquia, nuestro barrio, nuestro portal, los enfermos de nuestra familia…, que encontremos la dicha al caminar en la voluntad del Señor.
 

- Por nosotros, reunidos en torno a Cristo, para que en el servicio a quienes más sufren, seamos un signo creíble del amor de Dios.

- Por la campaña contra el hambre en el mundo, que el Señor nos ayude a vivir en solidaridad y a construir con nuestras vidas un mundo de hermanos.
 

Dios y Padre nuestro, que sabes que la vida del hombre está llena de necesidades, acoge nuestra
oración que confiamos a Nuestra Señora de Lourdes y concédenos cuanto necesitamos para caminar hacia la salvación. Por Jesucristo Nuestro señor. Amén
 

Despedida

Le enfermedad mental es un problema serio en nuestro mundo. El año 1996 la Campaña del enfermo estuvo dedicada a ellos con un lema muy significativo: “con vosotros está y no le conocéis”. El Papa en su mensaje nos invita a cercarnos a ellos y ser sensibles ante su realidad.

Que nuestra Comunidad sea un auténtico hogar en el que encuentren acogida y cariño.

Empezamos hoy la Campaña del Enfermo: “El acompañamiento espiritual al enfermo”, y recordamos que Jesús “…caminó con ellos”. Es la misión de nuestra vida y los enfermos son muchos.

Que María, “Salud de los Enfermos” que en Lourdes acoge cada día a miles de personas en busca de esperanza, guíe nuestra Campaña y nuestra vida.

Oración por el enfermo mental
Señor Jesús, te presentamos hoy
a los enfermos mentales.

Nos cuesta descubrir su rostro,
comprender su lenguaje,
entrar en su mundo,
reconocer su dignidad,
compartir su soledad,
y encontrarte a Ti en ellos.

Por eso te pedimos, Señor,
que nos ayudes con la luz de tu Palabra
y con la fuerza sanante de tu Espíritu.

Haz, Señor, que nuestras comunidades
sean para ellos y para sus familias
un hogar cercano y acogedor,
donde encuentren
alivio en sus angustias,
compañía en su soledad,
luz y esperanza en el camino de su vida.

Amén

Símbolo

Acompañar es ser caminante, caminando junto al otro que va haciendo camino, desde su propia experiencia de dolor y búsqueda en la enfermedad, en la crisis, en el desierto… lugar predilecto para el crecimiento interior, para afinar la sensibilidad y el oído, para el encuentro con Dios, que unifica y no deja tranquilo hasta reposar totalmente en El.

En las Jornadas de Delegados hemos empleado un símbolo: una vela.

En Lourdes el tema pastoral de este año es “Tened encendidas las lámparas”.

Durante la Campaña podemos tener encendida una lámpara, una VELA (mejor si es grande y que se pueda ver).

La Luz nos preside e ilumina en la Campaña; ilumina nuestro camino, nuestro “acompañamiento”. Esta luz, esta vela, quedaría durante la Campaña en la Iglesia, o durante todo el año. Nos habla de Cristo, luz para el camino, pero también de nuestro compromiso. Nos recordará a la Comunidad Cristiana nuestro compromiso de acompañar, recordará a los enfermos de la Comunidad. Siempre estarán presentes.
 


CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA
Departamento de Pastoral de la Salud

 

 

 

 

 

Mensaje del Santo Papa Benedicto XVI

  

 

Adelaida, Australia, 11 de febrero de 2006


 

Queridos hermanos y hermanas:

El 11 de febrero del 2006, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, se celebrará la 14ª Jornada Mundial del Enfermo. El año pasado la Jornada se desarrolló en el Santuario mariano de Mvolyé en Yaoundé, y en esa ocasión, en nombre de todo el Continente africano, los fieles y sus Pastores reafirmaron su compromiso pastoral a favor de los enfermos. La próxima Jornada se celebrará en Adelaide, Australia, y las manifestaciones culminarán con la Celebración eucarística en la Catedral dedicada a San Francisco Javier, incansable misionero de las poblaciones de Oriente. En esa oportunidad, la Iglesia desea inclinarse con particular solicitud sobre las personas que sufren, llamando la atención de la opinión pública sobre los problemas ligados con la dificultad mental, que afecta a un quinto de la humanidad y constituye una real y verdadera emergencia socio-sanitaria. Al recordar la atención que mi venerado predecesor Juan Pablo II dedicaba a esta manifestación anual, también yo, queridos hermanos y hermanas, quisiera estar presente espiritualmente en la Jornada Mundial del Enfermo para detenerme a reflexionar en sintonía con los participantes sobre la situación de los enfermos mentales en el mundo y solicitar el compromiso de las Comunidades eclesiales  dando testimonio de la tierna misericordia del Señor.

En muchos Países aún no existe una legislación al respecto y en otros falta todavía una política bien definida sobre la salud mental. Asimismo, hay que notar que la prolongación de conflictos armados en varias regiones de la tierra, el acontecimiento de terribles catástrofes naturales, la expansión del terrorismo, además de causar un número impresionante de muertos, han generado en no pocos supérstites traumas psíquicos, de los que difícilmente se recuperan. En los Países que cuentan con un elevado desarrollo económico, los expertos reconocen también como origen de nuevas formas de transtorno mental la influencia negativa de la crisis de los valores morales. Esto aumenta el sentido de soledad, minando e incluso disgregando las tradicionales formas de cohesión social, comenzando por el instituto de la familia y marginando a los enfermos, especialmente aquellos mentales, a menudo considerados como un peso para la familia y para la comunidad. Quisiera hacer resaltar aquí el mérito de quienes, en formas y niveles diferentes, trabajan para que no disminuya el espíritu de solidaridad,  y se persevere más bien en la atención a estos hermanos y hermanas nuestros, inspirándose en ideales y principios humanos y evangélicos.

Por tanto, animo los esfuerzos de quienes trabajan para que se otorgue a todos los enfermos mentales el acceso a los cuidados necesarios. Lamentablemente, en muchas partes del mundo los servicios a favor de estos enfermos son carentes, insuficientes o en ruina. El contexto social no siempre acepta a los enfermos de mente con sus limitaciones, y también debido a esto hay dificultad para lograr los necesarios recursos humanos y financieros. Se advierte la necesidad de integrar mejor el binomio terapia adecuada y nueva sensibilidad frente a la dificultad, de modo que se permita a los agentes del sector salir al encuentro con mayor eficacia de los enfermos y de las familias que por sí solos no tienen la capacidad de seguir adecuadamente a sus familiares en dificultad. La próxima Jornada Mundial del Enfermo es una circunstancia oportuna para manifestar solidaridad a las familias que tienen a su cargo a personas enfermas de mente.

Deseo dirigirme ahora a vosotros, queridos hermanos y hermanas afligidos por la enfermedad, para invitarles a ofrecer junto con Cristo vuestra condición de sufrimiento al Padre, con la seguridad de que cada prueba acogida con resignación tiene merecimiento y atrae la benevolencia divina sobre toda la humanidad. Manifiesto mi aprecio hacia quienes les asisten en los centros residenciales, en los Day Hospital, en los Departamentos de diagnósticos y cuidados, y los exhorto para que hagan todo lo posible a fin de que nunca falte al necesitado la asistencia médica, social y pastoral que respete la dignidad propia de cada ser humano. La Iglesia, especialmente mediante la obra de los capellanes, no dejará de ofrecerles su ayuda, ya que está totalmente convencida de que está llamada a manifestar el amor y la solicitud de Cristo hacia los que sufren y los que se ocupan de ellos. A los agentes pastorales, a las asociaciones y organizaciones del voluntariado recomiendo que sostengan, con formas e iniciativas concretas, a las familias que tienen a su cargo enfermos mentales, a favor de los cuales auspicio que aumente y se difunda la cultura de la acogida y de la comparticipación, gracias también a leyes adecuadas y a planos sanitarios que prevean recursos suficientes para su aplicación concreta. Urge la formación y la actualización del personal que trabaja en un sector tan delicado de la sociedad. Cada cristiano, según su propia tarea y su responsabilidad, está llamado a brindar su aporte a fin de que se reconozca, se respete y se promueva la dignidad de estos hermanos nuestros.

Duc in altum! Esta invitación de Cristo a Pedro y a los Apóstoles la dirijo a las Comunidades eclesiales esparcidas en el mundo y, de manera especial, a los que están al servicio de los enfermos, porque con la ayuda de María Salus infirmorum, den testimonio de la bondad y de la paternal solicitud de Dios. La Virgen Santa consuele a los que están marcados por la enfermedad y sostenga a los que, como el buen Samaritano, suavizan las llagas corporales y espirituales. A cada uno aseguro un recuerdo en la oración, mientras gustoso imparto a todos mi Bendición.

 

Desde el Vaticano, 8 de diciembre de 2005.

 

                                                                                  Benedicto XVI                         

 

 

Principal ] Oración mensual ] Celebraciones litúrgicas ] Albia ] Sobre la liturgia ] Familia cristiana ] Sacramentos ] Celebrar el Domingo ] EL DOMINGO ] Homilías ] Lecturas del día ] Red de evangelización ] Contraportada ] Mensaje para la semana ]

Exclusivamente para uso privado. No reproducir.