Capítulo 11
2ª Parte
Criterios para seleccionar los cantos
Indice Criterios para seleccionar los cantos Retos • Es importante • Recordamos que • El buen animador • Canto de entrada, acto penitencial y Gloria • Salmo responsorial, aclamación del evangelio, profesión d efe y oración de los fieles • Presentación de ofrendas y Plegaria Eucarística • Padrenuestro, Cordero de Dios y Comunión
Criterios para seleccionar los cantos Al decir criterios, estamos respondiendo a esta pregunta: ¿en qué debemos fijarnos para introducir un canto en la misa? ¿Cuáles son las razones en las cuales nos apoyaremos para ver si un canto es litúrgico o no? Veamos, pues, los criterios o razones.
En canto es un ministerio, un servicio (SC 112). No tiene fin en sí mismo, no basta que el pueblo cante, sino que el canto sirva a la celebración y subraye el significado de sus partes. No hay que cantar por cantar. El servicio del canto es estar enmarcado en un rito, que se compone de gestos y palabras. En este caso concreto de gesto y palabra cantada.
Deben ser confesantes de la fe y no sólo informantes de la fe. Llamamos informante aquellos cantos que -como reportero- nos dicen cosas referentes a la fe, pero que no nos implican en ella. Casi todos los textos aprobados son bíblicos. Por ello no es conveniente cambiar el texto de las partes de la Misa. Y en los cantos de entrada y comunión examinar las letras. La mayoría de los liturgistas se quejan de textos poco profundos, con una visión teológica pobre y superficial, tal como hemos anotado al principio del capítulo.
Sujeto del canto litúrgico y los coros El sujeto del canto litúrgico es el mismo que el sujeto de la celebración: el pueblo congregado. Como consecuencia de este principio el pueblo debe cantar, si se canta, siempre los siguientes cantos: el salmo responsorial, el Aleluya, el Credo, el Santo, el Padrenuestro y todas las aclamaciones dialogadas. Ahora bien, ni la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, ni los documentos posteriores han pretendido en ningún momento excluir el coro polifónico de las celebraciones. Antes bien, se reconoce en ellos el papel de servicio (ministerio) litúrgico que el coro ejerce en la celebración. "Los acólitos, lectores, comentadores y cuantos pertenecen al coro desempeñan un auténtico ministerio" (SC 29). Sin embargo este principio no se ha llevado correctamente a la práctica. Los repertorios de nuestros coros habían nacido en la época anterior a esta reforma. Y, por la dificultad de aprender los nuevos cantos litúrgicos o por la falta de éstos o por falta de unos buenos textos, quieren cantar "lo de siempre". Para ellos también es necesaria la formación litúrgica, es necesario que estén profundamente penetrados del espíritu de la liturgia y que sean instruidos para cumplir su función debida y ordenadamente (Cf. SC 29). ¿Qué sentido tiene la participación del coro en una celebración? Desde luego no es para deleitar, ni para exhibirse o para dar un concierto; el coro es, ante todo, actor de la celebración litúrgica y está al servicio de ésta. Por tanto, el coro no cumple su cometido buscando "huecos" en donde encajar cantos de su repertorio, como si fuera un elemento decorativo, como son las flores. ¿Cuál es, en concreto, el lugar donde debe intervenir el coro? "No se puede aprobar la práctica de confiar sólo al grupo de cantores el canto de todo el Propio y de todo el Ordinario, excluyendo totalmente al pueblo de la participación cantada" (Musicam Sacram 16). Por eso, el Gloria y el Credo se han creado para que el pueblo y el coro puedan participar. El coro puede cantar durante la presentación de las ofrendas y en la comunión, así como también el canto de alabanza después de la comunión. Como dice el documento Musicam Sacram, "algunos cantos del pueblo ... podrán confiarse solo al coro, con tal que no excluya al pueblo de las otras partes que le corresponden" (MS 16).
Retos y sugerencias
Recuperar
la Palabra Una vez que hemos visto la situación actual, proponemos unos retos que debemos afrontar con realismo, viendo la situación concreta de cada comunidad y las posibilidades que tiene. La música está al servicio de la palabra, ayuda a comprender lo que se canta (OLM 19). Por tanto, hemos de recuperar la "palabra bíblica". Una importancia singular tiene el salmo responsorial. Hemos de valorar y respetar en su versión litúrgica y no sustituirlo por cualquier canto. Recuperar la palabra litúrgica Es decir, respetar siempre los textos propios de la Misa. Evitar la corruptela de modificar el texto oficial o sustituirlo por otros textos libres. Los textos oficiales ofrecen a la oración y a la celebración el carácter de la eclesialidad. Lo cual no se hace sólo respetando el texto. Conviene que el contenido esté en consonancia con el momento concreto y el tiempo litúrgico. Que cada canto responda al momento celebrativo que acompaña. Hay que pensar el porqué del canto situado en ese momento de la celebración. Canto para la Asamblea El canto manifiesta el aspecto eclesial de la celebración. Por eso, la liturgia prefiere el canto comunitario de toda la asamblea al canto ejecutado por un coro que impida la participación del pueblo. Al mismo tiempo, debemos fijarnos en el texto. Que sea también comunitario. Que hable más del nosotros "asambleario" que del yo "privado-individual". El canto da voz al Cuerpo de Cristo (Rm 15, 5), es la voz del Cuerpo de Cristo. Anexo - Resumen
Es conveniente ensayar momentos antes de la Eucaristía. Ahora bien, no se trata de repasar todos los cantos, sino la antífona del salmo y algún otro que no esté bien aprendido. Otro consejo: no hacer un ensayo demasiado pesado. Si no se aprende un día, se aprenderá en varios. Por último, la antífona y todo canto debe ser motivado: hay que decir por qué se canta y a qué viene este canto.
El canto de entrada "La finalidad del canto de entrada es hacer que los fieles reunidos constituyan una comunidad. El objetivo de este canto es • abrir la celebración, es la primera acción que hacemos. Lo cual nos obliga a que sea un canto que dé el tono litúrgico del día. Por eso, en los tiempos litúrgicos fuertes, debe ser el propio del tiempo. • fomentar la unión de quienes se han reunido, la mayoría viene a su misa. Este canto intenta sacar de esa idea a cada uno de los asistentes. Por tanto el canto debe tener una letra que vaya en esa dirección. Siempre con texto en plural. • y elevar sus pensamientos a la contemplación del misterio litúrgico o de la fiesta, la comunión del punto anterior no debe convertirse en pura camaradería, sino en fraternidad de hijos e hijas del mismo Padre, en pueblo que camina reunido a la casa del Padre. Un Padre que le ofrece un tiempo de gracia por medio de un tiempo concreto. • introduciendo y acompañando la procesión de sacerdotes y ministros" (OGMR 24-25) Mientras el pueblo permanece quieto, el sacerdote, el lector, el monitor, etc. hacen el camino hacia la sede. Esta marcha, este "peregrinar" está animado por el canto. Por tanto, debe ser un canto himno. Debe durar lo que dure la procesión. Si no se hace procesión, que por lo menos se canta una estrofa. • El sujeto del canto de entrada es toda la comunidad. Ahora bien, la estrofa siempre es bueno que lo canten unos pocos o un solista.
El canto del acto penitencial es la aclamación "Señor, ten piedad". Es una aclamación que viene desde muy antiguo, pero que hoy día está incluida en el acto penitencial. Al decir que es una aclamación, quiero decir que el "Señor, ten piedad" se fija más en la fuerza del Señor misericordioso que perdona, que en nuestro pecado. Es un acto de confianza en ese Señor. En Navidad y en Pascua no lo deberíamos cantar. En Navidad para recalcar el Gloria y en Pascua porque se puede suprimir por la aspersión. Por otra parte, el rito inicial puede hacerse abultado si se cantan el canto de entrada, el acto penitencial y el gloria. No es ni mucho menos la parte más importante de la Eucaristía.
El Gloria Es un himno y, por serlo, debería cantarse en las misas dominicales. Ocurre que la mayoría de las veces no se canta y queda desdibujado. Si no se canta, hay que buscar fórmulas para que se cante una estrofa. En Navidad hay que hacer el esfuerzo de cantarlo.
En este apartado nos referimos a las aclamaciones "Palabra de Dios" y a su respuesta-aclamación "Te alabamos, Señor", o "Gloria a ti, Señor Jesús". Son aclamaciones, por tanto, son para que se canten.
El salmo responsorial El salmo responsorial es una oración. Es siempre para expresar sentimientos que nos ha dejado la lectura. Debe ser poco o mucho cantado. Lo mínimo es cantar la antífona, esa frase que se repite varias veces. En castellano está publicado el Libro del salmista.
La aclamación del evangelio Esta aclamación, es la acogida que la asamblea da al evangelio que se leerá a continuación. Por ello se canta con la asamblea puesta en pie. Esta aclamación consiste en el canto del aleluya por parte de toda la asamblea, el canto o el decir el versículo asignado y en canto, otra vez, del aleluya. Ahora bien, habría que cuidar las melodías. Tendrán que ser distintas para el Adviento, Tiempo Ordinario y para Pascua. En Cuaresma, esta aclamación no será al Aleluya, sino una aclamación a Jesucristo.
La profesión de fe, el Credo, no es un himno como el Gloria, sino más bien una afirmación para ser proclamada, dicha, por toda la asamblea. Por eso, normalmente, será recitada. Alguna vez, sin embargo, podrá destacarse esta profesión de
fe con el canto, o bien recitándolo intercalando alguna afirmación, como Creo, Señor. La oración de los fieles En este momento en que la asamblea ejerce su ser de pueblo sacerdotal, es bueno que la respuesta sea cantada. Las respuestas pueden ser varias. El Cantoral
Litúrgico en castellano tiene varias respuestas musicalizadas. La presentación de las ofrendas Este es un momento en que nuestras asambleas han cantado casi siempre. Hoy día, se considera más un momento de relajación. Será, por tanto, un momento de silencio o de música de fondo. O para que el coro interprete una breve pieza en los días solemnes. Además, las letras que hemos usado hasta ahora deben ser abandonadas. No es el momento del ofrecimiento. El ofrecimiento se realiza después de la consagración. En este momento no tenemos más que pan y vino sobre la mesa-altar y no a Cristo.
La Plegaria Eucarística Es el momento central de la celebración, y ello debe notarse también en el canto. Se acostumbra cantar el Santo, y nada más. Hay que hacer un esfuerzo para que este momento no quede oscurecido y en inferioridad de condiciones. Los momentos más adecuados para el canto son: • El prefacio. Es el arranque de la Plegaria, de la proclamación de la acción de gracias. Y quedará más resaltado si se canta por los menos el diálogo inicial. Claro, sería mucho mejor cantar el prefacio entero. • El Santo. Es el canto que debe cantarse siempre. La música de este canto-aclamación debe ser lo más vibrante posible en cada asamblea. • La aclamación del memorial. Inmediatamente después de la consagración, la asamblea aclama lo que allí se ha realizado: la presencia de Cristo muerto y resucitado salvador. Hay tres fórmulas distintas y las tres musicalizadas. Hay que aprenderlas y distribuirlas según los tiempos litúrgicos. • La Doxología y el Amén. Es la conclusión de la Plegaria Eucarística con una fórmula trinitaria. Es bella. La asamblea ratifica su adhesión solemnemente con el Amén. Está musicalizada precisamente para que sea cantada. • Otras aclamaciones. Las Plegarias para las misas con niños prevén otras aclamaciones. Convendría introducirlas algunas veces cantándolas. En algunas ocasiones, se podrá introducir alguna invocación al Espíritu Santo después de las epíclesis.
En las celebraciones más solemnes es conveniente cantar el Padrenuestro. Pero, no siempre. No es una aclamación, sino una oración de la comunidad de hermanos. Ahora bien, la respuesta final "Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria", sí es
una aclamación. Lo cual no invita al canto. Por tanto, si se canta el Padrenuestro, habría que cantar también esta aclamación. El Cordero de Dios Después del Padrenuestro, tienen lugar dos gestos que introducen la comunión: el gesto de la paz y la fracción del pan. Estos dos gestos tienen previsto un solo canto, que se canta después del gesto de paz y durante la fracción: es el "Cordero de Dios" que termina con "danos la paz". Sin embargo, nuestras asambleas han introducido otro canto: el canto de paz. Estos cantos de paz, no previstos en el misal, han aparecido por el deseo de resaltar la paz tan necesaria. Pero, el problema es que ha hecho desaparecer el "Cordero de Dios" y no dar valor al "danos la paz" del mismo. ¿Qué habría que hacer? Mantener el "Cordero de Dios" y cantarlo no siempre todo la asamblea, sino en forma de letanía por un solista o por el coro la primera parte, tal como está estructurado. Algunas veces, se puede cantar algún canto de paz, pero que tenga un contenido realmente adecuado. Cuidando siempre de no inflar mucho este momento. Si algún día queremos recalcar la paz y se canta, recitar el "Cordero de Dios".
La comunión No es necesario cantar durante la procesión de comunión, aunque la costumbre así nos los diga. Es un momento en que cada uno se introduce en el misterio de Cristo muerto y resucitado. Es un momento de reflexión, de sentimiento, de meditación. Lo normal es no cantar. Ahora bien, si se canta, que sea una letra conocida para que la asamblea no esté pendiente de la letra. El coro tiene un momento adecuado para cantar un canto eucarístico a voces. Mejor sería cantar después de la comunión un canto de acción de gracias o de alabanza.
El canto final El Misal no prevé ningún canto final. No hay, pues, canto final. Lo normal sería cantar la fórmula de la bendición. Y, una vez que se ha despedido a la asamblea, salir con música de órgano. Si se canta, a pesar de todo, un canto al final, lo mejor sería cantarlo inmediatamente después de las celebración y antes de la despedida, antes de decir, "Podéis ir en paz".
1.- Aquí tienes todas las partes de la misa que se pueden cantar. Pon una nota a cada canto de 1 al 5 según la importancia que tienen para ser cantadas. Si un canto hay que cantar siempre le pones un cinco, si se puede
decirlo sin cantar le pones un 1. Nos imaginamos que estamos en una misa de domingo, no en una misa diaria.
Canto de entrada ......................................... Señor, ten piedad........................................... Gloria ............................................................ Palabra de Dios................. ............................. Antífona del salmo responsorial ................... Estrofas del salmo responsorial............... ....... Aleluya........................................................... Diálogo inicial del Evangelio........................... Palabra del Señor............................................. Profesión de fe ............................................... Respuesta a la oración de los fieles................. Diálogo inicial del prefacio.............................. Prefacio............................................... ............. Santo................................................................ Aclamación de la consagración ........................ Por Cristo......................................................... Padrenuestro.................................................... Canto de paz ................................................... Cordero de Dios .............................................. Comunión ........................................................ Bendición ......................................................... Canto final .......................................................
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