Apareció la verdadera luz

para iluminar el camino...

Cristo se bautiza "con nosotros"

el más puro entre los puros

santifica las aguas, las hace correr

hasta todos sus amigos.


 

 He de confesar, Señor,

que mi comportamiento social

es bastante frívolo.

 

Luego te miro a Ti

y te veo con hambre, inmigrante,

indefenso, enfermo, marginado,

sin derechos, explotado...

 

No me dejes tranquilo.

 

Tengo que hacer algo por mis hermanos.

 

Tengo que hacer algo por Ti.

 

 

Señor del tiempo y los milenios,

Tú posees la paz y nos la brindas;

derrámala abundante sobre todos,

inunda con la paz toda la tierra.

Tu paz, Señor, tu paz, que no la nuestra;

la paz que anida en la naturaleza,

la paz de los espacios infinitos,

la paz del corazón y la armonía.

No queremos la paz del satisfecho,

ni la del autosuficiente y ambicioso,

ni de la indiferencia y egoísmo,

ni la del pendenciero o el violento.

Danos tu paz, Señor,

y que ella sea maestra de la nuestra,

paz en el amor, en la justicia,

paz de todos, con todos, y ¡contigo,

 

Las riquezas y mi riqueza

Jesús,

los humanos pensamos que somos ricos cuando tenemos mucho

y nos consideramos buenos

cuando observamos los mandamientos...

Tú vienes a abrirnos los ojos y el corazón a los valores del Reino.

Me haces comprender

que el valor de la vida humana

no se manifiesta en los bienes que poseo,

sino en lo que soy

y en lo que comparto con amor.

También me recuerdas que en el Reino de Dios la bondad de una persona no se puede valorar por su fidelidad a las normas y a las leyes sino por su capacidad de amar y darse.

Ayúdame a no valorar nunca a las personas por las apariencias o por lo que ganan o tienen, sino por lo que son y por lo que dan y comparten.

 

 

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los ricos y poderosos.

No pidas recomendaciones,

ni supliques el favor de los que pueden,

ni trates de sobornar a los empleados.

Si te sientes pequeño y solo,

cobíjate bajo las alas del Señor.

No te afanes en bingos y loterías,

ni busques mecenas que no dan nada gratis

ni pidas prestado a los usureros.

Si te sientes pobre y desvalido,

cobíjate bajo las alas del Señor

 

 

Poema-oración

 

¿El día más bello?

Hoy.

¿El obstáculo más grande?

El miedo.

¿La cosa más fácil?

Equivocarse.

¿La raíz de todos los males?

El egoísmo.

¿La distracción más bella?

El trabajo.

¿La peor derrota?

El desaliento.

el ruego no se apaga.

¿Los mejores profesores?

Los niños.

¿La primera necesidad?

Comunicarse.

¿Lo que me hace más feliz?

Ser útil a los demás.

¿La cosa más bella del mundo?

El amor.

(Palabras de Teresa de Calcuta)


 

 "Señor, haznos sentir y vivir lo que decimos:

 

El amor hace habitable la Tierra.

 

La solidaridad no se evapora.

 

¿Qué sería la Tierra sin Sol?

 

¿Qué sería el ser humano sin amor?"

 

Amor es respuesta a todas las preguntas de la vida.

Sólo una cosa cuenta:

DARSE A SÍ MISMO;

desasirse de todas las ataduras

que nos enganchan a diario,

desde dentro y desde fuera;

de todo lo que nos empuja

a instalarnos en la intrascendente. 


 

Señor, Tú curaste a personas

que no querían ser ciegas.

 

Pero yo no me aclaro.

No sé si quiero ver o no.

 

Una vez leí una oración

que hablaba del miedo

a decirte "SÍ".

Pues a mí me pasa algo parecido.

 

Tengo miedo de que

me pidas demasiado.


 

Si todos nos sintiéramos hermanos...

(pues la sangre de un hombre, ¿no es igual a otra sangre?)

Si nuestra alma se abriera... (¿no es igual a otras almas?)

Si fuéramos humildes... (el peso de las cosas, ¿no iguala la estatura?)

Si el amor nos hiciera poner hombro con hombro, fatiga con fatiga y lágrima con lágrima.

Si nos hiciéramos unos.

Unos con otros.

Unos junto a otros.

Por encima del fuego y de la nieve, aún más allá del oro y de la espada.

Si hiciéramos un bloque sin fisuras con los dos mil millones de rojos corazones que nos laten.

Si hincáramos los pies en nuestra tierra y abriéramos los ojos, serenando la frente, y empujáramos recio con el puño y la espalda, y empujáramos recio, solamente hacia arriba,

¡qué hermosa arquitectura

se alzaría del lodo!

 

 

 

 

 Incluso sin buscarlo,

compruebo la existencia del mal:

el dolor físico y el moral,

la explotación humana

y las catástrofes naturales,

el desamor, la insolidaridad

y el sin sentido.

Tú me pides que haga frente

a todo esto, pero yo me siento

como queriendo vaciar el mar

gota a gota.

 

Me canso, Señor.

Sin embargo, hablando contigo me animo.

Tú eres capaz de mover al más apocado

y perezoso.

En tu nombre seguiré echando la red.

Sé que la pesca está, en definitiva,

asegurada. El Reino llegará.

Gracias, Señor, por confiar en mí.

 

 

 

El amor al enemigo exige tolerancia,

¿somos tolerantes?

¿Cómo vemos que otros piensen de otra manera?

¿Cómo llevamos que nos contradigan?

¿Tolerantes o indiferentes?

¿Cuál es la diferencia?

 

Amar es dialogar,

¿somos dialogantes?

¿Preferimos seguir en lo nuestro y que los demás hagan lo que quieran?

¿Estamos dispuestos a brindar nuestras convicciones?

¿Estamos dispuestos a escuchar las de los demás?

 

 

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