de "visitas" y "cantos"

 

 

0.     Nos disponemos a orar con calma. Tomamos conciencia de que no estamos solos, somos acompañados y sostenidos por el Espíritu que “gime en nosotros”. Hay que hacer silencio para captar sus voces. El Señor quiere que sepamos que está con nosotros. Dispongámonos. Mostrémosle nuestra disposición. “Aquí me tienes”.

 

I.                  Nuestra situación.

Vivimos en una sociedad y con un estilo de vida que parece nos tiene siempre “prevenidos” frente a la sorpresa y a la novedad; nos sentimos como “asaltados e incomodados” en nuestras rutinas,…. Pero también es verdad que nos agrada “ser visitados”, hay visitas que provocan en nosotros alegría y esperanza, nos fortalecen la autoestima; y también es verdad que nos hace bien el visitar a otras personas, pues significa abrirnos, salir de nosotros, dar nuestro cariño....

 

Ante el Señor, y con toda sinceridad, dejando que sea el Espíritu quien te lo sugiera... –quizás haya respuestas que te sorprendan- respóndete

        ¿es verdad, y en qué medida, está descripción?

        ¿tenemos experiencia de una “visita” de alguien a nuestras vidas que nos ha sorprendido agradablemente, nos ha dado nuevas ganas de vivir?

        ¿Qué puede impedir en nuestras vidas, en nuestra sociedad, descubrir y vivir la alegría de la presencia, de la visita de Dios a nuestras vidas? ¿Te has dado cuenta la de veces que dice el evangelio “no temas”?

 

I.                  La Palabra de Dios

Introducción  a la Palabra de Dios.

 Este año (Ciclo “C”) vamos a leer los domingos el  Evangelio de Lucas que es conocido como el “evangelio de la ternura y la misericordia de Dios.

        Os invito a fijaros en los “relatos de infancia”, (puedes leer los cap. 1 y 2) en los que se va a manifestar “la novedad” que llega y llena de alegría; podemos descubrir la narración de, por lo menos, “cinco visitas” que causan alegría, podemos hablar de “las sorpresas de Dios”, “las visitas de Dios”: 1) del ángel a Zacarías, 2) del ángel a María, 3) de María a Isabel, 4) del ángel a los pastores y 5) de la familia al templo y encuentran a Simeón y Ana (que podían ser consideradas dos visitas más y tenemos “siete visitas”) Y son visitas, que como decíamos, provocan alegría e invitan al canto

 

 

Lucas 1,5.8-14.18-20. 67-79

        En tiempo de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote, llamado Zacarías, del turno de Abías; su mujer era descendiente de Aarón y se llamada Isabel.

         Una vez que, con los de su turno, oficiaba ante Dios según el ritual sacerdotal, le tocó entrar en el santuario para ofrecer incienso. Mientras la masa del pueblo quedaba fuera orando durante la ofrenda del incienso. Se le apareció un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo Zacarías se asustó y quedó sobrecogido de temor. El ángel le dijo:

-          No temas, Zacarías que tu petición ha sido escuchada y tu mujer Isabel

dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre Juan. Te llenará de gozo y alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Será grande a juicio del Señor (...)

         Zacarías respondió al ángel: ¿Qué garantías me das de esto?. Pues yo soy anciano y mi mujer de edad avanzada.

         Le replicó el ángel: “Yo soy Gabriel, que sirvo a Dios en su presencia; me ha enviado a hablarte, a darte esta buena noticia. Pero mira, quedarás mudo y sin poder hablar hasta que esto se cumpla por no haber creído en mis palabras que se cumplirán a su debido tiempo.” (...)

         Cuando a Isabel se le cumplió el tiempo del parto dio a luz un hijo (...) Al octavo día fueron a circuncidarlo (...) Pidió una tablilla y escribió: Su nombre es Juan” Todos se asombraban. Al punto se le soltó la boca y se puso a bendecir a Dios diciendo (...)

         Su padre, Zacarías, lleno de Espíritu santo profetizó:

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

Porque ha venido a liberar a su pueblo,

suscitándonos una fuerza salvadora en la cada de David su siervo

El lo había predicho desde antiguo por la boca de sus santos profetas:

que nos salvaría de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian;

manteniéndose leal a nuestros padres y teniendo presente su santa alianza,

la promesa que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que,

libres de temor, arrancados de la mano de nuestros enemigos,

le sirvamos con santidad  y rectitud, en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del altísimo, porque irás delante del Señor,

a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de los pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios

nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

 

Cuando leas y “para situar este pasaje en su contexto

 

ü      recordemos que forma parte de “los evangelios de la infancia” donde se

relatan los primeros episodios de la vida de Jesús (Lc 1,5-2,52). El género literario de estos capítulos es más catequético que biográfico e incluye narraciones en las que la luz de la fe pascual se proyecta sobre la figura de Jesús niño. De este modo, el misterio que encierra su persona es presentado, ya desde su concepción, a tenor de lo que la comunidad cristiana creía de él gracias  a la resurrección[1]

  • compara la María “dichosa porque ha creído”, y a Zacarías mudo por no

creer. Pero los dos termina “cantando” llenos de Espíritu.

  • Fíjate en las tres liberaciones : enemigos, miedo, pecado... que nos

muestran un rostro de la salvación. Pero hay otra cara más positiva: así podremos servir al Señor; y como Juan preparar los caminos y anunciar la salvación:  ser visitados, iluminados, nuestros pasos guiados hacia la paz;

  • Podemos descubrir a Zacarías que atravesando la anécdota familiar saluda

la aurora del nuevo día de la historia de la humanidad;

  • Relee el texto incorporándote en ese clima de bendición, de alegría, de

esperanza que el canto destila.


 

[1] (Tu tienes palabras de vida eterna. Ciclo C. Verbo divino. Pag 37)

 

 

 

 

 

III. Meditamos.

Lucas en la “obertura de su evangelio” que son esos relatos de infancia nos quiere animar a escuchar, interesarnos por aquel que va a presentar: un “salvador”; alguien que al visitar provoca la alegría más profunda, alguien que, entronca en las promesas, trae una profunda novedad.

Necesitamos disponernos. Hay un don, un regalo de Dios, pero no todas las posturas, las formas de vida, posibilitan el captarlo, el aceptarlo y menos el disfrutarlo.

Si Zacarías quedó mudo por no fiarse, María fue dichosa porque se fió, porque creyó que el anuncio sería realidad.

La cultura dominante parece que nos invita a la “desconfianza”, a buscar “seguridades”, a tener cuidado con el círculo de amistades y a no abrirlo; parece que nos invita a “no visitar” determinados lugares y personas, a mirar “desde lejos”, a través de la pantalla de la tele, sin implicarnos. Con este talante vital, es difícil percibir las visitas de Dios a nuestra vida, por no decir imposible. Nos hemos “blindado”.

Se ha escrito que para percibir el evangelio de la misericordia de Dios hacen falta, como en María, dos actitudes básicas: “pero nos fijaremos en dos frases de María:

- (1,48): "...porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava".

- (1,52): "...a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos".

La primera frase destaca la actitud de la humildad y la segunda insiste en la pobreza. Sin una clara opción por los pobres y sin a existencia humilde, no es posible el seguimiento de Jesús”.

La humildad El término humildad es una voz que se origina en la lengua latina humus, humílis y signifi­ca "tierra". Humilde es aquella persona que está sobre la tierra, que "está con los pies en el suelo". Es decir es humilde aquel que sabe mirarse a sí mismo, a los demás y a las cosas, como realmen­te son, y no como le gustaría a él que fueran. Humilde es aquel que mirándose a sí mismo no tiene miedo de su persona y sabe discernir qué es aquello de lo cual ha de convertirse y qué es aque­llo en lo que debe aceptarse.

Sólo la verdadera humildad permite el despego de las riquezas determinante en opción por los pobres”

El jesuita Darío Mollá en un sugerente cuaderno[1] que habla de las condiciones para ir preparando al sujeto capaz de vivir hoy la espiritualidad nos habla, entre otras cosas, de unos previos como son desarrollar la capacidad en encuentro, no el encuentro epidérmico y ocasional, sino el encuentro que tiende a la implicación mutua y nos saca de nuestros ensimismamientos y también de “austeridad” y de “aperturas al aire de afuera” que rompa protecciones y seguridades.

Habrá que dar vueltas a estas ideas... para evitar “blindajes” y “bloqueos” ante el Señor que visita a su pueblo con la paz

 

IV: Oramos.

·        Es el momento de entrar en diálogo con el Señor que “ahora también

nos visita”. ¡Gracias, Señor, tu visita me reconforta... no estoy solo... soy un ser amado/a... me siento invitado a no tener miedo!

·        Y visitas a mi comunidad cuándo se reúne a orar, a escuchar la

Palabra, a celebrar la Eucaristía, a pensar cómo servir/ayudar a los otros, ... Muchas veces me cuesta “verte” en estos acontecimientos... pero, ¡sé que estás!, que tu visita nos sostiene..... y nos reconforta... nos hace sentirnos bien.


[1] Darío Mollá sj. “Cristianos en  intemperie. Encontrar a Dios en la vida” Cuadernos EIDES. Cristianisme i justicia.

 

·        ¡ Me asombra ser visitado por el Señor ahora mismo que estoy en este silencio amoroso¡

¿Quién soy yo, Señor, para que me visites, te preocupes de mí? ¡Me alegro y bendigo al Señor pues El .... me mira... acompaña a mi comunidad... me oferta su palabra...da luz para la vida en el mundo!

·        ¡Señor, tú me visitas... y muchas veces a través de los hermanos... o de desconocidos que entran en mi vida!. ¡Dame sensibilidad y claridad para ser capaz de percibirte... que aprenda a estar abierto, a dejarme sorprender...!

·        Y ahora Señor, ¿qué tengo que hacer?, o ¿qué puedo hacer? ¿a quién puedo visitar y llevar tu alegría, tu cariño?

·        Recuerdo el canto: “Tú has venido a la orilla, sonriendo has dicho mi nombre”,; “Señor, ¿sabré comunicar esta experiencia a la gente que me rodea? ¿sabrán hacerlo los catequistas de mi parroquia? Danos sabiduría para ser testigos de esto que vivimos.

·        me atrevo a decirte que “quiero que me visites”, quiero saberme visitado, querido... y por lo mismo invitado a vivir a desplegar el amor que me envuelve... aunque esto me complique la vida pues “bendita complicación” que me posibilita crecer, encontrar a otros.... sin pedir nada a cambio 

 

De ti hacia mí

hay una corriente de gracia

que todo lo llena

que todo lo eleva.

De mí hacia ti

hay un “sí”

que todo lo entrega

Letra y Música “Elena Andrés”

¡Qué alegría, vivir

sintiéndose vivido.

Rendirse a la gran certidumbre,

oscuramente,

de que otro ser,

fuera de mí, muy lejos,

me está viviendo

Pedro Salinas

            

Encuentros comunitarios

La Milagrosa... miércoles 21 a las 9,30

La Natividad .... miércoles 21 a las 7,30

El Buen Pastor, jueves 22 a las 7,15

Inmaculado Corazón... viernes 23 a 7,30

Queremos recordar:

·         la hoja con la oración estará los primeros domingos de cada mes. No dudéis en pedirla. Tomad vosotros la iniciativa si es que de verdad os interesa.

·         Los que tengáis interés en recibirla “decirlo en la parroquia” para que se os apunte –pongamos al día las listas que tenemos- y así saquemos las hojas necesarias.

·         El asistir a estos encuentros de “puesta en común de la oración” es completamente libre y voluntario, puedes coger la hoja para orar y no asistir a los encuentros.

·         La asistencia a los encuentros si supone que cada un@ ha hecho un rato de oración por su cuenta.

pmilagrosa@euskalnet.net

 

Hoja oración mensual. Agradecemos de corazón al Sector Baracaldo-periferia, por esta aportación tan valiosa.

 

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