No se puede vivir sin esperanza

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Esperanza humana

Esperanza cristiana

Nuestro corazón inquieto

Educar la esperanza

Importancia de la esperanza

Sembradores de esperanza

Un cuento Zen

Signos de resurrección

 

 

 

 

Un ejemplo famoso

 

Un ejemplo famoso de sueño con los ojos abiertos es el discurso pronunciado por Martin Luther King, el 28 de agosto de 1963. 

 

"Tengo un sueño" 

 

"Sueño que llegará el día en que los hombres se elevarán por encima de sí mismos y comprenderán que están hechos para vivir juntos, en hermandad". 

Y que la hermandad será algo más que unas palabras colocadas al final de un sermón. 

Que en las agendas de todos los hombres de negocios se encontrará escrita la palabra "hermandad". 

Todavía sueño, hoy, que llegará el día en que la justicia fluya libre como el agua, y la honradez como un torrente poderoso. 

Todavía sueño, hoy, en que, al frente de todos los Ministerios y de todos los Ayuntamientos, serán elegidas personas que actuarán con justicia y misericordia, siguiendo los pasos de su Dios. 

Todavía sueño, hoy, que la guerra se acabará, que los humanos cambiarán la espada por el arado, la lanza por la podadera; que las naciones no volverán a levantarse contra otras naciones ni forjarán nuevos planes de guerra...

 

 

Comparemos la diferencia entre "sueños nocturnos y sueños diurnos" 

Todo lo que piden los sueños nocturnos es ser interpretados, y a ello se dedica el psicoanálisis; en cambio, los sueños diurnos piden convertirse en realidad. 

El que sueña con los ojos abiertos se siente impulsado a alcanzar lo que sueña, y cuando hace castillos en el aire, proyecta también sus planos.

Naturalmente, no podemos esperar pasivamente que se hagan realidad nuestros sueños, como esperamos a que caiga la lluvia o vuelva a salir el sol. 

La esperanza es activa: No entiende eso de "esperar con los brazos cruzados".

Soñar despierto ha sido siempre una poderosa fuente de energía. 

 

En toda la historia de la humanidad nunca se ha dado un gran descubrimiento sin una esperanza antecedente. Eso no quiere decir que siempre se acabe descubriendo lo que se esperaba. Más bien suele ocurrir lo contrario. 

Unas veces el descubrimiento es insignificante y decepciona a los buscadores; otras veces, en cambio, sobrepasa con creces lo que uno andaba buscando. 

Colón, por ejemplo, estaba convencido de que la Tierra era redonda y buscaba tan sólo una ruta hacia las Indias por el oeste, pero descubrió un continente hasta entonces desconocido. El descubrimiento desbordó con creces su esperanza. Esto ha ocurrido muchas veces. 

"Si no se espera, no se dará con lo inesperado".

 

 

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