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IV DOMINGO DE CUARESMA / A

2 de Marzo de 2008

Misa pr. Gl. Cr. Pf dominical

 

 

CANTOS PARA LA CELEBRACION

Nota. En este día puede sonar la música con más alegría e instrumentación, p.e. al inicio, en el ofertorio y en la comunión.

Entrada. Cristo nos une en torno a su altar; Cristo es el camino; El Señor es mi luz; Qué alegría cuando me dijeron.

Salmo. El Señor es mi pastor.

Ofertorio. Llevemos al Señor.

Santo. De Palazón.

Aclamación al memorial.

Paz. Cordero de Dios.

Comunión. Creo en Jesús; Delante de ti; El pan de los creyentes.

Final. Himno a Jesucristo.

 

 

 

PROCESION Y CANTO DE ENTRADA

 

SALUDO

Nos reunimos en el nombre del Padre...

 El Señor, luz del mundo, esté con todos vosotros.

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

En la celebración de hoy, el Señor nos propone hacer nuestra la experiencia del ciego de nacimiento; de alguna manera, somos ciegos. Pasamos unos junto a otros y no nos vemos. Miramos a las cosas y se nos escapa su sentido. El problema no es de nuestros ojos, sino del corazón. Es una alegría poder acudir con sencillez, a Jesús y decirle: “Creo, Señor”.

Él nos dará un corazón y una mirada nueva. Con esta confianza comenzamos la Eucaristía.

 

 

A. Penitencial: Antes de comenzar esta celebración, nos acercamos al Señor, como el ciego de nacimiento, con la esperanza de que él nos perdone.

 (Silencio)

 Y ahora, confesémonos pecadores, recitamos juntos:

“Yo confieso ante Dios todopoderoso...”

 

 Que el Señor tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos devuelva la luz de su gracia.

 

O

A. Penitencial: Antes de comenzar esta celebración, nos acercamos al Señor, como el ciego de nacimiento, con la esperanza de que él nos perdone.

  • Tú, Señor, que iluminas con tu luz y con tu Palabra las tinieblas del mundo.

  • Tú, Señor, que hacer ver a los ciegos y devuelves la alegría de la vida a quienes la han perdido.

  • Tú, Señor, que por tu resurrección nos has hecho pasar de la muerte a tu luz maravillosa.

 

 O esta otra opcion

 

INTRODUCCION
 

Hay muchas cosas necesarias y, cuando nos faltan, nos sorprenden incómodamente.

Así ocurre, por ejemplo, con el agua y con la luz.

De ambas cosas nos habla el Señor como "signo" de lo que es él para nosotros.

Si el domingo pasado el Señor se nos presentaba como Agua que calma la sed de todo hombre que se acerca a él con buena voluntad, hoy se nos presenta como Luz que ilumina nuestra vida.

Cristo-Jesús se nos ofrece como Luz. Nosotros no siempre caminamos iluminados por su resplandor, sino que recaemos en la oscuridad del pecado.

 

A. Penitencial. A Ti, Dios bueno, que aceptas a todos con su pesada carga de problemas, defectos y pecados, nos dirigimos al comenzar nuestra celebración:

 

-              Tú que conoces el mundo y sabes que estamos hechos de barro con todas las cosas que escondemos en nuestro interior. Señor, ten piedad

 

-              Tú que has compartido nuestra existencia y te has encontrado con nosotros en la calle, en casa y en el trabajo y sabes muy bien cómo somos. Cristo, ten piedad

 

-              Tú que siempre nos acoges, nos comprendes, nos das esperanza y nos animas a seguir nuestro camino habiendo aligerado nuestra carga. Señor, ten piedad.

 

Dios nos acepta, nos muestra su amistad, nos perdona y nos invita a compartir la vida eterna

 

 

COLECTA. OREMOS. Dios y Padre nuestro, ayuda a esta comunidad que, reunida en tu nombre, celebra con fe esta Eucaristía; y haznos capaces de descubrir la Luz en las oscuridades de nuestra vida. Por NSJ, tu Hijo...

 O

COLECTA. OREMOS. Tú, Señor, que nos abres los ojos para que descubramos la hermosura de la creación y la grandeza de tu amor, ayúdanos a colaborar contigo para que todas las personas puedan alegrarse en su vida al ver tu luz. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén

 

Monición a la Palabra de Dios

Hoy, la Palabra de Dios nos llama a levantarnos, a dejarnos curar nuestra ceguera y a caminar como hijos de la luz.

 Dios no se fija en las apariencias, sino en el corazón; y sabe que, muchas veces, no tenemos vida en nuestro interior. Hoy, su Palabra nos llama a levantarnos, a dejar curar nuestras cegueras, y a caminar como hijos de la luz.

 

 

Primera lectura.

Ya en uno de los libros más antiguos de la Biblia se nos dice que Dios no nos quiere por nuestra apariencia, ni por nuestros méritos, ni por nuestras cualidades. Dios nos quiere porque sí. Todos podemos ser sus colaboradores en hacer que otros lo conozcan.

 

Segunda lectura.

Lectura apostólica. A los creyentes se nos dirige esta lectura que evoca muchas cosas y no necesita explicación. Estando atentos caeremos en la cuenta de la invitación que nos hace a vivir en la luz y siendo luz. Es decir, a ser cables por los que pueda pasar la luz de Dios a nuestro mundo

 

 

Evangelio.

Narración llena de detalles irónicos en los que podemos vernos reflejados. Cada cual verá dónde se descubre, si en el ciego que consigue superar su situación, si en los padres que no se atreven a verse comprometidos, si en los guardianes de una religiosidad que, en lugar de favorecer la relación con Dios, impedía la experiencia cercana y bondadosa de Dios.

 

 

CREDO. (Breve). Proclamemos unidos nuestra fe.

 

Oración de los fieles: Con la esperanza que nos da la fe en la Palabra de Dios dirijamos nuestra oración al Padre, unidos a Cristo. A cada petición, contestamos: Abre nuestros ojos, Señor, que podamos verte.

 1.- Oremos por la Iglesia, por todos los bautizados, para que, podamos mirar a nuestros hermanos con la fuerza, la ternura y la comprensión de Jesús. Oremos.

 2.- Oremos por los pueblos que viven en tinieblas, sin una paz estable, para que les llegue la luz de la justicia y la concordia. Oremos.

 3.- Oremos por los miembros de nuestra comunidad que ya no pueden venir por encontrarse enfermos o incapacitados; oremos por los invidentes y los que sufren minusvalías, para que encuentren el respeto, la estima y la ayuda que necesitan. Roguemos al Señor.

 4.- Oremos también, por los ciegos en el espíritu, para que puedan comprender la verdad de su existencia abriéndose a los profundos interrogantes de la vida.  Roguemos al Señor.

 5.- Oremos por los que estamos celebrando la Eucaristía, celebración de nuestra fe, que sea realmente fuente de luz y de liberación, como lo fue para el ciego el encuentro con Jesús. Roguemos al Señor.

 

Te lo pedimos por JNS.

 

 O estas otras

 

ORACIÓN DE LOS FIELES. Desde la contemplación que cada día hacemos de las necesidades del mundo nos dirigimos a Ti, Dios bueno, queriendo reflejar en nuestras peticiones esas necesidades y problemas que parecen desbordarnos.

 

-              Por los creyentes cristianos, para que nunca seamos un obstáculo y un impedimento para quienes te buscan desde su angustia. Roguemos al Señor

 

-              Por todos los que te buscan con anhelo para que puedan ver que estás cerca de quienes sufren. Roguemos al Señor

 

-              Por todos los necesitados que pueden abrir nuestros ojos a la vida real y a tu presencia misteriosa, para que vivan con esperanza y nos sientan próximos. Roguemos al Señor.

 

-              Por los que celebramos la cuaresma y nos acercamos a vivir la dimensión profunda de la vida en la Semana Santa, para que no nos desvíen la atención los preparativos externos. Roguemos al Señor

 

Escucha, Padre de bondad, estas súplicas que salen de nuestros corazones conmovidos por lo que vemos a nuestros alrededor, hazlo porque lo necesitamos y porque te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

 

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, en la celebración gozosa de este domingo, los dones que nos traen la salvación, te rogamos nos ayudes a celebrar estos santos misterios con fe verdadera y a saber ofrecértelos por el bien del mundo.

 

 

POSCOMUNION. OREMOS. Aquí estamos, Señor, como el ciego del camino. Pasas a nuestro lado y no te vemos. Quizás tenemos los ojos cerrados a la luz; abre nuestros ojos, Señor, que podamos verte. Por JNS.

 

     

ORACION DE ACCION DE GRACIAS


Hoy te bendecimos, Padre, por la luz de nuestro bautismo, esa luz de la fe en Cristo que iluminó toda nuestra vida.

No permitas que volvamos a ser ciegos que creen ver, pero no distinguen los colores de tu presencia en el mundo.

Quita, Señor, las escamas de nuestros ojos en tinieblas. Ayúdanos a dar el paso definitivo de la incredulidad a la fe, de nuestra ceguera congénita a la iluminación de Cristo, de nuestro egoísmo tenebroso a la luz esplendorosa del amor.

Queremos caminar como hijos de la luz, estrenar ojos nuevos, ver a los demás como hijos tuyos y hermanos nuestros, y aparecer ante ellos rebosando bondad, justicia y verdad. Amén.

 

 

 

BENDICION FINAL

 

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